Boda del principe Guillermo será menos ostentosa que la de sus padres

La boda de cuento de hadas de Guillermo de Inglaterra será más sencilla que la que celebraron sus padres 30 años atrás. Habla experto en realieza británica.
Boda del principe Guillermo será menos ostentosa que la de sus padres

Guillermo, de 28 años, se casará el 29 de abril con Kate Middleton, una chica de clase media de la misma edad que ha sido su novia desde hace ocho años.

"Hay un entusiasmo público increíble", declaró el especialista francés en temas de realeza Stephane Bern, que comentará la dos boda para la televisión de su país. "Las televisiones de todo el mundo están conectándose a la señal para estar seguros de tener la retransmisión en directo", señaló.

El primer ministro David Cameron no declaró festivo el día del enlace, lo que alegró a los británicos pero no disparó su entusiasmo por la boda.

En un sondeo realizado a finales de noviembre por ComRes, dos tercios de los ciudadanos de Su Majestad se declararon "indiferentes" al matrimonio, aunque 76% se declararon orgullosos de que su país sea una monarquía.

Aunque será una gran boda, el enlace de Guillermo y Kate no debería tener el mismo glamour que el de sus padres, el príncipe Carlos y la entonces sólo Lady Diana Spencer, celebrada 30 años antes, estimó Seaton. "Lady Di marcó la moda", afirmó.

Las comparaciones entre Kate, a quien Guillermo le regaló el anillo de compromiso de su madre, y la difunta princesa son inevitables.  "La verdadera buena noticia", según Jean Seaton, "es que contrariamente a Diana, Kate sabe dónde se mete", contrariamente a su predecesora.

Desde aquella boda, las cosas fueron de mal en peor para la monarquía británica, hasta tal punto que la reina Isabel llegó a calificar 1992 de "annus horribilis" debido, entre otros, a las separaciones de sus hijos Carlos y Andrés, así como el divorcio de la princesa Ana y el incendio que sacudió el castillo de Windsor.

Y lo peor estaba todavía por llegar con la trágica muerte de Diana en un accidente de coche en París en 1997.  "Eso hizo bastante daño, pero ya se ha hecho mucho para repararlo", estimó Charles Kidd, redactor jefe de Debrett's Peerage, la 'biblia' de la aristocracia británica desde 1769.

"El segundo matrimonio de Carlos es muy feliz, y los jóvenes (Guillermo y Kate) son evidentemente felices. La reina sigue siendo una soberana casi perfecta", agregó. Para Stephane Bern, la monarquía británica es "el modelo ideal".

"Es evolución sin revolución: evoluciona de generación en generación pero tiene valores permanentes que perduran", explica.   "Estamos en una época en que la gente necesita referencias, y la monarquía ofrece justamente un punto de referencia histórico con respecto a un flujo ininterrupido de acontecimientos que parecen escapársenos", agregó.  

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