Diciembre y el amor

Llegó diciembre con su alegría, lleno de pólvora, luces y regalos... ¿Y el amor? ¿Qué pasó con el amor en diciembre?

¿No se supone que en todas las propagandas hay una mujer enamorada y una niña corriendo detrás del papá mientras él le compra el carro de la Barbie? Aquí en Bogotá eso no está pasando.

Hay mucho de salir y botar y botar y salir, pero a Romeo y Julieta no se los encuentra por ninguna parte. Anoche cené con unos amigos, amor de amigos, eso sí hay bastante. Todos en sus treinta, estaban hablando de las relaciones (los hombres hablan de amor también, para que vayan aprendiendo)... uno de ellos estaba muy triste hablando de su ex.

Por alguna razón ella no sale más con él, y él todavía la extraña. El otro estaba llamando desesperado a la muchacha con la que ha salido un par de semanas, para verla. O al menos que le devuelva la llamada; y el más pequeño dijo que su última uva iba dirigida a conseguir novia el otro año. Afortunadamente para algunos, no se han extinguido los románticos; ¡bueeeeeeno! Románticos wannabies, porque todos ponen sus expectativas en mañana. ¿Y hoy?

Una amiga dice que hay más besos para repartir el 31 cuando no se está en exclusivo con un chico. ¿Exclusivo? Claro, ahora todos somos amigos especiales, más besos, más abrazos y más planes. Aunque el que estuvo desesperado mandando mensajes a su conquista durante la cena va a esquiar en diciembre, mientras su futura ex chica se va para la playa. Des-in-for-ma-ción. “Maldito BB, yo le dije arena muy blanca, y ella hizo reservas para Providencia”.

Extraño las largas conversaciones telefónicas, especialmente con una copa de vino en la mano y un cigarrillo en la otra. Ahora fumar y beber no van con la chateada, no hay manos suficientes. Y como tampoco hay un chico en la mira, se multiplica la chateada, el punto rojo no para de alumbrar, el bb vibra desesperado. Al diablo el cigarrillo, a chatear como desesperados.

Se acabó el amor en diciembre, no hay caso, demasiada emoción puesta en los regalos y la natilla está esfumando a los enamorados. Inclusive yo tengo el enamoramiento en modo avión: que no entre ni salga nada. Resolución para el siguiente año: no enamorarse.

Acabo de recibir un mensaje: “Me caso el 7 en la playa”. Hay esperanza para el amor, no creo que para las relaciones, pero al parecer sí para el amor.

Feliz diciembre, feliz final del año… ¡Maravilloso 2009! ¡Estas dos semanas que quedan serán para terminar de rematar el año con toda! Día a día, sin afanes, más fiestas, más alicoramiento, más besos, más abrazos, mucha champaña, más mensajes chatberry… y, por qué no, de proooooonto en medio de esas expulsiones de afecto que se alborotan en diciembre, enamorarse.

Porque todo es más bello cuando se comparte con quien se ama. No lo digo yo, lo dice Virginia Casta.

P.D. Pasó la Ley de Derechos de Autor para Actores en la Cámara de Representantes. ¡Gracias! ¡Ahora, al Senado!

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