Jaime Baquero con el bichito de la caricatura

Detrás del dibujante que firma bajo el seudónimo de Bacteria, en El Espectador, hay un bogotano de humor corrosivo que acaba de ganar el premio CPB.
Jaime Baquero con el bichito de la caricatura

Dos cosas han marcado la corta carrera de Jaime Baquero en los medios: la censura que sufrió el año pasado por cuenta de un dibujo sobre Juan Manuel Santos en plena campaña electoral, y el premio CPB que recibió el mes pasado por una caricatura sobre la muerte de tres niños a manos de militares en Arauca. Gracias a la primera consiguió que Facebook lo vetara y terminara expulsándolo de la red social; con la segunda –un crudo y descarnado dibujo en el que los colores del camuflado se confunden con manchas de sangre–, logró su primer premio periodístico.

Quizás estas dos cosas hicieron que el seudónimo con que firma las caricaturas, Bacteria, comenzara a volverse popular entre la gente. “Después de que Facebook me censurara la caricatura y El Espectador publicara un editorial denunciando el hecho, mis seguidores se multiplicaron –dice Jaime, un tipo joven, moreno, con el pelo desordenado y crespo–. Me hicieron un favor: ahora tengo más de 40.000 seguidores”.

Hechos que reafirman un rasgo particular de sus trazos: la polémica. Para bien o para mal, las caricaturas de Bacteria no dejan indiferente a ningún espectador; algo que le ha traído más de un problema, incluso entre sus propios colegas. “Cuando saqué la caricatura sobre la despedida de Uribe hubo muchísimas reacciones –dice–. Varios colegas me llamaron a decirme que eso no se hacía, que me había pasado. Pero es que yo siempre he tenido ese problema: no me mido. Creo que los palazos se dan duro y a la cabeza”.

La caricatura en cuestión es una parodia negra de la película La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera. En el dibujo, el expresidente Uribe aparecía a un costado de la Casa de Nariño, que estaba recién pintada y tenía un aviso enorme: “Ahí tienen su hijueputa casa pintada”. Pero no ha sido la única: Bacteria recuerda que el propio presidente Juan Manuel Santos llamó al periódico cuando publicó una en que lo disfrazaba como el popular ‘Cuentahuesos’ en medio de una fosa común y lo ponía a contar, literalmente, las calaveras de los implicados en los falsos positivos. O aquella en que el comandante del Ejército se molestó porque dibujó una calavera con el uniforme militar y el eslogan: “Los héroes en Colombia sí existen”.

“Siempre he ido en contra de la corriente, desde pequeño –dice–. Yo estoy del lado de la gente, del ciudadano normal que tiene que aguantar los abusos”. Un rasgo que lo ha identificado desde que, por allá en el 2003, empezó a publicar sus caricaturas en El Espectador. “Betto, que estaba en el periódico, había sido mi maestro en la Escuela Nacional de Caricatura. Un día ‘Mico’ no entregó a tiempo y me llamó a decirme que si quería publicar tenía una hora para mandar algo”, dice.

Ahí empezó todo. En 2006 se fue dos años a El Tiempo y luego regresó con otro de sus productos más exitosos: las sumas. La idea la tomó prestada del diario mexicano Milenio. Desde que subió la primera suma a su blog, ha sido un éxito. “Primero hice una que era Hitler más Fujimori igual Uribe, y a la gente le gustó la idea. Empecé a sacar más y ahora tengo tantas que estamos preparando un libro sólo de sumas”.

Si algo caracteriza a Bacteria –un seudónimo que surgió en honor a su abuela, que contrajo una bacteria cuando él nació– es que no cabe dentro de una etiqueta: todas sus caricaturas son diferentes. “Mis dibujos siempre son una sorpresa –dice–. Busco causar un impacto, llamar la atención. Es como un pellizco; tengo que pellizcar al lector para que se dé cuenta de lo que está sucediendo”.

Cuando no está dibujando, Jaime –o Bacteria– es un tipo corriente que no se pierde un partido de su adorado Santa Fe, que juega play station con su pequeño sobrino y que disfruta escuchando salsa vieja y música cubana. Un tipo normal que, sin embargo, levanta siempre una polvareda cuando le da por agarrar papel y lápiz.