El reto más difícil de Harry Potter

No se trata de luchar contra los conjuros de Voldemort ni de combatir contra bestias infernales: la última entrega de la saga, “Harry Potter and the Deathly Hallows”, deberá vencer en la taquilla sin recurrir al 3D.
El reto más difícil de Harry Potter

El principio del fin de la saga Harry Potter llega a la gran pantalla con "Harry Potter and the Deathly Hallows I", una cinta llena de emoción y que anticipa lo que será probablemente un cierre espectacular en la segunda parte de esta séptima y última historia del joven mago y sus amigos. Una historia más adulta, más oscura y más madura que las anteriores, con una imagen muy cuidada y un factura impecable, con la que los productores tratan de compensar el hecho de que la magia de Potter no se ha unido todavía a la magia del 3D.

Fantásticos efectos especiales, escenarios espectaculares -con algunas estupendas escenas rodadas en el centro de Londres- o una labor ingente de vestuario o maquillaje -fue necesario un equipo de 200 personas que se centraron tanto en la transformación de las caras como en las numerosas pelucas que se utilizaron- son algunas de las bazas de esta película.

Con ella, con el trío protagonista - Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint- y con el resto del numeroso elenco de la saga -desde el malvado Voldemort, que interpreta Ralph Fiennes, hasta Alan Rickman pasando por Helena Bonham Carter o Julie Walters-, la Warner trata de contrarrestar la falta de esa tercera dimensión tan de moda.

EL 3D GANA HASTA AHORA EN TAQUILLA.

Y, sobre todo, tan taquillera. Porque, en la lista de las diez películas más taquilleras de la historia, según los datos de la web especializada Box Office Mojo, en apenas año y medio se han colado tres títulos rodados con el ahora omnipresente 3D.

"Avatar" (2009) está en cabeza con gran diferencia, con una recaudación de 2.777 millones de dólares; "Toy Story" (2010) en quinta posición con 1.062 y "Alice in wonderland" (2010), en sexta, con 1.024 millones.

Es cierro que las cifras de la saga de Harry Potter son tan apabullantes como las de los fenómenos en 3D.

Hasta ahora, las seis películas que componen la saga han conseguido 5.417 millones de dólares. Pero son seis títulos frente al único de "Avatar", que, de seguir con esas cifras, con su segunda entrega podría superar a las seis de Harry Potter.

Y eso que de las seis historias del mago, dos están incluidas en esa privilegiada lista de las diez más taquilleras. La primera, "Harry Potter and the Sorcerer's Stone" (2001), con 974,7 millones de dólares, en un honroso octavo puesto, y "Harry Potter and the Order of the Phoenix" (2007), con 938,2 millones, en el décimo.

Unas cifras que se quedarán probablemente pequeñas con esta séptima entrega cinematográfica, dada la enorme expectación generada en todo el mundo entre los millones de seguidores de la saga creada por J. K. Rowling, que quieren ver en imágenes lo que ya han leído en el último libro del mago, dividido en dos entregas para la gran pantalla.

HARRY CRECE FUERA DE HOGWARTS.

Esta primera parte del final llega a los cines más adulta y más oscura. En ella Harry, Hermione y Ron tendrán que enfrentarse a las fuerzas oscuras que ponen en peligro su amistad para derrotar al malvado Voldemort. Y es la primera que transcurre enteramente fuera del tradicional ambiente escolar de Hogwarts.

Una película con un comienzo trepidante, un final espectacular, que incluye secuencias que no aparecen en los libros de Rowling, una mayor variedad de escenarios, un Harry más adulto y, por tanto, con mayores dudas, y que anticipa una traca final que los seguidores de la saga esperan con ansia desde que se publicara el último libro de la saga, en 2008.

Una historia en la que Rowling hizo crecer y mucho al trío protagonista. Y nada mejor para acelerar ese aprendizaje que salir de casa.

Para Radcliffe, cuando Harry, Ron y Hermione salen del "ambiente familiar de Hogwarts" se sienten "más vulnerables" porque no cuentan con la protección de ningún adulto y además se encuentran "en constante peligro de muerte".

Un peligro que les acecha en multitud de lugares y que pone a prueba, muy seriamente, la amistad de los tres jóvenes.

Porque aunque en el comienzo de esta penúltima entrega la amistad del trío parece blindada, las fuerzas del mal, a través de los Horrocruxes que encierran el alma de Voldemort y que los jóvenes magos deben encontrar y destruir, hacen que la confianza que les une se tambalee.

"Ron echa de menos a su familia, no confía en Harry ni en la relación que tiene con Hermione y teme que las fuerzas oscuras se apoderen de él", explica Rupert Grint, que encarna al mejor amigo de Potter, Ron Weasley, en todas las entregas.

Una amistad que tiene un tercer vértice, el de Hermione. Y en esta entrega el público se dará cuenta de lo que implica ser amigo de Harry, en opinión de la actriz que la interpreta, Emma Watson.

Problemas en su relación que se ven aumentados por la creciente oscuridad que les rodea y que se hace más intensa cuanto más se acercan a su objetivo, la destrucción del malvado Voldemor.

Creo que esta película va a atraer a mucha más gente, no sólo a los fans", ha comentado Daniel Radcliffe, el joven actor que durante casi diez años ha interpretado el papel de Harry Potter.

DANIEL RADCLIFFE.

Tras casi la mitad de sus 21 años interpretando el papel que le dio a conocer hace ya casi una década, Daniel Radcliffe no teme encasillarse y aborda con optimismo el final de una época: "ahora tendré más tiempo para embarcarme en nuevos proyectos".

Aunque lamenta que seguramente nunca más tendrá la opción de volver a trabajar con sus compañeros de Harry Potter en otro proyecto.

Único pesar para un joven que ya ha sorprendido al atreverse con una compleja producción teatral, la de "Equus", y que confía en contar con el apoyo de un público incondicional hasta ahora.

Entre sus proyectos más inmediatos, su regreso a las tablas con la obra "How to Succeed in Business Without Really Trying", un musical que se estrenará en Broadway la próxima primavera, y ser el protagonista de la producción cinematográfica independiente "Woman in Black".

No descarta tampoco dirigir algún día y asegura sentir fascinación por todo lo relacionado con el mundo del cine, pero mientras espera con ganas su futuro, no reniega de lo que ya apunta hacia su pasado y guarda las primeras y diminutas gafas que lució para caracterizarse como Harry Potter.

Y reconoce que lloró el última día de rodaje de la saga, un momento de emoción compartido con todos sus compañeros, pero especialmente con Ron y Emma, con los que ha formado un equipo unido tanto dentro como fuera de la pantalla.

LOS AMIGOS DE HARRY.

Una reacción compartida por Emma Watson, que sin embargo se muestra más expectante por lo que le depare el avenir que por lo que les queda por vivir con Harry Potter.

Aún de promoción de esta séptima película y con la octava y definitiva en el horizonte del próximo año, Emma asegura que el cambio de etapa va a ser gradual. Pero para estar preparada, se ha cortado su melena y aparece con una imagen mucho más nueva y adulta.

"Seguiré actuando, pero también seguiré haciendo muchas otras cosas. No puedo estar sin hacer nada. Me gusta escribir, trabajar como modelo, diseñar... Soy muy joven todavía, me siento capaz de cualquier cosa", ha explicado la actriz, que hace un par de años comenzó a estudiar arte en una universidad estadounidense.

Mientras que Grint parece más dispuesto a recuperar el tiempo perdido de su infancia y juventud que a preparar nuevos proyectos profesionales.

Asegura que lo que más ha echado de menos es "tiempo para hacer cosas normales, como esquiar o tocar en un grupo" aunque si dentro de unos años le pidieran hacer otra parte de Harry Potter, "repetiría" sin pensárselo.

Pero de momento, tendrá que conformarse con esta séptima entrega y con su continuación, el próximo año. Será en 3D, o al menos eso prometen los productores.

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