Sarah Shahi, bella, legal y sexy

Esta ex porrista, famosa en la serie The L Word, protagoniza ahora el drama Fairly Legal, que ella misma describe como una serie donde hay un poco más de sexo que de leyes. CROMOS habló con ella.
Sarah Shahi, bella, legal y sexy

El debut de Sarah Shahi en el cine fue como extra en El doctor y sus mujeres, una película de Robert Altman en la que interpretó a una porrista. El papel no fue difícil pues en ese momento, ella era parte de las animadoras del equipo de fútbol americano The Dallas Cowboys. Su nombre ni siquiera apareció en los créditos del filme, pero ya había conseguido lo que muchos envidiarían: conocer y trabajar con uno de los directores más importantes de Estados Unidos.

Altman, el hombre detrás de películas como Mash, Nashville y Prêt-à-Porter, la impulsó para que buscara suerte en Hollywood. “No sabía quién era él, pero nos llevamos bien por alguna razón y ni siquiera hablamos de actuación, hasta que un día me preguntó qué quería hacer y le respondí: actriz. Luego él me dijo que me fuera a Los Ángeles”, recuerda Sarah en diálogo con CROMOS.

El director, además, le dio su teléfono y se ofreció a ayudarla. Sarah se fue a California y lo llamó durante los primeros tres meses, pero Altman no respondió. “Comencé a estudiar actuación y me intimidó saber quién era él y lo que significaba para el cine. No lo volví a llamar, esa es mi historia con él y me siento afortunada de haber conocido a alguien de ese nivel”.

Desde este encuentro han pasado once años, durante los cuales Sarah ha cumplido el vaticinio del director. A la ex reina de belleza de Texas y la joven linda y atlética del equipo de porristas más famoso de Estados Unidos, no le tomó mucho saltar de extra a actriz de papeles pequeños en series como Alias, Dawson’s Creek, ER y Supernatural; y luego en The L Word, donde interpretó a Carmen de la Pica Morales, el rol que le dio reconocimiento.

Hoy Sarah Shahi tiene su propia serie: Fairly Legal, en la que hace las veces de una abogada que abandona su carrera, cansada de las leyes, para ser mediadora de conflictos. La serie se estrenó en Latinoamérica en el canal Studio Universal.

Su personaje se llama Kate Reed, una mujer de tacones muy altos que no se queda quieta ni callada, que es imprudente y vive en un bote en las afueras de San Francisco, donde recae sexualmente con su ex marido. Además, trabaja con su joven madrastra, a la que odia pero con quien tiene que sacar adelante la prestigiosa firma de abogados que les dejó su padre.

Entre estos elementos, se cuela un humor que contrasta con otros dramas legales donde la tensión de los juzgados y los criminales es primordial. “Fairly Legal es como una mezcla entre Sex and the City y Law & Order, con un poco más de sexo que leyes. No hay una Kate como esta en otros programas, ella es refrescante porque es como una niña, inmadura emocionalmente. Creo que es bastante encantadora con su falta de profesionalismo”, confiesa Sarah.

Por eso, la abogada puede ser capaz de robarse un documento, confrontar clientes poderosos y hasta recurrir a trucos no apropiados para encontrar la verdad.

“El centro del programa es el corazón de Kate, sus principios y sus creencias”. Sarah se concentró en esos sentimientos para crear su personaje, una mujer fuerte que puede derrumbarse al final del día, cuando brinde con la urna en la que guarda las cenizas de su padre. “Me gusta interpretar personas luchadoras, reales, y no mujeres perfectas o felices”. Y, al parecer, Kate le cuadra como un anillo en un dedo.