Burbujas para momentos rosa

Un champán rosé puede ser un pasaporte a la gloria y una manifestación de alto refinamiento para muchas personas. Esta delicada bebida de aromas complejos y profundos es el producto de la mezcla de vino blanco y de vinos tintos.

Si brindar con champán francés, cava español o cualquier espumante fino es sinónimo de elegancia y buen gusto, abrir un burbujeante rosé es tal vez una de las más elevadas manifestaciones de refinamiento en el mundo de los vinos.

A diferencia de un vino tranquilo (es decir, sin presencia de gas carbónico), un espumante debe apreciarse, además de por los aromas y sabores, por las burbujas. Una señal de impecable ejecución es el tamaño y la constancia de las mismas.

Deben ser muy finas —entre mas pequeñas, mejor— y ascender en suaves y danzantes movimientos hacia la parte superior de la copa. Los aromas deben ser profundos y complejos, especialmente si el líquido reposa por algún tiempo sobre lías o sedimentos.

Me explico: las lías son subproductos de la segunda fermentación en botella y aportan al espumoso la misma complejidad aromática y gustativa que una barrica de roble en los casos de los vinos blancos o tintos normales.

Pero si a estos componentes se le suma un sugestivo velo de color rosado, el impacto siempre será mayor. No me equivoco al decir que, para muchos, un champán rosé es un pasaporte a la gloria de los sentidos.

¿Cómo se logra? Los franceses de la región de la Champaña elaboran sus espumosos con una mezcla de uvas. Utilizan la blanca Chardonnay y las tintas Pinot Noir y Pinot Meunier.

El hecho de que no tiñan el contenido radica en que se extrae el jugo de forma rápida para evitar los efectos colorantes de las uvas tintas. De todas maneras, estos dos cepajes tintos les aportan la complejidad aromática que los ha hecho famosos. Claro está que pueden elaborarse espumantes blancos solamente con uvas del mismo color o también con el jugo no teñido de uvas tintas.

Cuando los franceses producen un espumante rosado, preparan, por separado, el vino blanco y los vinos tintos. Luego agregan cantidades controladas de los dos tintos hasta conseguir el nivel de pigmentación deseado.

En varios países del Nuevo Mundo, los rosados se elaboran casi siempre con Pinot Noir, sin presencia de uvas blancas. Pero en ciertos casos optan otras variedades tintas.

Algunos champanes franceses rosados de gran renombre son Krug Rosé, Joseph Perrier Cuvée Royal Brut Rosé, Möet & Chandon Imperial Rosé, Heidsieck & Co Monopole Rosé Top Champagne, Taittinger Brut Prestige Rosé, Bollinger Brut Rosé, Dom Perignon Rosé y, sin duda, Veuve Cliquot Rosé.

Cuando se habla de esta última casa, hay que reconocer que es una de las más experimentadas en la elaboración de espumantes rosados en el mundo. Lanzó sus primeras botellas en 1775 y, desde entonces, se ha ganado el merecimiento de ser la casa con más historia en este campo.

Los espumantes rosados de buena factura deben mostrar un ligero tinte cobrizo para darles un toque de audacia y romanticismo. Los aromas predominantes recuerdan a frutos rojos como fresa, frambuesa y cereza.

Los precios, sin embargo, suelen ser elevados. Oscilan, por lo general, y dependiendo del establecimiento, entre los US$50 y los US$800. Esto hace que, para muchos consumidores, vivir la experiencia rosa sea un deseo lejano.

El mercado colombiano presenta algunas opciones asequibles como el rosado de la bodega argentina Nieto Senetiner. Ahora llega el Chandon Rosé, elaborado por la filial argentina de la casa francesa Möet & Chandon. Es un espumante a la usanza francesa, de elegante y delicado color, con una atractiva intensidad aromática, un buen cuerpo en boca y una agradable recordación.

El aporte de color, en este caso, no proviene de un Pinot, sino de un Malbec, la principal variedad tinta argentina. Dentro de sus posibilidades gastronómicas están el acompañamiento de pescados, sushi, sashimi, aves y carnes rojas grilladas.

Aunque los rosados parecieran ser bebidas muy delicadas, es curioso observar que muchos de sus más aferrados entusiastas son hombres. Definitivamente, los rosados están de moda, al igual que las camisas y las corbatas. Ahora, si la sensación es burbujeante, mucho mejor.

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