La mujer y el vino

Interesantes revelaciones del comportamiento femenino frente al consumo y la compra de esta bebida.

A la par con el inmenso volumen de ofertas comerciales de productos y servicios, los expendedores de vino están trabados en una lucha intensa para llamar la atención alrededor de la celebración del Día de la Madre este fin de semana, poniendo el foco de atención en la figura femenina para sacar réditos económicos de tipo coyuntural. Pero les quiero decir que si los productores y comercializadores hicieran bien la tarea de investigar quién es su principal cliente habitual, se darían cuenta de que es la mujer. Sin embargo, las estrategias vigentes parecen desconocer ese hecho.

Hace poco les escuché a dos amigos del sector gastronómico una conversación de este tenor: “Dile a tu sommelier que cuando ofrezca el vino a una pareja, no se concentre en el hombre. Debe buscar la forma de hacerle sentir a la mujer que la está teniendo en cuenta.  En una salida a comer, casi siempre ella manda”.

Estas mismas inquietudes han estado rondando en la cabeza de los principales empresarios del vino en el mundo, hasta el punto de haber dado lugar a extensos estudios sobre el papel de la mujer en la compra de la bebida. Los hallazgos destruyeron muchísimos mitos creados por la superstición masculina.

Uno de los más populares es pensar que la mujer prefiere tomar vinos “suaves”, es decir, blancos o rosados. ¡Sorpresa! Una pesquisa realizada por el Global Vinexpo Survey (Vinexpo es la mayor feria especializada del mundo, llevada a cabo cada dos años en Burdeos, Francia) dice que el tipo de vino preferido por la mujer es el tinto.

 Otra revelación interesante es que ella es menos propensa que su contraparte a dejarse llevar por “la moda de tomar vino”. Más que novedad, asume el vino como un nuevo hábito. Las entrevistadas dijeron, en su mayoría, que tomaban vino porque les gustaba el aroma y el sabor, y porque no encontraban una alternativa mejor para acompañar las comidas. Esto denota una capacidad organoléptica mayor que la del hombre.

Para recomendaciones, recurre a diversas fuentes de información y no exclusivamente a una. En este sentido, es más recursiva que el hombre.

Consciente del valor de sus hallazgos, Robert Beynat, presidente ejecutivo de Vinexpo, ha dicho que el papel de la mujer en la compra de vino, al igual que la profundidad de su conocimiento sobre la bebida, han sido aspectos  subestimados. “El mensaje para los comercializadores y expertos es contundente: ‘diríjanse a la mujer, si quieren vender’ ”.

¿Qué tanto de verdad hay en estos resultados cuando se piensa en Colombia? Mi experiencia es que la mujer tiene cada vez mayor presencia en cursos y degustaciones, y, definitivamente, es quien tiene la misión de comprar las botellas en los supermercados. Y como testigo de excepción en varios casos, sé que es responsable de imponer el uso de vino en casa para moderar el excesivo consumo de alcohol de sus maridos. Y al hacerlo, ha contribuido a mejorar el clima familiar y a generar nuevas ocasiones para compartir en grupo.

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