Vida expuesta, María José Arjona

La artista bogotana hace parte del listado de los 16 colombianos más destacados de 2013.
Vida expuesta, María José Arjona

Porque se enfrentó a un cambio de vida y en el camino realizó tres importantes performances –en Manchester, Medellín y Bogotá– que la desafiaron como artista y como persona y le permitieron estar más cerca de los colombianos.

Después de varios años de vivir y crecer profesionalmente en el exterior, hasta llegar a ser reconocida como la performer más importante del país, Arjona volvió a establecerse en Bogotá. Cambió de ciudad, de topografía, de galerías, y eso la hizo más sensible y más fuerte. Ahora entiende, mejor que antes, el poder que reside en todo lo que es inmaterial, pues los objetos van y vienen. A lo largo de ese proceso trabajó con Hans Ulrich Obrist –uno de los curadores más importantes del mundo–, realizó por primera vez un performance que duraba 24 horas seguidas y volvió a Bogotá con una de las obras más profundas que ha creado, Pero yo soy el tigre. Este año cambió su visión del mundo y de la vida, y hoy se siente diferente, feliz.  

 

 

Valentina, la perra Weimaraner de Arjona, es su sombra. La ha acompañado por ocho años y ha viajado con ella por todo el mundo. La artista considera que los animales nos recuerdan la nobleza que se requiere para crecer en este mundo.  

 

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