Ella es la mejor modelo de Colombia, Diana Lemus

La ganadora de los Premios Cromos de la moda 2011 en la categoría mejor modelo es una bogotana de 22 años que se encarga de los impuestos de una empresa.
Ella es la mejor modelo de Colombia, Diana Lemus

A diferencia de muchas jovencitas que comparten su profesión, Diana se dio el lujo de escoger con cuál agencia de modelaje quería trabajar. En su casa tenía una copia del contrato de exclusividad de las tres mejores agencias del país y, en lugar de dejarlo a la suerte, o en manos de quienes la rodeaban en el momento, Diana impuso su conocimiento en finanzas y mercadeo y escogió la que, según ella, mejor la vende.En ese momento, principios de 2007, su look era un poco más agresivo de lo que es ahora. “Me senté a analizar cada agencia y a ver si manejaban un prototipo de belleza como el mío –piel blanca, ojos azules rasgados y pelo negro azabache–. Y, para mi fortuna, la encontré”. Los gritos y aplausos de apoyo de sus compañeros y de su mánager cuando la nombraron como la mejor modelo en la IX edición de los Premios Cromos de la Moda, hizo evidente que tomó la decisión acertada. La Agencia Models no sólo maneja su carrera hace cinco años, sino que para envidia de cientos de jóvenes que quisieran seguirle los pasos, es la encargada de cuidarla y consentirla a la par.

Aunque podría comportarse como una niña malcriada e insolente, que se deja llevar por el afán de aparecer en las mejores campañas y llevarse los mejores contratos, Diana tiene la mentalidad de una mujer ejecutiva. Doble sorpresa si se tiene en cuenta que sólo tiene 22 años. Lejos de las cámaras y de los vestidos de diseñadores, Diana es una amante de la economía y las finanzas.

Lo suyo, sin embargo, no se limita a ser buena con los números. Trabaja en el departamento de proyectos especiales de Repremundo, una agencia de aduanas donde maneja los recursos de los clientes de acuerdo con su flujo comercial. Y aunque es un tema lejano, por no decir opuesto al de la moda, Diana se desenvuelve en él igual de bien que cuando está en una pasarela.  

Ella lo define en términos de versatilidad. “El común denominador de todo lo que hago es la seguridad, y creerme lo que estoy haciendo”. Eso explicaría cómo pasa de ser una mujer sexy en una editorial de moda de una revista, a ser la responsable de vigilar la mercancía y medir los aranceles de los clientes que maneja.La dinámica de este negocio la apasiona y, aunque parezca exagerado, también la desestresa. Porque puede que tenga 22 años, pero ni sus palabras, ni sus decisiones, ni su comportamiento van con su edad. En lugar de irse de rumba todos los fines de semana, o de asistir a cuanto evento haya, prefiere estar en la oficina haciendo cuentas, o disfrutando de la tranquilidad de su casa.

Y no es que Diana no ame el modelaje, ni que prefiera los números a las pasarelas. Ella disfruta y entiende su vida de modelo. Tanto así que cuando un compromiso con la agencia se le cruza con su horario en Repremundo, no tiene problema en negociar su permiso. “Cuando tengo que salir antes, me comprometo a compensar las horas perdidas, y le regalo a mi jefe la revista o el catálogo donde aparecen las fotos que me tomo ese día. Así queda constancia de mi trabajo”.Combinar dos trabajos tan distintos es casi como llevar dos vidas. Por eso cuando le preguntamos qué representa el premio a Mejor modelo, ella no dudó en decir que significa esfuerzo y sacrificio. Cada trabajo que ha hecho en modelaje ha marcado su carrera. Pero el que recuerda con más cariño fue uno de los primeros, una campaña que hizo con Chocolyne. “Llegué a las fotos convencida de que era una editorial de moda para Infashion, hasta que un maquillador me dijo que se trataba de una campaña nacional para Chocolyne y que no podía empezar sin antes cuadrar con mi agencia”. Después de que todos los papeles correspondientes estuvieran firmados, Diana posó para las fotos.

Días después, cuando salió a la calle, se sorprendió al verse en revistas, vallas, eucoles. “En ese momento entendí lo que era una campaña. Fue algo inmejorable”. Su referente de la moda es Kate Moss. “Me gusta mucho porque, al igual que yo, hace pasarela a pesar de no ser una modelo alta”. A diferencia de otras modelos que pasan los 1,80 metros de estatura, Diana no supera el metro con setenta y siete centímetros. Y, no obstante, se las lleva por encima.

No es cuestión de soberbia, sino de actitud. Cuando Diana camina por la pasarela es imposible quitarle los ojos de encima. Su caminar es tan preciso y sus mirada tan penetrante, que parece que estuviera desafiando al público. En eso coinciden varias compañeras y algunos periodistas de moda, que la siguen desde 2007, cuando estuvo nominada a Mejor modelo revelación.

Ese año no se llevó el premio, pero entendió que los ojos estaban puestos sobre ella, y se propuso dejar de ser vista como una principiante, para ser reconocida como la mejor. Y como buena conocedora de estrategias y negociaciones, este año hizo su mejor jugada: se destacó como la mejor modelo de 2011 entre 10 mujeres nominadas que, como ella, participaron en las principales ferias de moda del país.

Si se le pregunta como cuál modelo le gustaría ser, su respuesta, basada en términos estrictamente físicos, es bastante osada: Gisele Bündchen. Pero en términos de negocios, es más que claro que Diana sabe venderse. “Gisele es demasiado comercial, y por más de que mis rasgos sean exóticos, me gustaría ser más comercial, y me esfuerzo para eso. Quién quita que hasta termine con mi propia línea de zapatos… como ella”.

Vea todo el perfil de Diana Lemus en nuestra sección de modelos 

 

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