“Ser mujer es estar en una posición ambivalente”, Agnès Rocamora

La socióloga francesa analiza temas sobre moda y feminidad en la era digital. Sus reflexiones parten de la disciplina Estudios de moda.

La moda es un tema serio en la academia. A partir de la década de los ochenta, un séquito de pensadores hicieron de ella una musa estimulante para la teoría y el análisis de la cultura. 

 

A través de la moda, los estudiosos encontraron la manera de diluir los límites entre disciplinas distintas de ciencias sociales y humanidades, uniéndolas, usando una cosa de aquí y otra de allá. Crearon un eclecticismo intelectual que dio fruto a una disciplina llamada Estudios de moda o Fashion Studies. 

 

La cantidad de literatura que se ha producido en los últimos años relacionada con la vestimenta, la estética y las prácticas alrededor de la moda es tan alta y deslumbrante que, hoy, decir que la moda es un tema de tocadores, sin hondura intelectual, es una noción insostenible y arcaica. 

 

Que en Latinoamérica aún exista un vacío alrededor de la literatura que da ese tratamiento a la moda es otro asunto. Los Estudios de moda son una forma particular de pensar, que procura evitar la condena y, de paso, salirse de lo positivo y lo negativo. Apuntan a problematizar los objetos de estudio, estimulando preguntas y trazando matices. 

 

A finales de septiembre, estuvo en Bogotá Agnès Rocamora, teórica que ha realizado uno de los análisis más interesantes en torno a la moda digital y la feminidad en la blogósfera. Estas son algunas ideas de lo que compartió.

 

El acceso a la moda como imagen digital ha ido descentralizando el origen del discurso de la moda y ha ampliado el espectro de lo bello y lo estiloso. En su trabajo, usted ha escrito sobre cómo la lógica de la blogósfera refleja la lógica misma de la moda. 

 

La blogósfera es un espejo de la lógica de la moda; pienso que hay una serie de lógicas paralelas. Podría decirse que la blogósfera y los medios digitales han sido casi que enviados para uso de la moda. Los blogs e Internet tienen que ver con la velocidad, la novedad, la renovación constante de cosas, y eso refleja la lógica de la moda misma. Una cosa que hay que recordar es que la moda es una de las industrias que más genera ingresos a Instagram, porque se trata de un medio poderosamente visual. 

 

La lógica de la moda está basada también en la búsqueda de cosas nuevas. Instagram, por ejemplo, refleja la velocidad, la temporalidad y la estética de lo efímero que vivimos. Uno de los conceptos que está en su trabajo es cómo el concepto de lo nuevo ha cambiado en el contexto digital.

 

Una de las cosas que vale la pena investigar es la idea del tiempo y de la temporalidad. La moda tiene que ver con cómo se articula el tiempo y cómo se materializa. Los medios digitales tienen su propia lógica del tiempo y ahora hay nuevas formaciones temporales. Todo es tan rápido que siempre es interesante preguntarse qué relación tiene el tiempo con la moda, qué dice la moda sobre el tiempo y cuáles son las diferentes temporalidades que están en juego.

 

La rapidez de los medios también hace que las cosas se sientan viejas. ¿Qué es nuevo hoy? ¿Cómo pueden los diseñadores producir algo estimulante cuando parece que todo ya ha sido inventado?

 

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Cuando se piensa en la relación entre moda y  tiempo, eso también tiene que ver con el espacio. Y aquí me sale la perspectiva sociológica porque me pregunto: ¿es nuevo para quién? Por eso los medios digitales han ido impactando el régimen geográfico de la moda. Es imposible pensar en los tiempos de la moda sin pensar en sus geografías. Si algo se considera “nuevo”, hay que preguntarse para quién, para qué clases sociales.

 

En su trabajo también se incluyen ideas alrededor de las pantallas como espejos digitales para las mujeres. Las blogueras de estilo personal fueron las primeras mujeres de la historia en tener control sobre su imagen, pero ese control no necesariamente significa que esté desprovisto de una mirada externa también. ¿Qué pensamientos tiene sobre esto?

 

Todo empieza con el feminismo. Siendo una feminista mayor, cuando empecé a mirar blogs, más o menos en el 2006, los miré como consumidora. Me interesé por lo que estas mujeres estaban poniendo en las pantallas, en cómo se ponían a sí mismas en imágenes, y me pregunté qué significaba esto para las mujeres. Teniendo en cuenta las teorías en torno a la mirada y revisando las ideas de la mirada masculina y las mujeres como objeto de esa mirada, resulta obvio que este es un tema siempre presente en la historia del arte. Los hombres han tenido el poder de poner a las mujeres en imágenes. La moda ha sido un poco de lo mismo. Así que me sedujo mucho lo que estaba pasando y la innovación que había en cómo las mujeres se estaban representando a sí mismas. Y todavía sigo reflexionando, sin pensar si es bueno o malo, sino intentando discernir qué significa que las mujeres puedan tomarse fotos de esa manera. En vez de verlo como algo negativo, se trata más de encontrarle sus ambivalencias. Ser una mujer no es una posición fácil, es un lugar ambivalente, y uno no puede despojarse del todo de esas fuerzas. Como feminista, me parecía que había en estos blogs un trabajo creativo muy interesante, aunque hay una problemática cuando los blogs son cooptados por el capitalismo y se vuelven un lugar mercantil. Sin embargo, pienso que la blogósfera de la moda se ha vuelto también una profesión. 

 

Es cierto que los blogs de estilo han permitido que veamos mujeres que no son necesariamente delgadas y blancas como sinónimos de estilo. Pero hay también una ambivalencia en torno al tema de la uniformidad estética versus la variedad.

 

Los blogs de moda se han convertido también en una gran moda y han tenido que establecer una normativa, una serie de reglas que se han ido incorporando a esos medios. En ese sentido, todavía está reproduciendo patrones sociales dominantes, en los que sigue habiendo ciertos modelos de belleza. Por otro lado, también hay fuerzas alternativas.

 

Estos blogs pueden verse como espacios para despertar conciencia feminista, pero también pueden ser una forma de autocosificarse. La mirada tal vez no es masculina, pero está  la idea de ser complacientes como mujeres, en busca de likes y seguidores. 

 

En muchas de las entrevistas que he hecho a blogueros, muchos han expresado que son conscientes de las expectativas que recaen sobre ellos de ser auténticos. Pienso que el fenómeno lleva poco tiempo y que los blogueros se mueven en los terrenos de la alteridad –en reaccionar a los medios tradicionales–, pero también están metidos en un sistema que es conservador y, aunque no lo parezca, difícil de cambiar. 
 

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Vanessa Rosales

Moda

“Ser mujer es estar en una posición ambivalente”, Agnès Rocamora

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