¿Combo con papas o corrientazo?

Hasta las mujeres que más lucharon por la revolución femenina pasaron sus días labrando su destino, el cual incluía el amor y la aprobación del macho (hablando en término animal).

Lo que ha cambiado desde aquella época es que ahora ya tenemos aprobación, además de los altos cargos. Elegimos de quién estar enamoradas, cambiamos de pareja cuando queremos y sin ser juzgadas; opinamos, votamos, somos escuchadas... y seguimos detrás del macho.

Sencillo, la revolución le sumó al deseo de vivir en familia, la necesidad de usar el cerebro de maneras diferentes de la de hacer el mercado.

Sin embargo, hay unas cuantas activistas de colchón que se niegan rotundamente a diversificar su conocimiento y dedican las horas al hogar. No hacen nada extracurricular porque dicen que no les queda tiempo. ¡Pero si ya todas las cuentas se pueden pagar por internet! Incluso se puede hacer mercado. Un Iphone es la solución, y les digo que lo hagan antes de que lo aburra con la misma lora de siempre sobre las rebajas, el nuevo romance de la amiga... Definitivamente hay cosas más interesantes.

Por otro lado están las activistas independientes, las que no necesitan de nadie y se niegan a tener una familia y a ceder su espacio, porque según ellas, ¿quién necesita un partnet, cuando está skype?

Hay un gran problema de comunicación en esta época anárquica, porque la revolución femenina en ningún momento elimina el tener familia, pero tampoco apoya el graduarse en economía del hogar.

Se ha convertido en una batalla entre el ego y la pereza. Las unas subestiman a las que se la pasan adulando a su macho, y las otras se apiadan de las que se levantan temprano para ir a trabajar. Es una constante pelea entre Charlotte y Miranda, las amigas de la serie El sexo y la ciudad. Para ser un poco más local, es la eterna pelea entre la buena y la malvada de las telenovelas. (Por alguna razón retrograda e incomprensible, la buena es el ama de casa.)

¡La revolución quiere que tengamos ambas! Y les tengo una noticia: es inapropiado, además de insensible, separarlos. Es tan del siglo pasado como el walk man, o tan insostenible como el pedir una hamburguesa a domicilio, en uno de esos terribles guayabos ¡y descubrir que se les olvidó meter las papas!

Hablemos de las papas. Combo que se respete siempre lleva papas, no son negociables. En este caso, las papas vienen siendo el uso del cerebro, el crear, el trabajar, eso por lo que tanto guerrearon unas varias antepasadas. Hay papas para todos los gustos, las hay agrandadas, light, orgánicas… La hamburguesa viene siendo el macho: las hay sencillas, doble carne, hasta de pollo.

El combo completo es lo que se llama mujer contemporánea. Y para aquellas mujeres cuadradas que insisten en matar la revolución, que quieren eliminarla, se les creó el corrientazo, el más aburrido y menos exigente de los platos.

No es difícil pensar con los labios pintados.

Lo que cene define su estatus revolucionario. ¿Cuál será, el combo o el corrientazo?.

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