Stephanie Cayo, “Prefiero lo sensual a lo sexual”

*Esta hermosa peruana* tiene un cuerpo de ensueño y un acento sexy que vuelve locos a los televidentes de la comedia de Caracol, El secretario. Cromos aceptó el reto de tenerla como jefe durante unas horas y le organizó la agenda de su vida.  
Stephanie Cayo, “Prefiero lo sensual a lo sexual”
Sus planes no van más allá de dos semanas. A lo mejor estará en Lima visitando a su familia, o en la cama, descansando, tras una semana de grabaciones. El caso es que la única que puede hacerla interrumpir un domingo de ocio con un libro o una película es Maya, su perra chihuahua, que necesita salir tres veces al día. Maya también va a las sesiones de fotos con ella, y se mueve inquieta a su alrededor. Stephanie Cayo cuida su imagen. Se maquilla ella misma: usa brochas gruesas y delgadas, pule el mentón, repasa los ojos sutilmente, destaca el lunar de su pómulo derecho (casi el toque final), y por último, la boca. El rojo la aterra un poco, “es para ocasiones especiales”, dice riéndose como si quisiera reservarse los detalles. Nunca se la pinta mucho, pero esta vez sigue la sugerencia. ¡Quedó perfecta! Su acento peruano es suave. Cuando no es Antonia, la jefe de Emilio en El secretario, es una rubia exuberante que atrae las miradas a pesar de que va muy natural y a veces hasta camuflada con un sombrero negro. Un toque hip hop sin piedras brillantes ni metales que tapizan la ropa y que tienen que ver con el baile. Sí, Stephanie es una rubia que baila este ritmo y para comprobarlo basta visitar su página web (www.stephaniecayomusica.com), y ver una coreografía que sorprende. El talento parece haber nacido con ella. A los tres años hizo su primer comercial y a los nueve recibió el primer sueldo. Desde entonces, no se ha detenido. En Colombia se dio a conocer en 2007, cuando fue una de las protagonistas de La marca del deseo, una nueva versión de Las Juanas que no se vio en el país. Llegó con un curriculum amplio, con solo 19 años y graduada de actriz en los melodramas hechos en Perú, donde es una celebridad, y también de Nueva York, donde estudió actuación y danza después de graduarse de un colegio militar. La razón para ponerle disciplina castrense a Stephanie no fue su mal comportamiento sino el trabajo de su papá: coronel de la fuerza aérea peruana. “El colegio militar fue maravilloso, el profesor de arte ocupaba un puesto muy importante. Las clases de actuación eran muy buenas y eso me impulsó. Era la que organizaba los bailes, las coreografías, Además, mi mamá es muy sensible y mi padre era un melómano maravilloso, bailaba increíble, era mi pareja favorita, movía las piernas como Elvis”. Sin duda, la sangre ayudó. Después de la primera telenovela en nuestro país, empezó a vivir entre Bogotá y Lima. Hizo algunos papeles en la serie Tiempo final y en la telenovela Doña Bella. Mientras tanto, preparaba su primer disco, Llegaré, que ya vendió 10.000 copias en su país. Este ha sido su proyecto en los dos últimos años, la exploración de una faceta que pocos le conocían. Golpe oportuno, pues su papel de Antonia en El secretario, el primer protagónico que se ve realmente en Colombia, ha elevado su popularidad. En la calle ya empiezan a reconocer a la mujer detrás de la jefe fuerte, flexible, natural y de acento sexy que, si el melodrama no se traiciona, terminará enamorada de Emilio y vivirá un final feliz . Ella ya lo está viviendo desde antes de terminar la telenovela. Está también satisfecha por haber entrado a una comedia que le permitió mostrar otro rasgo de su talento. Stephanie quiere decirles adiós a las lágrimas de los culebrones y hacer más cine, aprovechar sus 23 años para reinventarse y dejar de ser por fin la mujer deseada que una vez posó en bikini y desde entonces muchos quedaron con ganas de ver más. Ella tiene razones para negarse: “No me siento cómoda desnudándome, hay cierto pudor, cosas de uno que no tiene por qué mostrar. No voy con eso de caminar en la calle y que todos sepan cómo son tus lolas. Respeto a quienes lo hacen, pero prefiero lo sensual a lo sexual”. Por eso, mejor juega con el pelo, con sus ojos azules, con su boca, con su cuerpo. Es suficiente para que cualquier hombre esté dispuesto a morir por tenerla como jefe. Fotos: Hernán Puentes / Asistencia Fotografía: Junior Rojas y Eduardo Cruz / Producción: Mónica Ma. Moreno / Asistencia de Producción: Ana Carolina Buitrago / Maquillaje: Alejandro Restrepo / Vestuario: Diego Guarnizo / Ropa Interior: Women Secret / Locación: Restaurante La Famiglia Carrera 5 #69-34. Teléfonos: 2481053 - 2481054