Las marcas que visten a las mujeres más poderosas del mundo

Sus diseños se basan en estudios sobre el comportamiento y están pensados para representar actitud, seguridad y poder.

Las marcas que visten a las mujeres más poderosas del mundo.
Hillary Clinton es una de las mujeres que ha encontrado las personas idóneas para elegir su ropero.AFP

La primera dama, María Juliana Ruiz, se caracteriza por su bajo perfil. Sin embargo, en febrero de este año, le robó el show al presidente Iván Duque durante su encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca. Estuvo en boca de todos, especialmente en redes sociales. ¿Por qué? Por que llevó un atuendo que no les gustó a los colombianos. Que parecía una transformer, dijo Matador. Que muy linda su ruana de origami, trinó Vladdo. Dijeron que nadie la asesoró, a pesar de que dos de los diseñadores más importantes del país estaban detrás de su ropa: Francisco Leal y Karen Daccarett.

Muchos piensan que la moda es un asunto banal, superficial, de poca relevancia. Sin embargo, es muy probable que de ese encuentro entre mandatarios el país solo recuerde el vestido de la primera dama. O el matoneo del que fue víctima. La ropa es más importante de lo que pensamos. Al menos eso piensa Nina Mclemore, la mujer que viste a Hillary Clinton, a Janet Yellen (anterior presidenta de la Reserva Federal), a Elena Kagan (jefa de la Corte Suprema) y a la senadora Elizabeth Warren.  

“Mis diseños están concebidos para las necesidades de profesionales de rangos superiores, ejecutivas y mujeres activas en sus comunidades –dice la diseñadora en su página web–. Hay un vacío significativo en la industria de la moda para mujeres que quieren ropa hermosa, elegante, colorida y bien hecha que se ajuste a su posición y a su estilo de vida. Nuestra colección se hace en Nueva York, con las telas más finas y está diseñada para acompañar a la mujer en todos los aspectos de su vida: el día, la tarde y el ocio, y tenemos un fuerte foco en los viajes”.

De acuerdo con Smoda: “Las ya famosas chaquetas de Mclemore no se arrugan, están hechas siguiendo patrones que se adaptan al cuerpo sin ceñirse, enfatizan los hombros (símbolo de poder y seguridad para el observador) y tienen bolsillos, muchos bolsillos. Al contrario que la mayoría de los diseñadores, no encuentra la inspiración en el arte, la cultura o en otras referencias visuales, sino en estudios académicos sobre el comportamiento humano”.

Según un texto del Whashington Post, cada detalle de la ropa de Mclemore está fríamente calculado: Sus blazers están diseñados para pasar desapercibidos pero, al mismo tiempo, balancear las proporciones de la mujer, distraer de un área problemática y comunicar poder. “Nuestros cerebros –asegura Mclemore– hacen valoraciones repentinas acerca de la gente que pueden determinar quién es contratado o a quién decidimos hablarle en un coctel. Es más probable que recordemos cómo se veía alguien a que recordemos exactamente qué dijo. Así que tenemos que vernos bien, capaces, confiados”.

El truco no está en pensar qué nos queremos poner, sino en qué impacto queremos generar.

Sali Christenson es otra de las ejecutivas que está pensando con mirada de Sherlock Holmes la ropa de las mujeres poderosas. En 2016, fundó Argent y hace un año la marca recibió una inversión de 4 millones de dólares de Founder Fund, una sociedad de capital riesgo que también ha invertido en Airbnb, Spotify o Lyft. “Tu ropa influencia la percepción que tiene de ti la gente, y eso puede influir en tu trayectoria profesional”, afirma Christenson en Fashionista. Creó la marca después de leer un estudio que afirmaba que muchas mujeres se sienten juzgadas por su apariencia en el trabajo. Vio una posibilidad de negocio en la tarea de empoderar a las mujeres a través de la moda.

Sarah LaFleur, la creadora de M.M. LaFleur, también es una visionaria en la industria de la moda, así su marca no esté en boca de todos. Lo importante es que está en la mira de las clientas que le importan: las adineradas y las poderosas. En su página es posible acceder a una sección en la que no se encuentran prendas sino contenido de interés para las mujeres que buscan hacerse un lugar en el mundo. Se encuentran notas sobre mujeres poderosas, sobre mujeres curiosas, sobre mujeres provocadoras, sobre mujeres que están cambiando el planeta. En el medio, por supuesto, también se lee: “5 maneras para revolucionar la ropa de trabajo” o “Cómo elegir el ropero ideal para ti”.

Todas estas empresarias tienen algo en común: son mujeres que han sufrido los prejuicios asociados a tener un cargo profesional y quieren que las mujeres del futuro no los sufran, asegura Smoda, al menos cuando de estilo se trata. Antes de ser independientes, fueron ejecutivas en grandes compañías: Mclemore fue CEO de la marca Liz Claiborne, Christenson se movió en Silicon Valley, y LaFleur en el universo financiero.

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Redacción Cromos

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Las marcas que visten a las mujeres más poderosas del mundo

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