La dama del whisky

Es una de las figuras más emblemáticas del destilado escocés y  lleva más de tres décadas trabajando con esta bebida. Dotada de una ‘nariz’ muy desarrollada, es actualmente la mezcladora del Buchanan’s Red Seal.

La escocesa Maureen Robinson, de rostro afable y angelical, puede parecer una dulce ama de casa a la que podrían confiársele penas y secretos, con la seguridad de que un sabio consejo siempre emanaría de sus labios. Sin embargo, su pequeña figura, su voz suave y gutural (traza muy gaélica), así como su aire tranquilo y apacible, ocultan un “yo verdadero ” de dimensiones insospechadas. Robinson es, hoy por hoy, una de las figuras emblemáticas del whisky escocés, un campo de acción históricamente asociado con hombres altos, recios, blancos y de nariz y cachetes colorados. En su condición de maestra mezcladora (o master blender) de Buchanan’s Red Seal (joya de la corona de esta célebre casa escocesa), Robinson firma las etiquetas al lado de su fundador, James Buchanan, un privilegio reservado para pocos.

A pesar de haber nacido en la meca del whisky, ni ella ni su familia tuvieron previo contacto con la producción de la bebida. Hace 32 años ingresó a Diageo, propietaria de la marca, como asistente de laboratorio. Comenzó a sobresalir cuando sus análisis olfativos eran más precisos e ilustrativos que los arrojados por los aparatos. ¿Sabía que estaba dotada de esa capacidad olfativa? “No, nunca”, dice sin tapujos. Muy pronto, sus jefes comenzaron a encarrilarla hacia el oficio de mezcladora, posición fundamental para cualquier empresa del ramo.

El oficio de mezclador o blender puede equipararse al de un cocinero: combinar ingredientes y manejar vasijas y recipientes hasta obtener un resultado excitante y balanceado. Es normal que un master blender se enfrente a más de 20 whiskies de distinta procedencia y estilos (tanto de malta como de grano) antes de construir un blend único.

Como parte de su trabajo, Robinson se ha dedicado a profundizar sobre los perfiles aromáticos del whisky, porque los considera su columna vertebral. Al respecto, dice: “Antes que el paladar, está el olfato”. Y agrega que el nuevo estilo de Buchanan’s en general y de Red Seal en particular es “reorientar la percepción del whisky para que se perciba como una bebida valorada por su personalidad aromática y no por su potencial alcohólico”.

Su condición de mujer, igualmente, la llevó a indagar sobre formas de suavizar la sensación del whisky en boca con el fin de llegar a un número mayor de consumidores, incluidas las mujeres. Robinson se involucró, por ejemplo, en experimentos como la doble maduración, o sea una especie de doble añejamiento, que, según sus palabras, “afina” todos los componentes del destilado, generando una sensación de gran plenitud y placer.

A diferencia de muchos mezcladores (que trabajan exclusivamente a partir de pruebas sensoriales), Robinson prefiere imaginarse sus mixturas y luego ponerlas sobre el papel antes de fusionarlas físicamente. “Es como un pintor que, primero, realiza un borrador mental para luego ponerlo sobre el papel y, a partir de él, construir la obra”, dice. La diferencia es que, en este caso, no son pigmentos ni barnices, sino whiskies con sensaciones a frutas, flores, hierbas, vainilla, madera y olor a humo. Al final, agrega, se trata de lograr que los sabores empiecen a empalmarse y conocerse entre sí para producir una sensación integral “que se aprecie desde el todo o desde sus partes”.

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