Silvia Tcherassi, no hay sino una

La diseñadora colombiana, invitada reciente al show de Martha Stewart, no para. Así como no pierde un detalle en sus diseños, atiende a sus dos hijos, marido y mamá.  
Silvia Tcherassi, no hay sino una

Al frente del número 4101 de Ponce de León Boulevard, en Miami, hay cuatro espacios vacíos sobre la calle cuyos parquímetros tienen señales que indican que ningún carro puede estacionar allí. La avenida está colmada de autos de lujo que llegan, de prisa, buscando un lugar cercano al exclusivo centro comercial Village of Merrick Park. Ese espacio vacío pareciera que fuese una pausa solemne para que todo aquel que pase por allí no deje de admirar los vestidos blancos y esas telas delicadas, de ensueño, que adornan la vitrina de uno de los sitios obligados de las novias latinoamericanas: el Atelier de Silvia Tcherassi.

Al cruzar la puerta de este amplio local, en el que solo quienes tienen cita son atendidos, se alcanza a ver a Silvia de lejos, revisando meticulosamente una serie de vestidos coloridos colgados en un perchero. Ella sale radiante, con una sonrisa genuina que transmite alegría y confianza. “Estoy exhausta, llegamos anoche”, dice, vestida con blusa y pantalón blancos, y un bolso miniatura de color naranja vibrante que la atraviesa. “Fue una semana intensa”.

Y no es para menos. En el transcurso de la semana Silvia selló en Nueva York una alianza de dos años con la firma estadounidense de calzado Payless; fue invitada por Martha Stewart a su programa de televisión, en donde le enseñó en vivo cómo hacer una mochila wayúu al mejor estilo Tcherassi; le dio los últimos toques al lanzamiento de su primera tienda online y al de su primera colección para el hogar, que abrirá próximamente en Bogotá en alianza con una multinacional; y entre todo este ajetreo, atendió los detalles de su casa para la celebración del Día de la Madre.

Hace unos diez años se hablaba de la llegada de Silvia Tcherassi a las pasarelas de Milán y de París como el Óscar de todo diseñador, como el punto más alto de su carrera, pero con el paso de los años ha quedado claro que ese era tan solo el primer peldaño de un camino que no deja de ascender.

El acuerdo con Payless surgió luego de un minucioso estudio que la empresa hizo en todos los países de Latinoamérica en busca del mejor diseñador de la región, uno que complaciera y contara con la aprobación del exigente gusto de la mujer latinoamericana. Lo curioso fue que se pensaba que iba a ser muy difícil poner de acuerdo a argentinas, chilenas, colombianas, ecuatorianas, mexicanas y brasileras, por mencionar algunas, en un tema tan diverso como es la moda en cada cultura. Sin embargo, los resultados de la investigación arrojaron un nombre que satisfizo a todos: Silvia Tcherassi. “El proyecto me encanta. Es una excelente oportunidad para diseñar zapatos y carteras que le hagan juego a mis colecciones –dice Silvia–. Además, es la mejor manera de llegar a todo tipo de mujer a lo largo y ancho del continente”.

Este proyecto de colaboración, que sigue la tendencia mundial de la unión de los grandes almacenes de cadena con diseñadores de Alta Costura –como es el caso de Isaac Mizrahi para Target, o Karl Lagerfeld para H&M, entre muchos otros–, buscan ofrecer productos de calidad y diseño a precios asequibles para la mayoría. “Mi primer proyecto de colaboración fue con Almacenes Éxito. Ahora con Payless voy a seguir ampliando mi mundo, voy a tener la oportunidad de darme a conocer en un mercado mucho más amplio y diverso que me va a permitir seguir creciendo como diseñadora”, afirma Silvia, enfatizando cada palabra con sus manos en un movimiento rítmico que seduce hasta a las mismas mujeres.

Gracias a la elegancia de esas manos, a su atuendo y a su Designer Hotel en Cartagena (al estilo de diseñadores como Versace o Armani), la empresaria estadounidense Martha Stewart, dueña de un emporio mediático y de una línea de productos para el hogar, quedó flechada con ella cuando estaba de visita en La Heroica.

Cita con Martha Stewart

Todo comenzó en enero de este año, cuando Stewart fue invitada por la familia Ardila al Festival de Música de Cartagena. Ella estaba enviando mensajes por Twitter a sus seguidores. Cuando uno de ellos leyó que Martha estaba en nuestro país, le respondió: “No dejes de visitar el Tcherassi Hotel + Spa”, ante lo cual Stewart le preguntó a la gente de su mesa si conocían el lugar. Casi al unísono, todos dijeron: “Ahí está Silvia, la dueña”, y las presentaron. Stewart quedó fascinada con la elegancia de sus manos y la frescura de su ropa. No solo visitó el Hotel Tcherassi sino que terminó comprando en su boutique. Dos semanas después, Silvia recibió la llamada de uno de los productores para invitarla al programa.

“Martha es una mujer admirable, y participar en su programa definitivamente fue un éxito”, dice Silvia. “El segmento se llama ‘How To’, en donde durante siete minutos el invitado debe enseñarle a ella y a la audiencia cómo hacer algo. Yo escogí la mochila de mis colecciones, y fue una excelente oportunidad para hablar ante una audiencia tan amplia sobre la cultura colombiana y el trabajo de nuestras indígenas de la comunidad wayúu”.

Estas mochilas han sido un acierto. Silvia trabaja con un grupo de mujeres de esta comunidad en La Guajira y cada mujer hace una mochila en un periodo de dos semanas. Las mochilas son hechas según una paleta de colores y patrones de diseño establecidos por ella, y luego son adornadas con cristales de Swarovski y tratadas como piezas de museo en el atelier de Silvia en Bogotá. Para medir el éxito de las mochilas, solo en la pasada edición del Art Basel en Miami se vendieron en una hora 15 mochilas de entre 1.500 y 2.000 dólares cada una; y en un año y medio se han vendido más de 3.000. Stewart estaba encantada con la historia y con el proceso de elaboración de cada pieza.

El programa tuvo varios momentos memorables: por un lado, Stewart empezó su show con una comparación que llena de orgullo: “Silvia Tcherassi es a la moda lo que Shakira es a la música y Fernando Botero al arte”. Luego, sorprendió a todos cuando al hablar del acuerdo con Payless, sacó un par de zapatos que le habían enviado y subió su pie a la altura de la mesa para ponérselos: le encantaron. Pero quizás el momento más especial para Silvia fue el haber compartido con su madre, Vera de Tcherassi, y su hija Sofía, de 13 años, ese show dedicado a celebrar el Día de las Madres. “Todas en la audiencia éramos mujeres, y yo estaba ahí con mi madre y con mi hija. Entonces le preguntaron a Sofía qué opinaba de mí y ella dijo: ‘De ella se ha dicho que es una mujer muy exitosa, que es una diseñadora muy buena y creativa, pero para mí ella es sencillamente mi mamá’ ”.

La mujer detrás del Ícono

La familia para Silvia Tcherassi es parte de su esencia, y las relaciones que se tejen entre todos sus miembros son un ejemplo de vida. Su marido, Mauricio Espinosa, trabaja con ella y es quien se encarga del mercadeo internacional desde Estados Unidos; su madre, Vera, vive entre Miami y Colombia y supervisa el taller en Barranquilla; su hermana María Lucía gerencia sus tiendas en Miami; su hijo Mauricio, de 17 años, pronto empezará a estudiar mercadeo internacional en Estados Unidos para apoyar en esa área al negocio, y Sofía aseguró recientemente en público que seguirá los pasos de su madre y se convertirá en diseñadora.

Martha Isabel Espinosa de Lara, quien fuera por 20 años directora de la revista Carrusel, ha seguido los pasos de Silvia desde sus inicios y afirma que entre las muchas cosas que admira de ella es justamente su relación con su familia, especialmente con su mamá. “Cuando uno conoce a Silvia de cerca aprende a admirar muchos rasgos de su personalidad, como esa elegancia innata, su constancia, su determinación, su disciplina, su talento, su buen gusto, y entre lo que más impacta es la armonía y ese respeto que tiene por su mamá. Claro, cuando uno conoce a Vera entiende también de dónde sale Silvia”.

Vera es, además de bella, una mujer que no se olvida fácilmente. Camina, habla y se ríe con cierta distinción y acento costeño. Al referirse sobre su hija hace un esfuerzo por no llevarse ningún crédito pero inevitablemente en la conversación uno concluye que la elegancia y el buen gusto son heredados.

“Mi relación con Silvia es maravillosa. Como madre e hija nos llevamos muy bien. Es una gran compañía y uno se divierte mucho a su lado, siempre tiene un buen apunte para todo. En el trabajo ella es la que da la última palabra y creo que ese respeto es fundamental. En lo personal, no compro nada si no le pregunto. Es más, le consulto hasta para cortarme el pelo”, comenta entre risas la orgullosa madre.

Amigas del buen gusto

La lista de mujeres importantes que han pasado por su atelier o han llevado sus prendas o accesorios es amplia. Top models como Claudia Schiffer y Valeria Mazza, celebridades como Shakira, Cecilia Bolocco y Gloria Estefan, y mujeres del porte de la reina Noor de Jordania, Sophia Vari-Botero y la actual secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton son tan solo una muestra de una lista interminable.

“Como fiel admiradora del trabajo de Silvia puedo decir que además de ese talento maravilloso, de ese perfeccionismo, de esa capacidad de sorprenderte que no se agota, ella es una mujer muy generosa que se involucra con sus clientas y las conoce tanto, que sabe exactamente qué te queda bien y cómo y cuándo debes lucir una determinada prenda –asegura su amiga y clienta Uchi Carbonell–. En mi caso personal, Silvia ha estado en los momentos más felices de mi vida y cada momento lo ha hecho más feliz. A mí ya ni me toma medidas, muchas veces me llega la ropa el mismo día del evento y siempre me sorprende con algo mejor”.

Y es justamente esa capacidad de entrega y compromiso lo que hace que sus clientas se conviertan en grandes amigas y compartan los triunfos como si fueran de una hija. “A Silvia –comenta Martha Isabel Espinosa– la recuerdo en esas primeras fotos que me llegaron de ella, jovencita, con el pelo largo, bajándose de un taxi amarillo en Nueva York cuando nadie la conocía. Recuerdo que pensé que la que salía en la foto era la modelo y llamé preguntando por la diseñadora. Recuerdo que la saqué en portada de la revista Carrusel pronosticando que llegaría a las pasarelas internacionales, y al verla ahora en Nueva York al lado de Martha Stewart y con una fila de periodistas estadounidenses detrás de ella, me lleno de un orgullo profundo”.

Elegancia, porte, talento, creatividad, muchas palabras se han utilizado para describir a la diseñadora y a la mujer, y quizás no exista esa palabra perfecta que logre captar la esencia de Silvia. Podría decirse que es una mujer organizada, decidida, que pudo aprender italiano en dos meses porque simplemente así se lo propuso en unas vacaciones, o que es perfeccionista y puede pedir tantos cambios como sean necesarios hasta que el resultado no la convenza. Podría anotarse que es buena amiga, generosa y de las que se mueren del miedo quedándose a solas en casa durante algún aviso de huracán, de esos que suelen aparecer en las costas de la Florida. Pero al final, y solo al tenerla en frente, uno se da cuenta de que más allá de la fama, es una gran mujer que disfruta de su familia y que sigue persiguiendo sus sueños.

El teléfono no para de sonar, pero ahora es tiempo para los suyos. No hay planes concretos para la celebración del Día de la Madre e incluso Silvia y Vera no pasarán juntas, pero las dos saben que no es necesario un día para celebrar, todos los días son un motivo para demostrar cuánto se quieren y seguir juntas un camino marcado por el éxito.