Antonio Carmona

En esta tómbola tenemos al cantautor andaluz.
Antonio Carmona

>¿Cómo es Antonio?

Sencillo y práctico. No me gustan los lujos y sé de dónde vengo, lo que me hace apreciar lo que tengo ahora.

>¿Cuál sería la banda sonora de su vida?

Me casé en Gibraltar, en el mismo sitio que se casó John Lennon, con la música de Wagner de fondo.

>El cantante español de todos los tiempos.

Raphael. Tiene el disco de titanio: cincuenta millones de copias. Es un monstruo.

>¿Qué canción le acuerda de su infancia?

Ne me quitte pas, de Matt Monroe. Me acuerdo de mi padre y mi madre, guapísimos y enamorados los dos. Y el olor a la higuera.

>¿Qué cambiaría de usted?

Dejar de ser maniático con la limpieza de mis manos. Siempre llevo un cepillo.

>¿Cómo le dicen sus amigos?

‘Ajillo’, porque soy un bala. Fui muy loco y creé el primer templo de flamenco en España a los 24 años.

>Una canción de antología.  

"Se Dejaba Llevar", de Antonio Vega. Es uno de los mejores compositores, ahce dos a;os murió y se le echa mucho de menos.

> ¿Dónde está su veneno?

En mi música. Es una manera de construir, de defenderme y acariciar un poco las sensaciones.

> Una buena pareja para cantar.

La Mala Rodríguez es una buena rapera, y los dos somos muy flamencos a la hora de vivir el día a día.

> ¿A qué le compone?

A la mujer, mi alma es bolerista.

> ¿Qué lo descompone?

El racismo, la gente que no es capaz de tolerar y respetar.

> ¿Dónde quedó el cine?

En el recuerdo. Hice una película con Wim Wenders, y un par de series, pero eso lo dejo a los profesionales.

> ¿Qué es lo más gitano que tiene?

Todos los fines de semana hago comidas y cenas en mi casa. Hace poco estuvimos con Estrella Morente, Javier Limón, Rosario Flores y Lolita en un maravilloso momento flamenco.

> ¿Qué le saca lágrimas?

Mi padre. Ha sido un gran guitarrista y ahora está perdiendo facultades.

> ¿Qué lo hace reír?

Lucía, mi hija pequeña: baila como Beyoncé, se disfraza, es de una generación que, parece, ya vienen aprendidos.

> La mejor edad del hombre.

Entre los 30 y los 40. Ya has dejado las locuras de tu vida, para agradecer los momentos con la gente que quieres.

> ¿Qué agradece siempre?

Una buena lumbre en el campo, comida, buena música, detalles, jamón...  Me apaño con poquitas cosas.

> ¿A qué le teme?

A la ignorancia.

> El cantante colombiano que más admira.

Carlos Vives me encanta. Lo vi crecer en España al mismo tiempo que crecía mi grupo Ketama.

> ¿Qué le gusta de Colombia?

Bogotá, sus montañas, su clima y su gente cariñosa.

> ¿El mejor espectáculo musical que ha visto?

Frank Sinatra en Madrid, en La Coruña y en Barcelona.

> Una película para repetir.

El cielo puede esperar. ¡Chiquillo, que somos instrumentos para hacer lo que quiera el de arriba!

> El lugar más bello que ha conocido.

Todavía es mi tierra. Soy de la Alhambra que construyeron los árabes, y lo mejor es el barrio Sacromonte, donde viven los gitanos.

> ¿Dónde está Dios?

En todas partes, en la guitarra, en el corazón... Pero si no le das su sitio no lo puedes conocer.

> ¿Dónde preferiría pasar sus últimos años?

En mi Andalucía, en Cádiz. Yo veo África desde mi casa en el estrecho de Gibraltar, es impresionante.

> ¿Cuál sería su última cena?

Un potaje gitano, cante y baile hasta la madrugada.

> ¿Qué lo enamora?

Saber que me está esperando alguien en mi casa. Los detalles chiquitos, que te pongan un mensajito y que te apoyen.

> La expresión que más usa.

¡Qué pasa, quillo!

> Un acento que lo seduzca.

El de ustedes es genial. La mujer española es demasiado tosca, las mujeres colombianas son suaves.

> Algo que no pueda faltar en su equipaje.

Un disco de Camarón y un libro de Federico García Lorca.

> Una deuda.

El pacto que le rompí a los 21 años a una actriz italiana. Ella ha sido la mujer que más me ha querido y por problemas étnicos tuve que salir corriendo.

> Su mayor acto de arrogancia.

Cantar a capela un martinete de flamenco, cuando fuimos teloneros de Depeche Mode en Inglaterra.

 

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