Santiago Cortés, la nueva chispa de Coca-Cola

A sus 32 años, este publicista enfrenta un gran desafío: crear y dirigir las campañas de la gaseosa para el mercado hispano en Estados Unidos.
Santiago Cortés, la nueva chispa de Coca-Cola

Hace poco más de un mes la vida de Santiago Cortés –bogotano, publicista, 32 años– dio un giro radical. Desde que llegó a Nueva York para hacer parte del equipo creativo de la agencia Ogilvy y manejar la cuenta de Coca-Cola para el mercado hispano en Estados Unidos, su rutina es otra. “Todo empieza desde la experiencia de tomar el tren y llegar a la agencia –dice al otro lado del teléfono, en la capital del mundo–. Uno siente la tensión desde que arranca por la mañana: comienza a trabajar muy temprano, sale tarde, y los clientes exigen demasiado en términos de presión y tiempos de entrega. Llegar a la oficina es ver una imagen asombrosa: ríos de gente entrando al edificio, todos apurados”.

Pese a la enorme responsabilidad que tiene –sacar adelante las campañas creativas de la bebida más popular del planeta–, Santiago se siente a la altura de aceptar el reto. Su tono de voz, sus palabras y la forma en que las dice, reflejan una personalidad optimista. “Lo mejor de trabajar acá es tener contacto con diferentes culturas y formas de pensar –cuenta–. Comenzar a relacionarse y vivir con gente de otros países. Aquí a tu derecha se sienta un asiático, a la izquierda un inglés, más allá un hispano. Lo mejor es que empiezas a crear una mentalidad multicultural”.

La carrera de Cortés ha sido tan corta como ascendente. Con sólo nueve años en el oficio, este publicista graduado del Politécnico Grancolombiano comenzó a trabajar en la agencia Young & Rubicam, en 2003. Dos años después saltó a Lowe y en 2007 entró a trabajar en Ogilvy Colombia como director de cuenta de Coca-Cola para Latinoamérica. Entonces su carrera comenzó a ascender vertiginosamente.

“Lo que hicimos en Ogilvy Bogotá tenía repercusión en 32 países. Nosotros desarrollábamos las campañas madres y cada país la adoptaba de acuerdo con su mercado: hacían locuciones propias o pequeños ajustes”, cuenta. Fue ahí cuando Santiago empezó a pensar en grande. “Con Mauricio Barriga, director de Ogilvy Colombia, comenzamos a trabajar en un proyecto para repetir la experiencia latinoamericana en Estados Unidos. Cuando el presidente mundial de Ogilvy vino a Colombia sacamos una entrevista con él, le presentamos la idea y le gustó”.

Ahí empezó todo: poco después de esa entrevista le llegó la propuesta de irse a Nueva York. Un mes más tarde Santiago no oculta su felicidad: “Esta ciudad es una de las plazas más increíbles del mundo para ejercer la publicidad –dice–. Estoy contento de poner a prueba mi talento y creo que hay muchas oportunidades para los publicistas latinos aquí en Estados Unidos. Este es un gran momento para nuestra profesión”.

Por ahora Santiago se adapta a su nueva rutina –cuenta, por ejemplo, que uno de sus amigos más cercanos es coreano–, aunque reconoce que el ritmo de vida es mucho más agitado que en Bogotá. “Yo viví en Nueva York cuando salí del colegio, en el 98, pero eran otras condiciones –dice–. Ahora puedo ver la ciudad con otros ojos”. Por si fuera poco, destina parte de su tiempo para reunirse con el presidente mundial de la compañía y planear campañas publicitarias para otros productos dirigidas, también, al mercado hispano. Pero a pesar de que el éxito lo ha agarrado temprano, Santiago tiene claro que, una vez termine su etapa en Estados Unidos, regresará a Colombia a poner en práctica lo aprendido. Y llegará, sin duda, con terreno ganado.

Temas relacionados