Los imperios de la moda en Colombia ¿amenaza o beneficio?

¿Existe un boom de marcas de lujo en Colombia? , ¿Qué consecuencias puede traer para los diseñadores nacionales?
Los imperios de la moda en Colombia ¿amenaza o beneficio?

El constante ingreso y establecimiento de marcas de lujo en algunas ciudades del país, como Medellín, Villavicencio, Cali y Bogotá –siendo las de mayor concentración–, despierta dudas en torno a los efectos que puede generar sobre los diseñadores y la industria de la moda colombiana.

Por eso recurrimos a expertos en moda, diseñadores, voceros de marcas nacionales y gerentes de tiendas de lujo para conocer su opinión y percepción sobre el tema.    

Es importante empezar por preguntarse ¿qué son las marcas de lujo y cuáles se encuentran en el país?  Juliana Rincón, coordinadora del Laboratorio de Moda de Inexmoda, considera que una marca de lujo es aquella que, entre muchas cosas, tiene una tradición en el “quehacer” que la respalda, una excelente calidad en materiales y diseños exclusivos, una imagen de marca y los más altos precios del mercado, productos de la percepción, la aspiración y el poder adquisitivo de sus exclusivos consumidores.

El centro comercial El Retiro, en Bogotá, cuenta con marcas extranjeras de lujo como Carolina Herrera, Versace, Calvin Klein, Weekend, Max Mara, entre otras, como informa Alessandra Santoro, gerente general del lugar.

Otro de los epicentros de marcas exclusivas es el Centro Comercial Andino donde residen marcas como Louis Vuitton, Loewe, Bvlgari, Tous, Ermenegildo Zegna y Pal Zileri, según notifica Kelly Díaz, directora de comunicaciones.

Estos dos lugares no son los únicos que cuentan con este tipo de  tiendas, también está el Centro Comercial Santa Ana y otras tiendas como Cartier y Luxuri: la tienda por departamentos que incluye al Emporio Armani, Hugo Boss y Valentino, ubicada en diferentes zonas de la ciudad.

La ubicación de estas marcas está mediada por el tipo de cliente al que le quieren apuntar. Alan Burstyn, gerente general de Carolina Herrera para Colombia, comenta que este público está conformado por personas con alto poder adquisitivo, de un gusto muy exigente y selecto, por lo que buscan marcas de lujo sin importar el elevado costo de sus artículos.

Es importante resaltar que los precios de estas tiendas son elevados, por ejemplo un bolso de Carolina Herrera puede llegar a costar  $14’000.000 y entre los productos más económicos de esta tienda se encuentran agendas de $80.000, por lo que las personas que los adquieren representan un nicho pequeño y exclusivo.

El ingreso de estas tiendas al país no es un hecho reciente. La Boutique  de Cartier lleva 15 años en la ciudad y desde hace cinco años el Retiro empezó a incrementar el ingreso de marcas de lujo, como lo confirma Santoro (gerente).

Así las cosas, se puede decir que Colombia ha acogido a los imperios de la moda y el glamur, y se han convertido en almacenes exclusivos. ¿Pero en qué medida se ve afectada la industria nacional con esta inserción?

¿Ventaja o desventaja?

La dinámica del ingreso de las marcas de lujo al país podría ser una ventaja, según observa Saúl Pineda, director del Centro de Pensamientos en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario, “porque incentiva la sana competencia con las marcas colombianas, además el país ha demostrado tener una alta competitividad en la producción de calzado y textiles y un gran auge de diseñadores”.

Una percepción muy similar tiene el diseñador antioqueño Camilo Álvarez, ganador de los Premios Cromos de la Moda 2011 a Mejor puesta en escena, “estas marcas no son competencia porque no comparten el mismo público y sus productos son diferentes, es claro que el ingreso de los emporios de diseño representa una gran oportunidad para que las personas conozcan otras dinámicas de compra diferentes a las que ya conocen de la mano de tiendas de productos masivos como Zara o Falabella, por citar algunos”.

La diseñadora bogotana Julieta Suárez, descubrió que “el ingreso de las marcas de lujo logró que las personas confiaran y valoraran más el trabajo de los diseñadores nacionales, haciéndolo más visible y más reconocido, al ser exclusivo y de muy buena calidad”.

¿Cuál es el riesgo al que se expone el diseñador colombiano con la inserción de las marcas de lujo?

Diana Polite, presidenta de la marca de ropa Polite, considera que son marcas que llegan al país con conceptos nuevos y con mucha fuerza, debido a su imagen y a las posibilidades  económicas con las que cuentan, por lo que, necesariamente, aquellas marcas nacionales que no están proponiendo nada nuevo con qué competir, van a ser duramente afectadas.

Argemiro Sierra considera probable que el diseño en general aterrice en la realidad del mundo de la moda y le dé un carácter menos local. “Lo que para muchas marcas nacionales  será un aprendizaje forzado, por lo que construir una marca y un nombre va a ser una tarea mucho más exigente en cuanto a propuestas, estilos, innovación y calidad  y no todas las marcas lo conseguirán.

¿Cuál es el reto para los diseñadores en Colombia?

Saúl Pineda, director del Centro de Pensamientos en Estrategias Competitivas, considera que la entrada de estas marcas es un incentivo para la sana competencia, donde  el reto está en el diseño y la innovación.

¿Hay marcas de lujo en Colombia?

Para Juliana Rincón, algunas marcas colombianas  van en buen camino, como es el caso de Mario Hernández y Silvia Tcherassi,  pero aún deben valorarse más internacionalmente y llevar más tiempo en el mercado para que puedan establecerse como marcas de lujo.

Ventaja o desventaja, el ingreso  y asentamiento de marcas de lujo en Colombia manifiesta tres  retos para los diseñadores nacionales: permanecer en sintonía con el mercado mundial de la moda y con las tendencias, mantenerse informado sobre los pasos de las grandes marcas para ser cada vez más propositivos e innovadores, sin caer en la réplica, y por último construir un nombre para que Colombia pueda tener en casa su propia marca de lujo.  

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