La moda maravillosa

Los diseñadores han sucumbido a lo irreal, han cruzado la línea de lo convencional, acudiendo a imaginarios de cuentos infantiles.

La gente necesita soñar y vestirse de ilusiones para poder jugar con la cotidianidad. Una balaca con un moño gigante hace más llevadera la fila para el transporte; una camiseta con corazones gigantes nos hace sentir bien en la madrugada de un lunes en clase; si la sombrilla es divertida, casi no importa el chapuzón... ese es el efecto que produce la moda: el optimismo es contagioso.

Por eso las grandes marcas se acercan cada vez más a la gente a través de personajes de la ciencia ficción y de las tiras cómicas, con prendas representativas, muy atractivas y a muy bajo costo. Los diseñadores mandan el mensaje “Don’t worry, be happy” con formas voluptuosas, colores llamativos, impresos divertidos y mucho brillo.

Para la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada, siempre vestida con sus colores contrastantes y medias fucsias, el color es un gran escape. En este sentido, la moda colorida y divertida no es sólo para quienes sufren el síndrome de Peter Pan, o para los niños; es para todos aquellos que sienten que el ánimo hay que reflejarlo con prendas.

Los diseñadores han sucumbido a lo irreal, han cruzado la línea de lo convencional, acudiendo a imaginarios de cuentos infantiles. También han jugado con el futuro, como fue el caso de Cardin, Courrèges o Rabanne en los años sesenta, o se han expresado en colores ácidos y fuertes, en constelaciones, utilizando materiales plásticos y metálicos.

Todos han tenido ese momento lúdico, comenzando por Lagerfeld, quien en su última colección hace una semana en el Gran Palais de París, cubrió de heno el lugar. Creó una granja de madera gigante para dar paso a la imaginación, como en un lienzo de Fragonard del siglo XVIII, pensando en los cambios climáticos. A partir de su imaginario, todas las mujeres usarán zuecos de suela de madera y taches, los zuecos de Hansel y Gretel.

La película Alicia en el país de las maravillas trae todas las tendencias para la primavera y el verano de 2010. La pasión por esta obra literaria se respira más allá del cine. Hoy vemos a los grandes diseñadores y a casas tradicionales de joyería, como Tous, de Barcelona, traer en su última colección los temas de espejos inspirados en el mundo mágico que encontró Alicia al caer al hueco: mesas, llaves, frascos, puertas…

El gran almacén Printemps, de París, tiene hoy una muestra de varios diseñadores inspirados en el vestido de Alicia. Los vestidos azul celeste los veremos en todas sus formas, lo mismo que los vestidos blancos. El lwd (el vestidito blanco), las transparencias, el blanco, las balacas, las flores en todos los colores, los hongos, el maquillaje pálido y los labios rojos de color fuerte de la reina de corazones. Los sombreros, las plumas, las mariposas, los moños, los zapatos “mary jane”… los de trabilla sobre el empeine. El escocés, las casacas de colas de puntas, y claro, la oruga y el gato de Chesire estarán incrustados en chaquetas con cristales de Swarovski en jean o cuero.

Versace se inspiró en los relojes, naipes y dados en la historia, para crear una colección de figuras geométricas como el tablero de ajedrez y vestidos transparentes con aberturas laterales inspirados en la reina buena y en la mala. La firma inglesa Luella ha sacado todas las creaciones inspiradas en cada uno de los personajes, hasta el chaqué del conejo y estampados en la mesa del té. Su director, Tim Burton, nunca se imaginó que cambiando los clásicos diseños del cuento de Lewis Carroll iba a generar una tendencia fuerte entre los confeccionistas del mundo.

Pocos diseñadores con más sentido del espectáculo que el transgresor Alexander McQueen, con sus diosas mitológicas, Galliano con sus figuras históricas y Gaultier con sus fantasmagóricas y eróticas modelos, con sus corsés y lencería. Todos, absolutamente todos, acuden a lo lúdico y lo maravilloso en muchas colecciones, en muchas temporadas. La gente espera esa fantasía en la moda para salir de la normalidad.