Juan Carlos Cerón, un inventor en París

Un colombiano está revolucionando el transporte en la Ciudad Luz gracias a sus innovaciones electrónicas, que incluyen también detectores de pánico y gafas oscuras con cámaras ocultas.
Juan Carlos Cerón, un inventor en París
En 1990, cuando llegó a París, la policía francesa sometió a Juan Carlos Cerón a una requisa de cuatro horas que incluyó radiografías y examen de orina para cerciorarse de que el estudiante no transportaba droga.

Veinte años después, el colombiano dirige una empresa especializada en seguridad cuyos clientes son, entre otros, la policía y los servicios de seguridad de Francia.

“El ministro Eric Besson se sorprendió mucho cuando conté esto en el Ministerio de la Inmigración, en un evento al que fui invitado como uno de los 25 inmigrantes-empresarios más destacados de Francia”.

En el discurso que pronunció en esa ocasión, el colombiano explicó que para tener éxito en Francia es necesario un buen abogado y un buen contador por la complejidad de las leyes.

Cerontech, la empresa que fundó en 2006, ha desarrollado numerosas innovaciones en el área de la seguridad y para mejorar los sistemas de información en los transportes. Su último invento es una carta electrónica inteligente que, sin necesidad de cables e instalaciones onerosas, lleva internet a los trenes, un medio de transporte que escapa todavía hoy a la red. 

Responsables del metro de la capital francesa constataron que el invento, una carta electrónica denominada CPL2T, puede dar acceso a la red incluso desde vagones construidos hace 30 años. Llevar internet al metro es uno de los mayores retos tecnológicos porque en los trenes el cable Ethernet normal que se utiliza en las residencias no duraría más de una semana a causa de las vibraciones y el calor ambiente.

Multinacionales como Alstom, Siemens y Bombardier están tratando de resolver ese problema. El resultado de sus investigaciones ha sido un cable más resistente, pero cuyo costo varía entre 150.000 y 200.000 euros por tren porque hay que inmovilizar los vehículos durante cuatro días para cablearlos.

Cerón afirma que su invento, en cambio, no necesita cables, se instala en una noche y cuesta 25.000 euros por tren.

“En Cerontech logramos una innovación de ruptura porque consideramos el problema desde una perspectiva novedosa. En lugar de crear un nuevo cable, desarrollamos un dispositivo electrónico que se adapta a las líneas eléctricas originales. Logramos convertir una red eléctrica en una de telecomunicaciones”.

Esa carta electrónica puede utilizarse también en trenes de alta velocidad, pero además tiene una aplicación en centrales nucleares que ha despertado el interés del Comisariado francés de la Energía Atómica. El invento del colombiano puede identificar dónde está fallando un cable con una precisión de dos centímetros, algo muy útil para las centrales nucleares, donde a veces se tiene que cambiar por completo un cable de varios kilómetros ya que es no es posible determinar en qué lugar exacto se ha producido un cortocircuito. Con el CPL2T, sólo se cambiaría el tramo defectuoso. De ahí que este invento también interese a fabricantes de aviones y barcos.

El doctor Gadget

La gran mayoría de los delitos que se cometen hoy en el metro y en 4.600 buses de la región parisina son filmados por cámaras de video concebidas por grupos de trabajo bajo la responsabilidad técnica del colombiano.

Cerontech también participó en la concepción e instalación del sistema de localización por satélite de policías, patrullas y agentes de seguridad de la RATP (la empresa del metro de París), para saber qué equipo de intervención se halla más cerca de la agresión o el delito.

Para la RATP, el ingeniero de 43 años también diseñó relojes digitales en paraderos de buses que indican los plazos de espera, acompañados de placas para hacerlos funcionar con energía solar.

“Cuando propuse a finales de los 90 utilizar energía solar, se burlaron de mí. Me dijeron que si no me había dado cuenta de que en París los días de sol son raros. Para demostrarles que tenía razón, trabajé en invierno, cuando hay menos horas de luz”.

Cerontech también instala puertas corredizas en los andenes de las estaciones de la línea de metro, que deben abrirse al mismo tiempo que las puertas de los vagones. La primera fue instalada en La Défense, en la línea número Uno. El objetivo es prevenir accidentes y agresiones. En particular, los casos de desequilibrados mentales que empujan a las personas a la carrilera antes de que llegue el tren.

“Unas seis millones de personas entran a diario en interacción directa o indirecta con un producto concebido, escrito o desarrollado por Cerontech”, subraya Juan Carlos Cerón.

Las innovaciones de este caleño, que debutó en Lyon como carpintero y restaurador de muebles antiguos, son dignas de series de espionaje: gafas con cámaras video incorporadas para filmar en secreto; captores de gritos de pánico en corredores oscuros para activar cámaras video con rayos infrarrojos; dispositivos electrónicos del tamaño de una llave USB para colocar adentro de la batería de un automóvil y rastrearlo luego por satélite con Google, entre otros.

Traductor de ideas

Juan Carlos Cerón heredó de su padre el gusto por los negocios, cuya empresa de ebanistería y decoración dirigió a los 18 años. Acostumbrado a estudiar y a trabajar, se lanzó a la conquista de varios diplomas en Francia. El título de ingeniero con el que soñaba lo consiguió en la Universidad de Compiègne como Arquitecto de Sistemas de Información.

Desde muy temprano Juan Carlos se forjó un doble perfil: especialista en sistemas de información complejos y hombre de terreno. A mediados de los 90, cuando los empleados de mantenimiento de la RATP tuvieron que adaptarse a las nuevas tecnologías de la información, en particular el precableado estructurado y la fibra óptica, el colombiano lideró ese proceso.

Por esa época también organizó el puesto de comando central del sistema de vigilancia del metro de la región parisina, situado en la estación Gare de Lyon, desde donde se supervisa el transporte de millones de personas.

Cerón se considera hoy un traductor: “Hay egresados de universidades con ideas geniales, pero incapaces de explicarlas a gente que carece de ese nivel de estudios. Mi trabajo es traducir de arriba abajo. Yo sé concebir una carta electrónica para un bus, pero también sé dónde y cómo instalarla. Puedo ver el bosque y al mismo tiempo observar los detalles con lupa”.

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