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“No hago prendas tiernas porque no siento la moda así”, Carlo Carrizosa

Su trabajo es la viva muestra de que el vestuario puede ser mucho más que ornamento.

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Por Redacción Cromos
06 de septiembre de 2016
“No hago prendas tiernas porque no siento la moda así”, Carlo Carrizosa

Me encanta mostrar la clavícula de una mujer antes que otras partes del cuerpo. Cuando está empoderada no tiene que exhibir las partes obvias de siempre; resulta más atractivo dejar ver una pantorilla, el hombro; hay más mística en esto”, dice Carlo Carrizosa, quien en su segunda presentación en Colombiamoda ya logró la nominación más importante de la industria textil, los Premios Cromos de la Moda 2016.


Carlo ha sido juicioso, dedicado y consecuente con lo que aprendió en Parsons, Nueva York. Le enseñaron a ver cada colección como un proceso sostenible, que se mantiene y se vende a lo largo de todo el año, no exclusivamente después de las pasarelas. De hecho, las prendas de su última colección, denominada Free, no se consiguen todavía. Llegarán hasta noviembre a las tiendas de Cartagena, Barranquilla, Panamá, Miami, Cali y Bogotá, en donde vende su diseños. “Trabajo con el esquema internacional, no puedo vender después del desfile porque tengo que guardar esas prendas para tener mis muestras y así hacer mi producción. Tú haces una muestra en pasarela para que los compradores te hagan una orden de pedido y luego si mandas a las tiendas”.

 

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La mujer de Carlo es sexy y así lo hace saber a través de escotes ubicados en distintas partes de las prendas. Su parte favorita de mostrar es la clavícula de la mujer.


Su nueva colección representa a un diseñador maduro que sabe trasladar su concepción de la mujer en prendas con criterio. Carlo quiere vestir a una mujer poderosa, trabajadora, viajera, líder de grupos que sale con sus amigas, pero al mismo tiempo tiene citas amorosas o es una mamá empoderada. Por eso le apostó a materiales cómodos, que en lo posible no se arruguen, insertos en prendas que pueden cambiar de presentación en un minuto: abrochando un botón, ajustando un cinturón pegado a la camisa, dando vuelta a una manga…


La mujer de Carlo es sexy y así lo hace saber a través de escotes ubicados en distintas partes de las prendas. El diseñador afirma que la mirada de los hombres sobre la moda femenina tienen algunas diferencias marcadas frente a la mirada de otras mujeres diseñadoras: “siento que los diseños de los hombres son más atrevidos, mas sexuales, un poco agresivos”, cuenta.


Por eso no deja de ver a sus amigas cuando se están preparando para una cita. Las observa frente al espejo, resolviendo los dilemas de qué usar, qué mostrar y qué ocultar con el vestuario. Anota los materiales que las hace sentir más cómodas y los que definitivamente no soportan. Es consciente de que la mujer de esta época es capaz de organizar un armario inteligente con pocas prendas de calidad, por eso trata de convertir las suyas en esas piezas que, reinterpretadas según la ocasión, pueden tener diferentes usos.


En un mundo tan competido como la moda, Carrizosa entiende que para sobresalir debe crear colecciones honestas, que representen los valores de su marca y del tipo de mujer al que quiere llegar. “Lo más importante es conectar con la consumidora a la que le quieres hablar, no con todas. Yo, por ejemplo, no puedo hacer prendas tiernas porque no siento la moda así. Si el mensaje que transmites es claro, será más digerible. Cuando uno tiene nervios al diseñar una colección le mete un poquito de todo y eso no es sano”, comenta.

 

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"No sueño ni con París, ni con Milán, quisiera llegar al mercado de Corea del Sur por todo el movimiento artístico que hay en él".

 


Este año espera abrir su primera tienda ubicada en la zona rosa de Bogotá. Además está trabajando en su próxima propuesta, basada en una mujer con cojones: María Feliz. Una actriz mexicana, que según el diseñador representa los valores de su marca, valiente, aguerrida, talentosa y empoderada. Por eso no ha dejado de ver las películas que la hicieron célebre, para conseguir la inspiración que necesita cada vez que decide crear. 


A la hora de pensar en un país al que quisiera llevar sus creaciones no duda en responder Corea del Sur, “no sueño ni con París, ni con Milán, quisiera llegar a este mercado asiático por todo el movimiento artístico que hay en él. Tienen ideas progresistas, opuestas a la tradición, creo que el tipo de mujer al que le hablo tendría muchos seguidores allá”, finaliza el diseñador.

 

Fotos: Daniel Álvarez.

Por Redacción Cromos

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