Natalia París y Claudia Lozano, su vida después de la pasarela

Natalia París y Claudia Lozano, ahora más maduras y más profesionales revelan los nuevos talentos que las tienen en la cima.

Las historias de muchas modelos, especialmente sobre cómo fueron contactadas, tienen que ver con la casualidad y la admiración. Alguien las ve en la calle, reconoce ese detalle único que llaman “factor X”, ese no sé qué, y les sugiere la posibilidad de una carrera en la que juegan factores como belleza, figura, estatura, carisma, paciencia, más paciencia, viajes y dedicación… Y claro, un reconocimiento genuino que pocas veces se agota. Ayer, pasarelas y portadas de revistas. Más tarde, videos musicales, actuación y programas de tv. Hoy, sus propias empresas, marcas de belleza y cuentas poderosas en redes sociales. Las modelos de ayer, como Natalia París y Claudia Lozano, nos dejaron entrar en sus historias.

 

Natalia París

 

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Comenzó haciendo campañas de marcas pañales, cuando apenas ni gateaba. El destino estaba trazado. Luego, a los 9 años, hizo campañas para las marcas Esprit y Parachute, y a los 15 ya hacía catálogos de vestidos de baño.

En esa búsqueda de recuerdos hay uno de color dorado vistoso, muy brillante y especial, que la hace sonreír: el comercial que hizo a los 18 años para la cerveza Cristal Oro, que, reconoce, fue el que la lanzó a la fama.  
 
Natalia, vestida con un traje de baño dorado de dos piezas, llega caminando a una playa, donde un grupo de amigos festeja. De fondo se oye el canto “Mira su color dorado, tan intenso. Siente su cuerpo, tan provocativo”, mientras Natalia se une a la fiesta.  “El jingle  del comercial era muy pegajoso... Han pasado años y aún en la calle me cantan la canción”.  
 
Ese momento fue, sin duda, un punto de inflexión en su carrera. Y, más recientemente, cuando la revista Soho dedicó toda una edición a su carrera. “Eso fue top, top”, dice con un asomo de satisfacción. 
 
Durante la sesión de fotos, Natalia demuestra que los años como imagen de diferentes marcas, incluyendo las suyas de bronceadores y jeans, le han dado un conocimiento de su imagen. Sabe qué luces le van bien. Los ángulos que más le favorecen en video y fotografía. Antes de pasar a maquillaje mira los estilismos elegidos y empieza a imaginarse su propia historia. “Me imagino algo a lo Brigitte Bardot, pelo con volumen y los ojos marcados con cat eye”. 
 
Hay otro momento en su vida que no puede dejar pasar, porque es el Momento: “el nacimiento de mi hija Mariana partió mi vida y mi carrera en dos. Soy un antes y un después. He mejorado, soy una mujer más consciente, con más madurez desde que ella llegó a mi vida. 
 
En cuestión de aprendizajes, de vida y de trabajo, cuenta que “ha vivido etapas de mucho éxito, y tambien momentos de mucha incomodidad, duros… “Ser un personaje público en un pais lleno de prejuicios te remueve todo, las situaciones buenas y malas me han cambiado mucho. Aprendes a vivir descaradamente por tí y a mandar al carajo las opiniones de los demás. Al final, todo nos termina ayudando, todo nos hace mejores seres humanos, más livianos, más libres, más felices”. 
 

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Y así se ve Natalia hoy. Serena, con una sonrisa amable para todos, que quiere saber qué hacen las personas que están en el estudio, que trata con afecto y reconoce el buen trabajo de cada uno. Allí cerca, trabajando en su computador, la mira su novio Andee Zeta, baterista de la banda Diamante Eléctrico, y ella le devuelve un amoroso guiño de complicidad. 
 
Con orgullo recibe la frase de que ella abrió puertas. Y es que en el modelaje nacional ella trazó un camino estilístico que aún se mantiene. “Sonrío por dentro cuando escucho que muchas chicas imitan mi carrera, pienso que lo he hecho bien, lo que más me gusta es haber dejado un precedente en los negocios, que otras chicas hagan lo mismo que yo hice con mi empresa paralela al modelaje me hace pensar que todo esto ha valido la pena”.
 
Y es que Natalia no conoce el ocio o el sentarse a esperar a que las campañas lleguen o que las cosas pasen. ¡Ella hace que pasen!
Y esta lista lo puede confirmar. Tiene al aire campañas con los jeans Natalia París, en el Grupo Éxito; LeBon, de ropa lnterior; Valtika, ropa casual de mujer; productos Gama para el pelo; pijamas Provócame; alimentos naturistas y su propia malteada by Funat, además de colágeno y aceites con aromaterapia.
 
De este medio exigente, productivo, de satisfacciones y otras veces cruel, ella destaca el arte, el buen gusto y sobre todo la creatividad. “Para mi la creatividad es la clave del éxito y de la felicidad. Si eres creativo te reinventas. ¿Y qué otro propósito tenemos todos si no es ser felices?”. 
 
El talante empresarial, ese que le permite seguir vigente después de los años de pasarelas, lo tiene activo desde niña. “Quizás fui empresaria desde pequeña. En el colegio vendía chicles, brownies, minisigüi, ropa... 
 
La Natalia de hoy se ve como una mujer independiente, emprendedora, segura, espiritual, amorosa y soñadora, muy soñadora. Esa Natalia que reconoce a su mamá Lucía Gaviria como una persona definitiva en su proceso de vida. “Mi mamá siempre ha sido muy exigente, me enseñó la rectitud en los negocios, a pagar de manera puntual, a ser organizada con los papeles, a seguir confiando en la gente pero con papel firmado.  
 
Y en ese orden de ideas no olvida el consejo materno: El dinero divídelo así: una parte para ahorrar, una para invertir y otra para compartir.  Y es que Natalia no se cansa. Se declara una mujer con alma de niña a la que le faltan muchas cosas por hacer. Y seguro que tendrán el sello dorado al que está acostumbrada. 
 

 

Claudia Lozano

 

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Aunque siempre, desde niña, su sueño fue ser reina, Claudia Lozano lleva muchos años en el modelaje, carrera que la ha llevado, de manera sorpresiva, como suelen llegar las mejores cosas de la vida, por México y España. 

“A medida que fui creciendo entendí que lo mío no era ser reina. Un día estaba con mi mamá en un centro comercial en Medellín y una señora me dijo ‘llama a este diseñador de modas, que a él le encantan las negras’”.
 
Y así lo hizo. Le hablaban de John Miranda, el autor de llamativas pasarelas en Colombiamoda, bien por la propuesta creativa como por el exotismo de sus modelos. 
 
“Mi primera gran aparición fue en Colombiamoda con el diseñador John Miranda, quien me descubrió y me invitó a hacer parte de su pasarela llamada África. Y ahí comenzó mi carrera. Yo, hasta entonces, había hecho desfiles para marcas pequeñas”. 
 
Ver su imagen al día siguiente en los medios fue la sensación más bonita, porque era lo que había soñado, y que la gente se diera cuenta de que sí se puede. Que con disciplina, trabajo y amor se pueden lograr las cosas. Esas son dos palabras que atraviesan, constantemente, la conversación con Claudia. De imponente presencia y hablar muy pausado y escaso acento, la presentadora del Show Caracol desde hace seis años es una convencida de que las metas se cumplen si a la receta deseada se le añaden altas dosis de amor y disciplina. 
 
Después del debut con Miranda, se dijo que eso era lo suyo. “Esto es lo mío, mi todo, disfruto lo que hago. A partir de ese momento comienza mi carrera. Entré a hacer parte de la agencia INForma y tenía más y más desfiles, que debía organizar con las jornadas del colegio. Mi papá me acompañaba todo el tiempo a pruebas de vestuario y a desfiles”. 
 
Los contratos que llegaban y los premios que la reconocían como modelo revelación le fueron señalando el camino. Terminó el colegio y empezó estudios de hotelería y turismo.
 
Entonces, su nombre sonaba con la misma fuerza de sus pasos impetuosos en la pasarela. La agencia Stock Models la invita a trabajar con ellos y se traslada de ciudad. “Iba y venía entre Medellín y Bogotá todo el tiempo. Hice muchas cosas, se me abrieron muchas puertas, aunque no fue fácil dejar a mi familia, integrada por mis papás, mi hermano y tres perros”. 
 
Eso sí, desde Bogotá, su carrera era más visible, había más campañas, más editoriales y un mayor reconocimiento de parte de los grandes diseñadores de Colombia. 
 
Luego, el turno de la admiración y la seducción fue para la agencia Glenda Models de México. “Salir del país fue duro por la distancia. Estuve allí siete meses y me fue muy bien, valió la pena y trabajaba tanto que no tenía tiempo de dejarme atrapar por la nostalgia. Pero me cansé de estar para arriba y para abajo con una maleta. Regresé y justo era Colombiamoda”.
 
Obtuvo el Premio Cromos de la Moda a mejor modelo en 2007. El camino seguía siendo seguro, de viajes largos y muchos reconocimientos. 
 
La agencia madrileña Avant Garde fue la siguiente en convocarla, como si de un pase futbolero se tratara, ahora su destino la llevaba de la liga mexicana a la española. 
 
Allí, recuerda que “un 19 de julio, día de mi cumpleaños, me avisaron de un casting para una campaña de relojes de Dolce y Gabbana, que estaban convocando a modelos de agencias de todo Europa, pero ya me quería regresar a Colombia, así que le pedí a Dios ese regalo de cumpleaños. Y así fue: me gocé el casting y fui pre seleccionada, sin embargo, me devolví a Colombia y no sabía si iba a regresar…”.
 
Tres semanas más tarde, una llamada a las 6 a.m. le confirmó la selección en el casting principal de la campaña y el regreso inmediato. Hizo fotos para vallas y un comercial de cine luciendo un reloj de diamantes que requería la presencia de dos guardaespaldas. 
 
Siempre que hace una pasarela piensa en su alter ego, Naomi Campbell, su modelo favorita de siempre. Y recuerda cuando miraba sus videos y se decía en silencio “Quiero ser como ella, tener una pasarela fuerte”. Fuerte y, a fe, inolvidable. La suya tiene pasos largos muy largos, y potentes. Un sello que pocas modelos o maniquís logran consolidar, y que, en su caso, fue aceptado. “Nunca nadie me ha pedido que cambie mi estilo”.
 
 

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A su regreso de España, hizo una impactante portada para Cromos titulada Claudia Lozano, ¡una mujer con muuuy buena espalda!, en la que aparecía semidesnuda, con la cadera envuelta en una bufanda y sandalias plata. 
 
Luego, Paulo Laserna, presidente de Caracol, la invitó a ser parte del canal, pero ella le advirtió que presentar no era lo suyo. Como en el modelaje, no hubo remedio. El camino de la vida la llevaba por ese sendero en el que ya cumplió seis años. 
 
“El arranque fue muy duro, horrible, porque era llegar a otro mundo al que no estás acostumbrado. Fue un proceso difícil en el que conté con un buen acompañamiento. Me tuvieron mucha paciencia. Les agradezco a Paulo, que fue mi maestro y mi gran apoyo; a Diva Jessurum y a Pilar Schmitt, quienes me ayudaron mucho”.
 
La presentadora del Show Caracol confiesa que siente que  todavía hay pasarela para rato. No obstante, tiene negocios familiares y es imagen de una marca de productos de belleza.
 
Ella sabe que su estilo es inconfundible y que, hasta ahora, no ha llegado quien camine como Claudia Lozano en pasarela. Así que puede tener razón. Hay Claudia y hay pasarela para rato. 
 
 

Fotos: Hernán Puentes. 

 

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