El marco de la foto

Crisis económica, desempleo, guerras, pandemia... podría enumerar por orden alfabético los titulares del día, pero no podemos taparnos con las cobijas e hibernar indefinidamente, hay que sacar la cabeza y levantarnos con el pie derecho a enfrentar el día.

Entonces debemos inventar un guion sobre nosotras mismas y, como decía Orson Welles en Ciudadano Kane, "celebrar nuestra existencia, cantar nuestra existencia". ¿Cómo? ¡Estamos vivos! Eso es un motivo suficiente para prender motores.

Debemos mirar con claridad cómo somos y qué nos conviene:

1. Abrir los ojos con mente positiva. El buen humor atrae buenos momentos.

2. Dedicar mínimo 30 minutos a nosotras mismas. Quince minutos de meditación y otro tanto de ejercicio nos permiten mantenernos tonificadas.

3. Somos lo que comemos. Depende de nosotras cuidar ese cuerpecito. Hay mil maneras: un buen cereal, salvado, avena, granola... en fin; granos que nos dan fibra como el maíz de la arepa para los músculos, los panes integrales, las frutas y jugos naturales que son los antioxidantes para protegernos de las gripas permanentes que nos acechan con sus bacterias. Las proteínas del yogur, queso, huevo, son necesarias también. Lo que sí es grave es no desayunar o saltar derecho al cigarrillo y al tinto de la oficina.

4. Una buena y detallada mirada ante el espejo para observar con objetividad cómo está nuestro pelo. ¿Está limpio? ¿Está achilado? ¿Se nos ven las raíces? ¿Necesita un nuevo corte? Nunca subestimemos este tema, pues en la mayoría de los casos el pelo es nuestro principal accesorio. Es el marco de la foto. Si nuestro pelo está mal, el resto se verá mal. Por eso debemos comenzar cada mañana por la cabeza y tomar en serio el pelo.

Comenzaré entonces por el pelo. Es el reflejo del alma. Si estamos pasando por un momento difícil el pelo es lo primero en afectarse. Si tenemos un problema de salud pasa lo mismo. Si nos queremos ver jóvenes y vitales, el pelo mostrará la primera evidencia.

Al hablarles de que es el accesorio por excelencia, me refiero a que debe ir acompañando el resto de nuestra indumentaria, de acuerdo con nuestro físico, edad y oficio. Si trabajamos de sol a sol en una oficina con luz artificial, mucho movimiento y exceso de estrés, lo ideal es tener un corte práctico, que no necesite mucho arreglo y que nos haga ver frescas y bien arregladas.

El pelo largo debe ser sano, brillante, fuerte, limpio y sedoso como el de las propagandas de champú en la televisión. No hay nada peor que una mujer que cree que tiene buen pelo y lo que vemos son unos mechones desteñidos sobre un pelo reseco y demasiado largo. Una recepcionista en una oficina o en el counter de un aeropuerto, o una azafata dentro de un avión no debe, por más lindo que lo tenga, llevarlo suelto. El pelo recogido para el trabajo de campo se ve mucho mejor, imprime seriedad y profesionalismo.

Las presentadoras de farándula en los noticieros se ven muy bien con sus largas cabelleras porque su tema es el show-bussiness. Se lucen con sus vestimentas llamativas y a la moda, según lo que quieren transmitir. Shakira no sería Shakira sin su melena rubia, pero cuando quiere tocar temas serios con los cacaos del mundo para la ayuda mundial, se lo recoge.

El pelo es el reflejo de nuestra personalidad. Su extensión ideal depende del largo de nuestro cuello, del ancho de la cara, del tamaño de nuestra frente, y -desde luego- de la edad. Con la ayuda de un profesional sacamos a relucir nuestras facciones. En nuestro país existen grandes estilistas que no sólo sirven de confidentes y psicólogos, sino que son verdaderos profesionales que pueden aconsejar a cada mujer, de acuerdo con el color de piel y de ojos.

Un buen corte cambia la actitud a una persona, le sube la autoestima, le da seguridad. Fue Coco Chanel quien siempre enfatizó con su aguda voz: "El pelo es nuestro principal accesorio", y fue también una de las primeras mujeres en llevarlo al estilo garçonne.

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