Chanel a blanco y negro en París

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Con una pasarela que apenas necesitó color para enamorar a los asistentes la firma francesa, Virginie Viard marcó una nueva pauta en sus diseños.

Una fría mañana en el Grand Palais, fue el escenario para la colección Otoño-invierno de la firma francesa. Las bandas sonoras de películas francesas le pusieron ambiente, como la de Peau d’Ane de Jacque Demy.

La colección de inspiración contemporánea resaltó los pantalones de mosquetero. La directora creativa de Chanel, Virginie Viard, ya había creado otro ambiente con un ingenioso video grabado por Inez van Lamsweerde y Vinoodh Matadin. Lanzado un día previo al show, este mostraba en el Pont des Arts a dos modelos paradas, Rianne Van Rompaey y Margaret Qualley, y donde la cara de la primera se transformaba mágicamente en la segunda.

Rianne Von Rompaey abrió así el show con un traje verde lima de tres piezas completado con botas, desfilando con la modelo italiana Vittoria Ceretti en un conjunto negro de pantalones holgados, desabrochado de la rodilla hasta abajo, chaqueta de béisbol y un pequeño top de encaje terminado con múltiples hebras de perlas. La pareja conversaba animadamente y fue la primera de múltiples grupos de dos o tres modelos que caminaban como viejas amigas, a menudo cogidas del brazo, hablando y sonriendo. 

El desfile se convirtió en un libre albedrío de modelos vestidas en blanco y negro, que caminan en pequeños grupos, como en la imagen que de inmediato despertó a las redes sociales de Gigi Hadid (de negro), acompañada por otras dos jóvenes de blanco. Lucen pantalón corto con medias con el logotipo de la doble C entrelazada, minitop y se cubren con un abrigo largo. 

La espectacular decoración que Karl Lagerfeld diseñaba para los desfiles de Chanel daban casi tanto que hablar como sus colecciones. Pero un año después de su muerte, su sucesora prescindió del suntuoso marco para dar total libertad a sus modelos. "Para el desfile, no hay marco. No me gusta lo que enmarca", declaró Viard. "Libertad, energía, deseo absoluto", añadió la diseñadora francesa.

La Tour Eiffel, un cohete, un supermercado, un yate de lujo... Lagerfeld, director artístico de Chanel durante casi cuatro décadas, acostumbró a su público a grandes puestas en escena en el Grand Palais de París, un monumental edificio de techo de vidrio donde se celebran los desfiles de la firma de lujo. Y aunque Viard, su antigua mano derecha, había mantenido esta tradición desde la muerte del diseñador alemán el 19 de febrero de 2019, en esta ocasión se limitó a disponer varios islotes curvilíneos, de estratos blancos y líneas negras, de los que salían bocanadas de humo.

Para vestir a sus modelos, Viard pensó en la fundadora Gabrielle Chanel y su caballo, que fue toda una "Romantica, simple y parisina", explicó la diseñadora. Más solemne apareció la top Kaia Gerber, con un vestido negro palabra de honor y mangas abultadas, adornado con un fino cinturón de pedrería con cierre en forma de cruz cristiana.

Este símbolo religioso también se lleva en forma de pulsera y de collar, a veces con una cinta negra o con pesada pedrería, un "look" rockero que recuerda el estilo que Madonna popularizó no sin controversia en los años 1980.

Las modelos estaban vestidas con boleros de seda con estampados de caballos, abrigos-vestido cruzados de lana rizada con 12 botones y una variedad de pantalones holgados que hacían juego con las chaquetas de jinete. Además, Viard mostró una selección de nuevas formas de chaqueta, desde pequeñas versiones cruzadas con enormes cuellos extendidos hasta abrigos de doble botonadura con grandes bolsillos de parche.

 

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