Exposición Encuentros y desencuentros en la Galería Mundo

Juan Cárdenas y Mónica Meira son esposos y además artistas. ¡Y llevan en el asunto 40 años! Aunque distintos, no niegan ciertas influencias. Ellos hacen parte de la muestra que reúne 19 parejas de artistas en la Galería Mundo, en Bogotá.
Exposición Encuentros y desencuentros en la Galería Mundo

Cuando Mónica Meira y Juan Cárdenas se fueron de luna de miel a Nueva York, en 1971, vivieron una coincidencia artística que hoy es un recuerdo imborrable. Al entrar al Museo Metropolitano para revisitar algunas de sus obras favoritas, estaba exhibida una muy especial: el retrato de Juan de Pareja, de Diego Velázquez, que acababa de ser subastado por 5,5 millones de dólares, un récord ese año.

Fue un momento especial porque ellos han sido admiradores de la obra del pintor español, así como de muchos que se pierden en una lista larga que cada uno tiene en su gusto y en su memoria. Para Mónica y Juan estas visitas a los templos del arte son sagradas y allí cada uno vuelve a ver, a interpretar y a reinterpretar a los maestros que han ejercido una influencia en su trabajo. La costumbre se repite en Nueva York, en París, en Bogotá, en los lugares donde el arte les cuente la historia de un artista.

En una pared de la Galería Mundo está colgado Murito blanco, un cuadro verde y alargado de Mónica con un carro diminuto, rosado, que parece saltar un muro que sale de la nada. Al lado hay una pintura de Juan, Interior en tríptico, un óleo que muestra un juego espacial que llama la atención por un indescifrable juego de espacios y tres figuras como perdidas en otro mundo.

Esa es la especie de díptico de diferentes lenguajes que los representa en la exposición “Encuentros y desencuentros. Parejas de artistas en el arte contemporáneo”. La muestra la completan otras 18 parejas de diferentes generaciones, entre las que se encuentran otros compañeros de arte como John Castles y Consuelo Gómez, Joseph Kaplan y Érika Diettes, Sergio Trujillo y Sara Dávila, Alfredo Guerrero y Cecilia Delgado, Guillermo Londoño y Diana Drews, y Diego Mazuera y Elsa Zambrano.

Todos comparten el mundo del arte, ese universo que los une, los influencia, los atraviesa y también les marca las diferencias. En Mónica y Juan ha sido así por 40 años. Es, además, la pareja de más larga duración de la muestra. Y por la forma en que hablan uno del otro, parece que esas cuatro décadas han pasado rápidamente, aunque dejando una marca importante en su obra.

La cotidianidad del matrimonio se rompe a la hora de crear. Tienen talleres separados y allí cada uno ha desarrollado el mundo que se ve en sus obras. Ella lo hizo con colores, formas, retratos y figuras humanas para después adentrarse en paisajes de gran formato donde se cuelan detalles, personas, objetos geométricos y recientemente unas piedras gigantes que invitan siempre a descifrar sus sentimientos, su visión del mundo.

Él lo construyó con pinturas muy limpias, con puntos de vista enigmáticos, espacios a veces engañosos y la presencia de figuras humanas con una carga emocional muy grande. Allí también se mete él, como el pintor testigo de las angustias y soledades de los personajes de sus obras, al estilo de Velázquez.

Es imposible relacionar ambas obras. Pero en 40 años es difícil no recibir alguna influencia. “Es como la que se recibe de cualquier otro artista, se tiene pero se esconde, que no se vea obvia”, dice Juan. “Influencia hay en todo, pero se transforma. He aprendido del dibujo de Juan, la manera de mirar las formas negativas y positivas, me inspira a hacer otras cosas”, dice Mónica.

Por eso, de la inspiración se puede pasar a la opinión y en eso sí no hay distancia. La franqueza rige su relación, aunque esta se da cuando la obra ya está concluida. Mónica solo recibe opiniones, o las pide, cuando la obra está terminada; Juan tiene una actitud similar, pues considera que en el momento de creación, el artista es más vulnerable: cualquier afirmación podría frenar cierto impulso inicial.

Pero las diferencias, esas que se dicen para generar reflexión, para cuestionar y para generar sin proponérselo una reacción contraria, no los separa del ámbito de las emociones que cada uno puede sentir por la obra del otro. Esa expresión quizás se queda en un ámbito privado porque en toda una vida, esta es quizás la primera muestra que pondrá en evidencia un matrimonio de dos lenguajes. “Nunca exponemos juntos y creo que antes de esto mucha gente no sabía que éramos esposos. Es mejor que no sepan porque cada uno ha hecho su carrera por su lado, con su estilo”.

Cada uno puede decir qué ve cuando mira la obra del otro. “Me emociona la obra de Juan y que la gente se emocione con su obra –dice Mónica–. Tiene el don del dibujo, es un trabajo muy personal, no hay otro que pinte como él, cada cuadro es diferente aunque a veces parezca que trata los mismos temas. Los colores, el tamaño, cada cuadro es un universo fascinante y en todos hay un cuestionamiento”.

Para Juan es una mirada a la vida de su esposa. “Uno lo que comenta con la obra es su paso por la vida. Veo en el trabajo de Mónica el paso de su vida como lo he presenciado en 40 años y creo que ella debe ver lo mismo en la mía, entre otras porque es autobiográfica y universal. El arte que me interesa es el que me cuenta lo que hizo el artista y eso es lo que siento con su obra”.

  Encuentros y desencuentros. Galería Mundo

Parejas de artistas en el arte colombiano.

Carrera 5ª Nº 26A–19, Torres del Parque.

Abierta hasta el 17 de septiembre.

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