Hollywood se peluquea y trae de vuelta el pelo corto

Según las últimas predicciones las mujeres van a optar cada vez más por el pelo corto
Hollywood se peluquea y trae de vuelta el pelo corto

Año 1914: Irene Castle es diagnosticada con apendicitis. La bailarina, quien conformaba junto a su esposo Vernon la pareja más famosa de las pistas de baile de la época, decidió, antes de entrar al quirófano, deshacerse de su larga cabellera para tener que peinarse lo menos posible durante la convalecencia. Así, por una acción más práctica que vanidosa, se pone de moda el pelo corto y comienza una especie de revolución capilar que se consolidaría unos años más tarde en la década del 20 cuando, según esas estadísticas que nadie sabe de dónde salen pero que ayudan a demostrar un punto, cada día acudían 2.000 mujeres a hacerse el Bob en Nueva York.

Irene Castle se convirtió (en realidad ya lo era en cierta forma y su pelo corto tan solo la afianzó) en el prototipo de la mujer moderna y liberada. Su estilo fue copiado en masa y las mujeres descubrieron que la historia bíblica de Sansón era un engaño: que una drástica peluqueada las llenaba de fuerza y de un extraño sentimiento de seguridad. El gran escritor estadounidense Scott Fitzgerald se percató del fenómeno y en 1920 publicó un cuento titulado Bernice bobs her hair (Berenice se corta el pelo) en el que aborda el tema a través de la total transformación de una joven que empieza siendo tímida, dulce y rechazada.

El “Bob” del título del relato de Fitzgerald es la manera como aún se le conoce al corte de pelo recto por encima del cuello (aunque tiene algunas variaciones como llevarlo asimétrico). El término era tan popular y relevante en los 20 –y no solo en literatura– que se convirtió en verbo y en objeto de debate público y social. Hay historias de profesoras que fueron despedidas de sus puestos por la osadía de cortarse el pelo, de hombres que consideraban un Bob como una excusa válida para divorciarse de sus esposas, predicadores que atacaban la tijera desde el púlpito e incluso casos como el de la reina Mary, esposa del rey Jorge V de Inglaterra, quien tenía como norma que las mujeres de su corte que tuvieran pelo corto escondieran el hecho en ceremonias oficiales. En un principio los estilistas se rehusaban a cortarles el pelo a sus clientas por lo que muchas tuvieron que acudir a los barberos.

Según las últimas predicciones de moda el Bob, que en realidad nunca se ha ido del todo, se vuelve a imponer. La versión británica de la revista Elle le preguntó el mes pasado al legendario estilista Toni Mascolo, de Toni & Guy, qué cortes de pelo le gustan en la actualidad. Él contestó que los de Alexa Chung y Ferane Cotton. Luego añadió: “A mí me gusta un Bob”.

Hollywood se peluquea

El resurgimiento del pelo corto arrancó con casos aislados en Hollywood hace algunos años. Victoria Beckham y Katie Holmes, valientes como pocas en asuntos de moda, son quizás dos de los casos más recordados y más comentados en la prensa. Este año Cate Blanchett fascinó a los editores de estilo con un Bob clásico en la alfombra roja de los Óscar, al igual que Christina Ricci en su papel de azafata en la serie Pan Am, recientemente estrenada. Scarlett Johansson, Natalie Portman, Winona Ryder, Cloë Moretz, Halle Berry, Keira Knightley, Jenny McCarthy, Katherine Heigl, Vanessa Hudgens, Carey Mulligan y Emily Browning son otras de las famosas que se despidieron del pelo largo en algún momento.

Emma Watson, una vez terminada la saga de Harry Potter, decidió darle un giro radical a su imagen de niña maga y se cortó el pelo, más corto que el Bob, en un estilo llamado Pixie, que hicieron famoso Twiggy y Mia Farrow en los 60, cuando Watson no había nacido. El corte empieza a ser copiado en las peluquerías del mundo. La fascinación por las mujeres que deciden motilarse no es nuevo. Coco Chanel, en el periodo de entre guerras, popularizó no solo las faldas más cortas sino el pelo más corto. Luego de la aparición de Demi Moore en Ghost, con un corte que era definido como de niño, miles de mujeres acudieron a los salones de belleza para copiar su look. Igual pasó con Lady Di. Cynthia Nixon llamó la atención de las televidentes por ser la única de las protagonistas de la serie Sex and the City en llevar el pelo corto y Carrie-Anne Moss, Trinity en The Matrix, hizo recordar los 20, cuando el pelo corto era sinónimo de fuerza, belleza y poder.

En Colombia todavía las famosas no se acaban de animar. El caso más sonado es el de Michelle Rouillard, quien ganó el Concurso Nacional de Belleza con pelo largo y representó a Colombia en Miss Universo, hace dos años, con el pelo muy corto, una movida que algunos tildaron de riesgosa. María Cristina Uribe, por otra parte, fue la embajadora en Colombia del Bob por muchos años. La última fue la actriz Natalia Jerez y la modelo Bianca Arango, quienes han demostrado no tenerle miedo a la tijera.

¿Menos, mejor?

El pelo corto tiene muchas ventajas. Dependiendo del corte, no requiere mayor arreglo. Se ve siempre bien, es flexible, divertido, chic, atemporal. Tarda menos para lavarse, no se enreda tanto y se encuentran menos pelos tirados por ahí. Hace ver a la mujer más alta y resalta los rasgos bellos. Pero aquellas que vayan a dar el salto deben tener en cuenta muchos factores porque también tiene sus peligros. Que lo diga Kerri Russell, quien por una peluqueada casi acaba con Felicity, la exitosa serie que protagonizaba; o Juana de Arco, condenada a la hoguera, entre otros “delitos”, por llevar el pelo corto; o la modelo Linda Evangelista, quien a finales de los 80, cuando era estrella de las pasarelas, decidió cortarse el pelo y de paso perdió varios de sus contratos en el mundo de la moda.

Es importante considerar el tipo de pelo, la forma de la cara, la personalidad, el estilo de vida. No escatimar y ponerse en las manos de un buen estilista, investigar las opciones. Hay programas que con una foto incluso permiten dar una idea de cómo quedaría después del corte. El pelo corto necesita retoques frecuentes y a veces puede acentuar los defectos de la cara. Pero si le llama la atención, tenga el valor y vaya a la peluquería. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Nada que un poco de tiempo no resuelva: el pelo, a pesar del drama que hacen muchas al cortárselo, siempre vuelve a crecer.

 

 

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