Confidencias de Gloria Valencia

En 1980, la periodista Camándula realizó en CROMOS una entrevista a Gloria Valencia de Castaño. Recuperamos su entrevista como homenaje a la primera dama de la tv
Confidencias de Gloria Valencia

“Si yo hablo de una ibaguereña tímida, a quien le asusta la gente pero es una secretaria de ataque, a quien le encantan las tajadas de maduro con huevo frito y la piña colada; el miembro de la familia por excelencia: ve todas las novelas, le arregla a su hijo las cremalleras de los bluyines, va con su mamá a matinée los domingos, es la mejor amiga de hija y está pendiente de cuatro perros: Gaspar III, Melchor, Arequípe y Margot. Si le cuento que es cositera, que no sabe nadar sino hacer velitas, que es machista, no fuma, no bebe, no trasnocha y vive a dieta pero se escapa de la oficina tras las cocadas de Pretonita porque evocando a Machado dice: "Mi voluntad ha muerto una noche de luna", ¿en quién piensa usted?

Sí para darle más pistas añado que es una Leo fascinada por las esmeraldas, por Bach y por el jazz, que le tiene pánico a la oscuridad, cree en agüeros y hasta se los inventa, frecuenta pitonisas, brujas, astrólogos, pero sólo se deja adivinar las cosas buenas y comulga cada ocho días pero únicamente en misas de curas inteligentes, ¿sabe de quién le estoy hablando?

Si le confío que vive orgullosa de sus piernas, que tiene más de 50 cajitas encima del tocador, mariposas de porcelana, de esmalte y de marfil, originales de Obregón, Grau, Botero y Roncancio, pero en caso de emergencia sólo se expondría por su caja llena de fotos de la gente que quiere, prepara un arroz con calamares de locura y ajiaco santafereño todos los domingos, que es mujer de 7 a 7, con dos televisores en la alcoba, muchos compromisos y la tentación de "unas castas cobijas boyacenses" , ¿puede creer que estamos frente a Gloria Valencia de Castaño?

Lo más probable es que la imagen que usted tenga sea la de la primera dama de la televisión colombiana, con cuatro programas semanales, animadora de voz inconfundible, cálida, sugestiva y dicción clara, con sentido del ritmo acorde a su refrán de cabecera "ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre". La de la periodista que durante 25 años, desde que debutó con el maestro León de Greiff, ha dado en el clavo de lo serio y de lo frívolo lo entrevistando reinas de belleza, toreros, escritores, pintores, bailarines, futbolistas, cantantes, actores, modistas, músicos, mimos, y al ciego poeta argentino del “Aleph", quien reconoció sorprendido: "Usted sabe más de Borges que el mismo Borges".

Para mí sola sacarle verdades cotidianas, desenterrar anécdotas, recuerdos, secretos como que está guardando notas de sus mejores entrevistas para sacar un libro, hubiera sido más difícil. Quizá Gloria, periodista desde los 15 años, con la experiencia de miles de entrevistas en su curriculum y más premios que arrugas, fundadora del Museo de Arte Moderno, presidenta de la Asociación de Parques Naturales, una de las primeras estudiantes de humanidades de la Universidad de Los Andes y pionera de la mujer en la televisión, ágilmente hubiera sacado el quite y saboteado con gracia algunas preguntas, si Elvira Mendoza, otra canchera periodista -y su amiga de años- no hubiera estado presente detrás de su escritorio de editora de CROMOS inundado de cuartillas y de fotos, azuzando la conversación , puyando con sus agudas y escépticas intervenciones.

Camándula: -Gloria, ¿alguna vez te han censurado algo en televisión?

Gloria : -Un programa que se llamaba "El lápiz mágico" y por el cual salí de la televisión. Era un programa de entrevistas, yo hacía los comentarios políticos y Merino, Chapete y Carrizosa los ilustraban. Cada programa era un desafío, especialmente para ellos que tenían que competir en talento, en originalidad y en técnica ante las cámaras.

Al año resolvimos celebrar el cumpleaños del programa regalándole algo a Colombia y Chapete le regaló a “Juan sin Tierra", ese personaje muy pobre que tiene en todas sus caricaturas. Al día siguiente nos dijeron que no podíamos hacer más televisión y yo salí. Cuando fui a entrar una semana después para hacer un programa contratada por Pacho Robles, llegué con un disfraz de conejo que otra persona iba a usar y un par de soldados cruzaron las bayonetas en la puerta y me dijeron: "Usted no puede entrar nunca más a la televisión en Colombia". Por eso la televisión cumple 26 años y yo sólo tengo 25 de estar en ella. Hasta que cayó Rojas Pinilla me suspendieron mi licencia de locutora y después de que cayó la dictadura me la devolvieron, hasta hoy.

Camándula : - ¿Pensaste que no volverías?

Con el optimismo que la caracteriza, Gloria nos cuenta:

-No. Nosotros estábamos trabajando porque Rojas Pinilla cayera Y sabíamos que íbamos a triunfar. Además, yo acababa de empezar, era muy joven, con todo el optimismo, toda la juventud. Para mí era parte de la lucha en que estábamos todos comprometidos.

Elvira levanta los ojos del artículo que está leyendo y pregunta: -Gloria, al salir de la televisión ¿qué hiciste?

Gloria: - A los 15 años, estando de novia de Álvaro, él hacía periodismo, era el director de la revista de la Policía. Entonces empecé a ayudarle y a saber cómo se corregían pruebas, aprendí todos aquellos signos que ya no se usan, a base de chulitos que parecían taquigrafía. Al “prohibirme" Rojas Pinilla, Álvaro y sus amigos, entre ellos Santiago Pardo "Pardito", fundaron una revista de deportes que se llamaba "Estadio". Tomamos una oficina encima del Automático, ellos se la pasaban la mitad del tiempo en el café y la otra mitad trabajando. Como a mí no me dejaban entrar por ser mujer, me quedaba escribiendo sobre fútbol, Pelé, La saeta rubia, y después nos íbamos a armar la revista a "Estampa", donde la editábamos. La sacaron dos o tres veces. Quebraban y volvíamos a empezar.

Elvira: - Cuando a ti te vetaron, ¿quién quedó de primera dama de T.V.?

Gloria: -No había nadie. Como Raquel Welch puede ser el cuerpo, Teresita Escobar era el rostro, la imagen de la televisión colombiana porque era absolutamente bella, con la sonrisa más linda del mundo. Era la que salía a anunciar entre programa y programa cuál venía después.

Elvira: - ¿En ese momento qué programas buenos había?

Como si las palabras ocuparan un lugar en el espacio, se convirtieran en imágenes, Gloria nos prende la televisión de esa época.

De 19 años, Gloria rep artía sus hor as entre la radio , el per iodismo Ylos cu ida dos de su pr imer hijo, Rod rigo, act ualment e su director, qu ien irremediablement e iba a parar más de medio tiempo en los brazos de la abue la . Recié n cortad as las trenzas, cua ndo Glor ia era redacto• ra de programas Y locutora de planta de la H.J .C.K., la emiso ra c ultural fund ada por su marido, Alvaro Castaño Castillo, hacía radiot eatro en la Radio Nacion al. En 1947 , Glor ia, todav ía de pelo largo y recién ca sada con Alvaro Castaño Castillo , a su lado, asiste muy t iesa y muy maja a un cocte l en la emb ajad a de Rusia. A su izquierda, Enrique Lara Hern ández.

Gloria: -La televisión era muy especial. A mi juicio tenía muy buen teatro, t-e-at- r-o televisado, hecho por Bernardo Romero, por Víctor Mallarino y por un grupo que se formó en ese entonces, que me parece una de las cosas más originales que se han hecho en televisión. Ese grupo hacía un programa que se llamaba AlIan Duguet en el que actuaban pero no hablaban. Una cosa bellísima, surrealista. Se suponía que eran las aventuras de un marinero, entonces los actores salían, actuaban sin decir una palabra, y un narrador decía lo que estaba pasando. Era como en las películas de cine mudo en que salía la frase y el pianista acompañaba.

Elvira : -Dicen que en esa época había magníficos equipos y que actualmente son los mismos pero en pésimas condiciones por falta de mantenimiento .

Gloria: - ¡Claro!, es que en esa época había cosas muy buenas. Estaba acá todo el grupo de técnicos exiliados cubanos. Ellos vinieron a formar a los nuestros porque aquí nadie sabía nada. Tenían camarógrafos de primerísima categoría. Recuerdo a un luminotécnico muy bueno que se llamaba Kamanel. Yo me maravillaba del milagro de la televisión y me moría del deseo de poder verme, porque las grabaciones no existían, todo era un desafío, todo era al aire, a lo que saliera. Entonces esos programas de teatro eran un asombro, además las embajadas mandaban películas formidables. Francia, por ejemplo, sobre los maravillosos castillos del Loira. Eso interrumpido por los discursos y el noticiero del general Rojas.

Eran muy pocas horas de programación, y no había sino un canal con un programa de teatro, uno de comentarios y uno de noticias. Un tipo se sentaba y leía las noticias y a uno le parecía muy bien. Era lo mismo que el radio con unas poquitas imágenes porque no había posibilidades técnicas de ilustración, no las teníamos todavía, apenas las estaban empezando a instalar. Ho y tenemos hasta satélite, claro que tiene la desventaja de que lo que sale en el noticiero de las 8, sale en el de las 9 y lo mismo en todos. Lo que pasa es que en esa época era un milagro nuevo, ahora es un milagro usado. Uno se va acostumbrando a los milagros, somos así, es uno de los pecados de la naturaleza humana y como estamos acostumbrados al milagro, nos damos el lujo de criticarlo.

Como Gloria con su habilidad característica ha cambiado el tema sin responder a la pregunta, Elvira insiste: - Yo te preguntaba por los equipos...

Gloria: - Eran los RCA, lo mejor que había en ese momento.

Elvira interrumpe y con su hablar característico atropellando las palabras, dice: -Sí, pero a mí me han dicho que antes controlaban las luces con botones. Ahora yo he visto que un muchacho camina por entre las vigas y tiene que apagar y prender las luces porque los interruptores están dañados.

Gloria : - Es cierto, pero mira, yo por ejemplo he estado haciendo programas en otras televisiones donde ponen las luces por computador. En París, en Munich, te sientan para el ensayo, te miran, computan las luces que te van, esto te lo hacen por la mañana. Por la tarde, llegas, ponen la palanca de las luces y en la plataforma se encienden. Nadie tiene que marcar nada, ya están marcadas de acuerdo a los rasgos de tu rostro.

Elvira: - ¿Cuál fue la primera entrevista internacional que te hicieron?

- La primera me la hizo Bárbara Walters en Miami. Ella tenía un programa, “Good morning" . Como estaba empezando, le daban cosas que no eran muy importantes. Yo era la periodista de una televisión nueva en América Latina y me la hizo con intérprete y todo. Fue muy gracioso porque pasado un tiempo ella llegó al primerísimo lugar en los Estados Unidos y yo seguí aquí mi carrera.

Camándula: - ¿Te da mucho miedo entrevistar personajes?

Gloria: -Me da pánico.

Camándula: -¿Improvisas mucho?

Gloria: - Todo. Yo tengo que improvisar porque no tengo memoria. La timidez mía existe. Existe eomo algo que yo sé que tengo, como saber que tengo ojos, oídos, nariz y garganta, sé que soy tímida. Yo llego a un coctel de 100 personas, me parqueo en un lugar y no me muevo de ahí.

Elvira cuando no está de acuerdo, no puede quedarse callada y toma la palabra: Pero yo te he visto, en cambio, atravesar con una gran "sans facon" un salón lleno de gente saludando con un desparpajo increíble.

Gloria: -Me da miedo, me da angustia pero si sé que tengo que hacer algo, lo hago. Si a mí me dicen usted tiene que ser " bella y amada" hoy, lo hago. Pero si puedo ser yo, si tengo permiso de ser yo misma me quedo quietecita o a la entrada del salón o junto a la chimenea.

Elvira, quien no traga entero, añade: - ¿No se contradice esa timidez con tu gusto por la televisión?

Gloria: -No. Te voy a explicar por qué: yo estoy convencida de que lo más maravilloso que existe es el ser humano, yo adoro a la gente y como no puedo ir por la calle diciendo: "¿A usted qué le pasa’, sonría". "Este granito que tiene en la frente se le quita con un a gotica de avena y un trisíto de miel de abejas"; "no sea idiota, no se ponga esos tacones, le van horribles, por eso está jorobada”. Como no puedo hacer eso, he buscado una forma de comunicarme con la gente "y de vaciar todo lo que tengo adentro y que por timidez no lo doy en forma directa. Entonces encontré lo más maravillo so del mundo que son las comunicaciones.

Camándula: - ¿Entonces tú interrumpes a la gente por timidez?

Gloria: - Es reflejo de mi personalidad. Corno a mí me atafaga que me hagan entrevistas, yo trato de ayudarlos, me parece que no van a poder contestar, que no encuentran la palabra. Después me dicen, ¿pero para qué lo interrumpió? porque en televisión esos segundos son un bache, son un vacío en que la gente se me va y se me cambia de canal.

Yo soy muy consciente del ritmo porque lo tengo. Creo que la gente se comunica por ritmos; entonces a veces interrumpo par a que no se pierda, para que la cosa vibre.

Gloria quien pertenece con García Márquez a la Asociación de Crí icos Cinematográf icos, posa en 1956 para la carát ula de CROMOS donde sale como toda una actriz.

Camándula: - ¿Buscas lucirte tú o que se luzca el personaje?

Gloria: -El personaje toda la vida, a tal punto que no me gusta salir en cámara permanentemente. En las entrevistas de exteriores yo estoy de espaldas o estoy fuera de cámara, para que estén las cosas. Además, yo sé que mi voz es tan identificable que realmente no me importa que esté la imagen todo el tiempo.

Comerciales, acepto dos. Yo oigo propuestas como las señoritas, al mejor postor. Sí me interesa el producto, si está de acuerdo conmigo, si la cuña me gusta, lo hago, si no, no.

Camándula: -Cuéntame tu primera entrevista por televisión.

Con los ojos brillantes, la voz pausada, cálida y vibrante, saboreando las palabras, Gloria da vida a un personaje ausente.

Gloria: - El programa se llamaba "Conozca a los autores". Llamé al maestro León de Greiff y él aceptó. El Maese, quién era muy buen amigo mío como también de Álvaro llegó a la televisión, allí nos tenían una mesita, el micrófono y los dos asientos. Llegamos y nos dijeron, las luces están listas, vuelvan dentro de media hora. Nos salimos el Maese y yo pero ni él se atrevía a preguntarme qué le iba a preguntar, ni yo tampoco.

Nos bajamos caminando hasta la 24 con séptima y el Maese entró a una tienda horrorosa. “La puerta del sol", compró una botella de aguardiente y se tomó media a pico de botella. Volvimos a subir caminando, él con la boina, paralizados del susto. Cuando llegamos, nos dijeron: ya, ya, pasen, siéntense.

El Maese se quitaba los anteojos y luego volvía y se los ponía. Yo pensaba, ¡qué horror! pero Álvaro me había dicho, si le da miedo, dígalo. Yo volteé a mirar al Maese que sudaba como un caballo y nos habían dicho que uno no podía sudar porque se veía espantoso. Además, estaba medio borracho y era la primera entrevista de mi vida mi primer programa del que dependía que me contrataran o no.

Dije:-Buenas noches, este es el primer programa de televisión que yo hago en mi vida y les quiero contar que me estoy muriendo del susto. Este es el Maestro León de Greiff y yo voy a ver qué le pregunto. A mí se me ocurre, Maestro, que para que tengamos tema, por qué no se esculca los bolsillos y pongamos todo encima de la mesa y usted me habla de cada cosa.

Naturalmente salió la servilleta del automático con un poema, un pedazo de tiza porque se la robaba de los censos donde estaba trabajando, una regla de cálculo de los censos, un lápiz chiquitico, chueco, un pedazo de pan, la media botella de aguardiente que quedaba, el pañuelo mugroso. Fue una entrevista maravillosa porque fue poesía, era el Maestro hablando de sus cosas de todos los días, eran los censos, era el cuarto donde vivía, era lo que a él le gustaba comer, el poema que estaba escribiendo, y todo había salido de su bolsillo.

Cuando se acabó el tiempo, nosotros no entendíamos por qué no nos dejaban seguir hablando, si estábamos delicioso. Luego, me llamó Hernando TéIlez y me dijo: "Nunca entenderé lo que has hecho, pero vas a seguir para siempre en la televisión". Yo tampoco sabía lo que había hecho. Elvira: -¿Tú hiciste teatro también?

Divertida, Gloria, contesta: -No, es que nos metimos a estudiar teatro Martha Traba y yo. Soñábamos con ser actrices y nos metimos con Seskisan, allí estaban todas las grandes actrices de esa época que estudiaban con él, Alicia del Carpio, por ejemplo. Seskisan afirmó que nosotras éramos las mejores. Naturalmente, nos sentimos frustradísimas cuando echaron a Seskisan por comunista y nos quedamos sin maestro y nunca pudimos ser actrices. Elvira: -¿No trabajaste Con Bernardo Romero?

Gloria: -No. Con Bernardo hice radioteatro, "Ofelia", de Shakespeare.

Elvira, dice: - ¿Pero cómo hiciste radio si tú hablas rapidísimo?

Y Gloria le devuelve la pelota con magistral agilidad: - Yo no hablo rápido sino cuando estoy contigo.

Camándula: - ¿A quién admiras?

Con voz de consentida Gloria trata de evadir una respuesta concreta: -Yo admiro a todo el mundo. A mí todo el mundo me parece que hace una prueba machísima con funcionar. Pero Elvira no se come el cuento: -No me digas que admiras a Pinochet.

Y Gloria, con sentido del humor, le responde muy seria: -¿.Quién es Pinochet? La verdad es que a mí me encanta Simone de Beauvoir .

Elvira anota: -Una vez Betty Fridan fue a entrevistarla y después dijo: Qué gracia tener la seguridad que ella tiene y escribir como escribe si tiene un hombre que la respalda.

Gloria: - Eso es verdad, pero detrás de eso yo creo que ella en algún momento de su vida se debió someter al gran sacrificio de aceptar que ese hombre hiciera con ella y viviera con ella como quisiera. Ella le perteneció pero Sartre no le perteneció a ella.

Elvira sintetiza: -Resulta que la mujer feminista por naturaleza, la pionera, fue la machista por excelencia.

Gloria, dice: -Yo también soy machista pero yo creo que su vida fue una contradicción a sus tesis porque ella fue mujer de un solo hombre y tuvo que aceptar que Sartre se fuera y volviera cuando quisiera. Hizo un renunciamiento a favor de Sartre.

EIvira: - ¿Entonces tú crees que hay que ser un poquito hipócrita para tener más éxito?

Gloria: -Claro, es indispensable porque uno tiene que dejar vivir a los demás.

Camándula: -¿Entonces cuando tú entrevistas no tratas de forzar al entrevistado?

Gloria: -Nunca, nunca, responde categóricamente.

Elvira: -¿Pero eso no es una falla?

Gloria: -Sí, claro, pero esa es algo que yo me propuse desde el comienzo de mi carrera. Yo nunca quise ser la dura, agresiva, no me cuadra.

Elvira: -¿Y no admiras a Oriana Fallaci?

Gloria: -A mí Oriana me parece estupenda pero creo que yo no lo haría nunca, porque a mí me parece que uno debe dejar que la gente diga lo que quiera.

Elvira: -No estoy de acuerdo porque salen unos rollos espantosos. La gente siempre quiere decir las cosas que a uno no le interesan, te echan discursos. Gloria: - Por eso tú interrumpes pero no para corchar. Hay que encaminar al entrevistado pero no choquearlo. A mí lo que me parece terrible es llevar a la persona Y poner la contra la pared para que diga algo que no quiere decir. Por ejemplo, si te dicen, háblame de tus miserias, de algo que te duela mucho, en el fondo de ti, de tu infancia, de algo que no quieras contar. Entonces tú prefieres que no te toquen eso, eso es tan tuyo, tan doloroso, tan personal. Entonces tú dices: Si, fue duro, yo tenía dos pesos, por favor pasemos a otro tema. Per o si tú coges a la persona y le dices: Ah, usted tenía dos pesos Y ¿por qué tenía dos pesos?, ¿y luego su papá? ¿Usted no tenía papá? ¿Y su mamá qué hacía hasta las tres de la mañana? A mí me parece que hay que respetar al ser humano. Uno no tiene derecho a llegar a una persona y tomarla por asalto.

La política es otra cosa pero justamente por eso, porque ahí se necesita esa garra que a mí no me gusta, no es que no la tenga porque yo me he visto agresiva y me tengo miedo, pero no es mi estilo.

Camándula: -¿Cuál ha sido el sueño de tu vida?

Gloria le da rienda suelta a la fantasía y contesta soñadora: -Bajar por una de esas escaleras que tienen un polvito de escarcha, de esa cosa ridícula que le ponían a las tarjetas de "art nouveau" entras envuelta en una piel de boa, con medias de malla y una pitillera así, larga; rubia y bella bajando por la escalera. También, salir de una piscina después de nadar como Esther Williams y sacudir el pelo y quedar con el pelo divino y pasearse alrededor de la piscina sin que se me salga ni un gordito.

Camándula: -Qué te gusta más ¿entrevistar o animar?

Gloria: -A mí me hubiera encantado ser animadora, ser Carol Burnet que sale con la peluca, hace el payaso, hace voltacanelas en escena, todas las cosas que hace Pacheco, el único animador que existe en este país y lo grito a los cuatro vientos. Se viste de león, de tigre. Yo nunca pude hacer eso porque yo tuve que hacer la televisión que hago y no puedes cambiar la imagen a mitad de camino.

Camándula: -¿Cuál entrevista te ha costado más trabajo?

Gloria: - La de Carlos Chávez, un compositor y director de orquesta mejicana, un gordo importantísimo. Nos sentamos y como ya te dije yo no preparo nada y era al aire. Hice la ponderación, tenemos aquí al gran director que hoy dirige nuestra orquesta sinfónica. Maestro ¿cómo se siente usted? Pos mal, ¿pos cómo me vaya sentir?

- ¿Y por qué Maestro?

- Y pos en esta porquería de ciudad, ¿cómo quiere que me sienta?

- Ah, ¿le ha parecido terrible la ciudad?

- Pos qué me va a gustar, si es una ciudad espantosa, ¿usted no  ha visto la clase de ciudad que ustedes tienen?

- Bueno, pero en realidad usted no ha tenido tiempo de ver las cosas lindas de la ciudad. ¿Usted dirigió nuestra orquesta?

- ¿A eso llama usted orquesta? y me trenzo con el señor en pleno programa, el señor a hablar pestes de la orquesta, de Colombia, de la ciudad, del recibimiento que le habían hecho, de la gente que lo había recibido, de todo. Y ahí sí me puse furiosa.

Camándula: - ¿Cuál ha sido la entrevista más dramática?

Gloria: -Sin duda alguna, lo más dramático fue lo que me pasó hace poco con Alejandro Carpentier. Conseguí la entrevista con mucho trabajo porque él estaba muy enfermo. Llegamos a la Embajada de Cuba en París y él no podía hablar porque tenía un cáncer terrible en la garganta, entonces me dijo: -con la voz como susurros imitando la del escritor cubano- Yo quiero que usted me entreviste, quiero estar en su programa, me interesa conversar con todas las gentes de América desde la pantalla, pero hoy no puedo, me siento mal, pero yo le debo la entrevista, ¿qué le parece si usted vuelve? Déjeme descansar y después me voy sentir mejor. Le puse el micrófono en la garganta pero sólo salían sonidos guturales. En ese momento entró la esposa, antipatiquísima, empujó la puerta y dijo: Nos vamos Alejito, nos vamos. Al día siguiente murió Alejo Carpentier.

Gloria termina de hablar y flota un silencio.

Camándula: - ¿La vida privada de una persona pública le pertenece al público?

Gloria -Siempre hay algo lo suficientemente privado para que uno no lo revele o que lo camufle de tal forma que estafe al entrevistador . Sobre todo si uno es periodista.

Elvira: -maliciosa- ¿Hasta dónde tú camuflas?

Gloria: -Yo creo que todo, yo camuflo mucho. En el fondo uno es un poquito prestidigitador. Uno sabe dónde está la paloma, dónde está la rosa, dónde están los pañuelos, pero uno muestra el cubilete: nada por delante, nada por detrás. Si se le diera la gana, y hay momentos en que uno lo hace, sacaría la paloma, la rosa y los pañuelos.