Ricardo Soca, amor por el idioma

El periodista uruguayo estará en Bogotá en la próxima feria del libro para presentar Palabras milenarias, tercer volumen de una trilogía sobre el origen de las palabras.
Ricardo Soca, amor por el idioma

Interesado desde pequeño por el origen de las palabras, el periodista uruguayo Ricardo Soca fundó hace 15 años la página web elcastellano.org. Desde 2002 publica en ella la sección “La palabra del día”, que ya lleva 205.000 suscriptores. Fruto de su curiosidad idiomática son sus tres libros de etimología (La fascinante historia de las palabras, Palabras fabulosas y Palabras milenarias), que compendian su trabajo de ratón de biblioteca.

¿De dónde viene su obsesión por el idioma?

Yo no diría que se trata de una “obsesión”, sino de un interés por conocer qué son y de dónde vienen esos elementos con los que constituimos nuestro lenguaje y nos comunicamos unos con otros.

Nuestra lengua es ciertamente muy diferente de la de los babilonios, los griegos y los romanos, pero los elementos primarios que la constituyen, las palabras, se fueron transmitiendo de generación en generación desde esos pueblos hasta nosotros a lo largo de miles de años, modificándose a lo largo del tiempo pero, a pesar de esos cambios, en muchos casos podemos rastrear sus orígenes hasta la propia prehistoria de la humanidad.

¿Qué palabras encontró fascinantes después de descubrir su origen?

Muchas. Recuerdo moneda. Había en Roma un templo de la diosa Juno que era famoso por los gansos que vivían allí. Una noche en que los galos atacaron Roma, los gansos del templo de Juno hicieron tal escándalo que despertaron a los soldados romanos, quienes pudieron así defender la ciudad. Juno fue llamada desde entonces con el apelativo Moneta, del verbo monere, que significaba “el que advierte”, del verbo monere (avisar, advertir). Muchos años después de este episodio las monedas romanas empezaron a ser fabricadas en el templo de Juno Moneta, del que tomaron el nombre. Moneda es, pues, pariente de monitor, admonición, y muchas otras.

O anfitrión. Anfitrión era un guerrero griego casado con una mujer muy hermosa, tan hermosa que el propio Zeus se enamoró de ella. Cierta noche, cuando Anfitrión partió hacia una batalla, Zeus se presentó en su casa con la apariencia del dueño de casa. Hizo detener el Sol durante tres días, durante los cuales hizo el amor con la mujer del guerrero ausente, la que pensaba que estaba con su marido. Desde entonces, y con la ayuda de comediantes como Aristófanes, se llamó anfitrión a todo aquel que recibe a algún invitado en su casa.

¿Qué palabras han escapado a su investigación etimológica?

Casi todas han escapado. El Diccionario de la Lengua Española cuenta con 80.000 acepciones, pero se dice que toda la lengua del área hispanohablante debe incluir un total cercano a un millón de palabras. Yo me ocupé hasta ahora de unas 1.500 palabras, lo que es muy poco en el ámbito del lenguaje.

¿Qué escritor admira por el dominio del español?

Todos los escritores dominan la lengua con más solvencia que el resto de los mortales. Es condición previa para el ejercicio de la profesión, pero podría decir que admiro la maestría de Gabriel García Márquez por el uso que hace de la lengua, llevando el lenguaje mucho más allá de su significado esencial, hacia un virtuosismo que suscita climas afectivos, evocaciones, toca cuerdas del alma como solo un virtuoso puede hacerlo.

¿Qué palabras eliminaría del español?

Ninguna. Las palabras son patrimonio de todos los hablantes y todas expresan algo que en algún momento podemos necesitar comunicar. Cuando las palabras dejan de expresar, simplemente desaparecen de la lengua. Esto no significa que desaparezcan del Diccionario, que siempre es un reflejo tardío e incompleto de la lengua real.

¿Cuál es su palabra favorita?

Nuestro acervo léxico es un tesoro compartido que solo existe en la medida en que lo compartimos. Cada palabra tiene allí su lugar, su sentido y su denotación, que nunca es exactamente igual al de otra palabra, porque no existen los sinónimos exactos. A veces una palabra nos toca una cuerda más sensible por su sonoridad, aunque podamos creer que significa exactamente lo mismo que otra. No tengo palabras favoritas, ni creo que haya palabras más bonitas que otras; todas expresan algo y cada una lo hace a su manera.

¿Qué incidencia pueden tener las redes sociales y los chats en la evolución del idioma?

Todas las actividades humanas influenciaron siempre el cambio lingüístico. La comunicación no vocal empezó con la escritura que fue la única hasta hace un siglo y medio. Después vinieron el telégrafo, el teléfono, la radio, la televisión y no sé si habrán cambiado mucho la lengua, en realidad no lo creo. Ahora tenemos el correo electrónico, el chat, el twitter, facebook, los SMS, que son nuevas formas de comunicación no presencial.

Para quienes escriben por twitter y por chat, la ortografía no es un bien preciado. ¿Terminará derrotada la ortografía? ¿Le preocupa?

El bien más preciado no debe ser la ortografía, que es un instrumento de otro instrumento, que es la escritura. El bien más preciado es la comunicación. Si nos alejamos demasiado de la norma ortográfica no vamos a poder comunicarnos y tendremos que volver a la norma. Sistemas como los SMS y el chat exigen una escritura simplificada que permita rapidez en la comunicación, pero eso no tiene nada que ver con la ortografía, que sirve para otro ámbito. Si alguien presenta una solicitud de empleo en una empresa, no va a presentar una carta escrita con el sistema del SMS.

A propósito de Palabras milenarias, ¿es posible establecer cuáles son las palabras más antiguas del español?

Eso no lo sabemos. No lo sabe nadie, porque las palabras más antiguas que se conocen son las que provienen de las lenguas indoeuropeas, de las que se derivan todas las lenguas actuales de Europa menos el húngaro y el finés. Eso significa que el español es, históricamente, primo hermano del alemán, del ruso o del griego y hermano del portugués, del catalán, del francés, del italiano, del rumano. Los indoeuropeos eran pueblos prehistóricos que vivieron hasta hace unos 3.500 o 4.000 años. Los lingüistas investigaron la semejanza entre las diversas lenguas y dedujeron la existencia de una lengua hipotética que llamaron indoeuropeo, porque se extendió desde algún lugar de Europa central o suroriental hacia la India y a toda Europa. Pero como se trataba de pueblos prehistóricos, por definición no tenían escritura de modo que no existe documentación alguna.

Nació en: Uruguay

Es: periodista, creador de la página www.elcastellano.org

Libros: La fascinante historia de las palabras, Palabras fabulosas y Palabras milenarias

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