“Esta colección empezó al ver un libro de láminas de botánica del siglo XVIII. Me inspiré muchísimo en ellas y las reflejé en las telas” , dijo la diseñadora venezolana.
Explicó también que “en medio de todo el proceso fui un poco hacia los trajes tradicionales de Corea” “Solamente por los volúmenes y los cortes de las mangas, los pantalones cruzados” , preciso Herrera, que también resaltó un “detalle muy importante, el de los sombreros y los cinturones que usan los hombres coreanos” , adaptados a la mujer.
Para presentar esta colección de “prêt-à-porter” de lujo que comenzó con un traje de chaqueta y pantalón cruzado de tonos marfileños, Carolina Herrera se decantó por una gama de colores desde el blanco matizado para dar paso a los beiges y grises, algunos metalizados y otros mezclados con tonos muy claros, a los naranjas, fucsias o verdes profundos, sin faltar su emblemático rojo o el negro clásico.
Suntuosos bordados de inspiración oriental llenan vestidos, faldas y tops en las propuestas de la mañana a la noche, para la que la venezolana afincada en Nueva York presentó trajes en los que mezcló los tonos porcelana y que dan lugar a una delicada y sofisticada silueta, “creo que las mujeres se ponen más contentas cuando se presentan los colores en la primavera, como (se ven) en las láminas botánicas, con mucho color ahí” , explicó sobre esos diseños plasmados en una variedad de lujosas telas como sedas, rasos (algunos adamascados) , organzas, satenes o veraniegos linos.