Carlos Vives, el triunfador

El cantante samario encabeza el listado de los 16 colombianos más destacados de 2013.
Carlos Vives, el triunfador

Porque después de siete años de ausencia en la industria musical, con su disco Corazón profundo ganó tres premios Grammy Latinos; tiene cinco nominaciones más para los premios Lo Nuestro, y obtuvo una candidatura al Grammy Anglo en la categoría de Mejor álbum tropical, que se entregará a comienzos de 2014. Porque tuvo la capacidad de reinventarse y volver  a los grandes escenarios con canciones que reivindican su colombianidad.

Carlos Vives extrañaba los grandes conciertos, las giras promocionales, montar una gira internacional. Extrañaba los viajes, hacer relaciones con las emisoras, la televisión, grabar un desconectado. Extrañaba estar en la industria, moverla. Y ahora que lo tiene todo, lo disfruta como si fuera la primera vez. Como en 1995, cuando su disco La tierra del olvido fue catalogado como el suceso musical de los últimos 20 años; o aquel año 2000, cuando la Academia le hizo nueve nominaciones a los Grammy Latinos por El amor de mi tierra; o cuando conquistó al mundo con sus Clásicos de La Provincia.

«Las glorias pasadas sirvieron para aprender», dice un Carlos Vives renovado, más delgado, con nuevo corte de cabello, con un aire más fresco. «Es que todos los días uno tiene que ser uno nuevo», insiste. Y habla de sus procesos, de que nunca se fue, de que siempre estuvo ahí. Estaba de otra manera, sin disquera grande, asesorando a otros con sus proyectos musicales, haciendo teatro para niños. Lo cierto es que eso que llaman el mercado musical colombiano no lo había escuchado ni reseñado con éxito desde El rock de mi pueblo, un trabajo que para la crítica fue un fracaso y que para Vives y quienes han seguido de cerca su proceso fue ese gran experimento que todo músico sueña con hacer realidad, así no mueva las ventas.

IMG_7859

La casa donde funciona Gaira es muy especial para Carlos Vives. Fue su hogar desde 1972; allí crecieron sus hijos mayores, nacieron el restaurante, más tarde una productora musical y después un teatro con el que llegó al público infantil. 

Por esos mismos días, Emi, su disquera, entró en crisis por los cambios que provocaron un remezón en la industria. De pronto, Carlos Vives, el hombre que le había abierto el camino a varias generaciones de músicos, ese que se convirtió en el embajador del vallenato, el que colmó de giras y conciertos este y el viejo mundo, estaba sin disquera, sin contratos a la vista, con un matrimonio roto y con su casa en proceso de remodelación para darle paso a nuevos proyectos gastronómicos, musicales y teatrales.

Ahora que Vives está saboreando las mieles del éxito otra vez, no quiere hablar mucho del pasado ni de las equivocaciones, pero admite que se sintió solo, un poco huérfano, que tantos cambios lo tomaron por sorpresa y que le tomó tiempo entenderlos. Pero lo logró, y eso convierte a una persona cualquiera en un triunfador.

Reconoce que en medio de esa situación, que él no quiere calificar como crisis, conoció de nuevo el amor, cambió de equipo de asesores –de hecho se quedó sin mánager un buen rato– y se enfocó en Gaira, en un proyecto musical con las fábulas de Rafael Pombo y a producirles discos a otros artistas como Mayté y Adriana Lucía. De alguna manera se acomodó, como él mismo lo señaló en julio de este año, cuando la revista Shock lo puso a encabezar el listado de los 50 artistas colombianos más influyentes en los últimos 18 años. Y solo salió de la comodidad el año pasado cuando entendió, de la mano de su esposa Claudia Elena Vásquez y de sus nuevos asesores, que debía volver.

 

IMG_7715

«Claudia Elena es una gran mujer, muy colombiana, muy sabia para defender lo que le toca, austera, no es de lujos superfluos y es una gerente furiosa cuando se necesita.»

 

Vives llevaba cinco años hablando con Sony Music de su retorno, pero solo cuando contrató, en agosto del año pasado, al argentino Walter Kolm como su nuevo mánager, y armó un nuevo equipo, la situación cambió. «Cuando me pidieron el disco sentí que este tiempo no había pasado en vano, me sentí más liviano, me gocé más cada composición, estaba más tranquilo», dice. Y eso se nota en sus letras.

En menos de un año ya tenía los tres primeros sencillos pegados en las listas, y comenzó esta nueva locura que lo tiene a punto de iniciar una gran gira nacional e internacional para reconquistar ese mercado que siempre lo extrañó.

Si se le pregunta cuál fue la fórmula para retornar a la industria a los 52 años, con un disco que ha calado igual en niños, adolescentes y adultos, Vives es enfático: «Es que no me he ido». Y tiene razón: los más grandes lo recuerdan como el jovencito de Pequeños gigantes; los de otra generación intermedia no olvidan sus actuaciones como galán de telenovela; otros bailaron sus Clásicos de La provincia y los más pequeños están atrapados por los ritmos de Bailar contigo y Como le gusta a tu cuerpo.

«Esto no es casualidad», repite. Pasado el medio siglo de vida, Vives puede henchir el pecho de orgullo porque su propuesta de mezclar los patrones musicales que siempre defendió, lo tiene otra vez en la gloria. A esta edad, cuando muchos podrían estar pensando en retirarse, este samario, que es protagonista de varios hitos en la historia musical reciente del país, sigue pensando en reinventarse. 

Él habla de empezar, de aprender. Supo descubrir a tiempo que la forma de hacer música colombiana había cambiado y se enriqueció con su propia experiencia, pero también con las de los demás. Y juntó a la segunda generación de los músicos de La provincia, con los que había conquistado sus mejores éxitos, y se inspiró en su esposa, en sus hijos, en esa armonía familiar que había logrado tejer con sutileza y dedicación, y escribió las letras con los sentimientos más profundos de su corazón.

Walter Kolm, su mánager y, según los entendidos, el cerebro detrás de este resurgir del ídolo, le reconoce todos los méritos a Vives al decir que el mundo musical lo necesitaba. «Vives es éxito, siempre lo fue, solo tenía que regresar», le dijo a CROMOS.  Lo demás corrió por su cuenta con un plan agresivo de mercadeo. 

Vives admite sin falsa modestia que él forma parte de la historia colombiana, pero también es un hombre muy agradecido, que reconoce el trabajo en equipo. Está lleno de planes, se le ve vital, pleno. No solo está preparando una gran gira que le absorberá todo el 2014, sino que está trabajando con Sony en un gran documental sobre su vida, construido sobre su historia discográfica; ya tienen andando el desconectado, una segunda parte del disco, que se llamará Más corazón profundo y varias canciones que se oirán durante el Mundial de Fútbol de Brasil.

Todo parece indicar que el éxito de su retorno no solo le alcanzó para el 2013, sino que irá mucho más allá del 2014, porque como dijo Kolm, quien fue por varios años ejecutivo para América Latina de Universal Music, «esto hasta ahora comienza».

 

 

últimas noticias

Los hábitos matutinos de la gente exitosa

Cajas de sorpresas