Normcore: no ser cool está de moda

Un nuevo look sin esfuerzo se roba todas las miradas. Así es este fenómeno que se toma las calles del mundo.
Normcore: no ser cool está de moda

Expertos en moda explican el normcore como «no parecer cool ni moderno», y como una clara expresión de conformismo y simplicidad sin buscar aceptación de la sociedad.

Fue K-Hole, una agencia neoyorquina especializada en nuevas tendencias, la creadora de este término en 2013, que proviene de la unión de las palabras «normal» y «hardcore». La historia va mucho más allá de crear una moda porqué sí. El grupo explicó en su informe llamado Youth Mode: A report of freedom, que «en una época las personas nacían en comunidades y tenían que buscar su propia individualidad. Actualmente nacen como individuos y tienen que buscar sus propias comunidades. La imagen del normcore corresponde a una persona ajena al mundo de la moda, una persona común y corriente».

En el mismo documento agregan que «el término estuvo inspirado en la protagonista de la novela de William Gibson Mundo en el espejo, publicada en el 2003. El personaje en cuestión, Cayce Pollard, es una chica que viste sacos grises y los clásicos jeans Levi’s negros».

En pocas palabras, esta tendencia se trata de no ser cool vistiendo prendas que se consiguen en cualquier supermercado, para ser lo más normal posible sin preocuparse por la autenticidad. Sin embargo, la idea de pasar desapercibido está muy lejos, pues el normcore está atrayendo la atención de blogueros de moda, amantes fashionistas y grandes diseñadores.

 

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Chicas de todas las edades han comenzado a adquirir esta nueva tendencia. En la foto, una joven reemplaza los tennis por un par de sandalias de corcho, muy populares en los noventa.

 

 

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Steve Jobs y Jerry Seinfeld (vestido con camisa XXL verde marino) son referentes ideales del normcore.

 

Para ubicar a quienes no tienen muy clara esta tendencia, basta con imaginar a Steve Jobs vestido con su clásico saco negro cuello de tortuga, blue jeans tradicionales y tenis para salir a correr. Sencillo es el juego que desde octubre del año pasado inunda los clósets de chicos y grandes.

A pesar de ser un estilo que busca no llamar la atención, el mundo de la moda ha logrado adaptar el normcore de una forma muy particular, pues quienes siguen la tendencia están muy, muy lejos de pasar inadvertidos. Las propuestas de firmas como la del diseñador estadounidense Rick Owens, quien presentó en la Semana de la Moda de París una colección dedicada a gente normal, fueron tildadas de «aburridas». Para él, fue la corroboración de su gusto por el normcore impreso en prendas monocromáticas negras, blancas, grises y vinotinto, muy holgadas y hechas para aquellos que buscan un look relajado y con el toque justo de originalidad.

 

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Materiales como la pana fueron esenciales para Owens. Para el show, Owen buscó modelos no modelos, personas del común.

 

Otro creativo de la moda que se apoderó del normcore fue el irlandés J.W. Anderson para su colección Primavera Verano 2014. En ella primó el concepto de fragilidad, a través de prendas «ordinarias y corrientes y el uso de materiales como la pana, inspiradas en propuestas de Issey Miyake», según escribió Cathy Horyn, crítica de moda. Anderson explicó que su repertorio se basó en «prendas que no distinguen géneros, con siluetas simples tomadas de la clase trabajadora, sin ser unisex».

Fiona Duncan, periodista de The New York Magazine, explica que «ya no se trata de destacarse sino de acomodarse dentro de la sociedad. En el normcore no existe la exclusividad». Inclusive, esta tendencia invita a ignorar las opiniones de los demás; aquí no importa nada más que sentirse cómodo.

 

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«Una colección con prendas ordinarias y corrientes» fue lo que dijo una experta en mdoa de la propuesta de J.W. Anderson.

Pero no hay que confundirse. Los seguidores del normcore renuncian a las tendencias siendo conscientes de su existencia. No se trata de ignorar, sino de ser indiferentes a lo que, se supone, está de moda. La antimoda a la que nos enfrentamos es la antigua moda de los adolescentes de los ochentas y noventas. Algunas marcas que adoptan este nuevo estilo son Decathlon, Lidl, Hipercor, Adidas y Levi's.

Como afirma Emily Segal, miembro de K-Hole, «las decisiones de compra son irrelevantes porque son temporales, cambian constantemente. En el normcore no hay posibilidad de comprar la cosa equivocada».

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Así luce esta tendencia transformada y adaptada al clóset de las mujeres que disfrutan la moda. Aunque no lo quieran, llaman la atención de los fotógrafos del street style.

Fotos: Latinstock, Instagram y páginas oficiales de diseñadores.

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