El dueño de Napster ataca de nuevo

Sean Parker, el hombre que puso en jaque a la industria musical al ofrecer descargas gratuitas, está interesado en comprar Warner Music. Todo el mundo quiere saber qué se trae entre manos.
El dueño de Napster ataca de nuevo

Muchos dicen que es un millonario caprichoso que no sabe en qué gastarse la plata. Otros aseguran que es un hombre de negocios experto en hacer millones. La verdad es que Sean Parker es un poco de ambos. Por eso no tiene problema en hacer público su interés de comprar una empresa que está al borde de la quiebra, en parte, por culpa de sus fechorías de adolescente.

A sus 19 años se unió con Shawn Fanning y creó Napster, un sistema de descarga de música que les permitía a las personas intercambiar canciones en formato MP3 sin necesidad de un intermediario. Entonces se ganó de enemigo a las principales disqueras, incluida Warner, que lo demandó por infracción de derechos de autor. Los 26,4 millones de usuarios que alcanzó a tener en febrero de 2001, todos ellos bajando música gratis, fueron suficientes para que un juez ordenara cerrar Napster. Lastimosamente para Parker, esta cifra de seguidores no se reflejó en su cuenta bancaria. Solo sirvió para demostrar de lo que era capaz: desafiar a la industria musical y, de paso, sumirla en una crisis de la que aún no se repone.

Y es que Sean Parker es un hombre bastante peculiar. Según uno de sus mejores amigos, el músico Sean Lennon (hijo de John Lennon), “su cerebro es el equivalente tecnológico de la Biblioteca de Alejandría”. Para él no hay nada más apasionante que resolver problemas. En estas circunstancias, salvar de la quiebra a una de las disqueras más importantes del mundo es un reto que no podía dejar pasar. Lo curioso es que Parker es dueño y asesor de Spotify, una aplicación empleada para la reproducción de música sin interrupciones a la que Warner se opone rotundamente.

Muchos se preguntan sobre el verdadero interés detrás de este negocio. Quienes lo ven como un genio de la tecnología al que le gusta romper las reglas, dicen que lo único que Parker quiere es burlarse de Warner y en especial de Lars Ulrich, el baterista de la banda Metallica, que lleva con Warner Music más de 20 años, y quien en su momento fue el líder de la demanda contra Napster. De ser Parker el nuevo dueño de esta empresa, él sería quien firme los cheques de los artistas.

Pero, Jimmy Wales, fundador de Wikipedia y amigo cercano de Parker, asegura que si hay alguien en el mundo que no pretende escalar posiciones a costa de los demás es Parker. “Él debe ser el bisnieto perdido de Howard Hughes, es un joven empresario tan brillante que de alguna manera está transformando a los Estados Unidos, pero que todavía no es entendido por la sociedad”.

En esa medida, pagar los 2,5 millones de dólares que cuesta la disquera sería el negocio del año. Spotify tiene siete millones de usuarios activos en Europa, y de contar con una plataforma como la del Warner Music Group, que hasta este año era la tercera de las cuatro grandes compañías discográficas, no sería exagerado decir que Sean Parker controlaría el mercado musical en internet.

Él mismo lo dijo alguna vez en una entrevista, tras el escándalo de Napster: su único interés es liberar a la sociedad a través de una tecnología perturbadora. Y lo ha hecho. Su nombre aparece al lado de sistemas como Facebook, de la cual es socio fundador, y de Plaxo, una agenda telefónica virtual que al aliarse con AOL, se volvió una plataforma de comunicaciones universal.

Así las cosas, no es extraño que entre sus colegas lo conozcan como “el artista de los negocios”. Todos los proyectos que crea o en los que invierte son exitosos y por encima de todo, rentables. Por eso lo mejor que podría pasarle a Warner Music Group, es que quien puso en la cuerda floja su rentabilidad años atrás con descargas gratuitas de música por internet, sea quien lo compre y lo dirija.

Según Forbes la fortuna de Parker es de1,6 billones de dólares.

Por ser socio fundador y asesor de Facebook, es dueño del 7% de las acciones.

Temas relacionados