Farruco "el bailaor español"

El bailaor español cierra la temporada de flamenco del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.
Farruco "el bailaor español"

Se llama Antonio Fernández Montoya pero ni en el colegio respondía cuando escuchaba su nombre. Por eso es mejor decirle Farruco, a secas, sin apellido. Para la familia y los amigos es simplemente Farru y para quienes no lo conocen, es uno de los bailaores más importantes y uno de los herederos de una dinastía que vive, sueña y trabaja por el flamenco.

Es nieto de Farruco, una leyenda del género, hijo del cantaor El Moreno y de la bailaora La Farruca, y hermano de Farruquito, otro gran bailaor. Es cuestión de sangre, de orgullo y, como él mismo dice, de responsabilidad. “Llevar el nombre de alguien que fue un maestro me pide que esté siempre al cien por ciento, pase lo que pase, y sin dejar de mostrar mi identidad. Es bueno también porque me pruebo cada día”.

Precisamente parte de esa identidad es la que mostrará en el espectáculo que trae a Bogotá, que además cerrará su gira mundial, y que lleva su nombre: Farruco. “Será un show más tradicional y al mismo tiempo más actual, con mezclas pero sin desvirtuar el flamenco puro”. Se le escapa la palabra fusión pero prefiere explicar su trabajo con otro término: enriquecer.

“Fusión no es hacer una soleá con jazz o una seguidilla con blues. La pureza del flamenco hay que enriquecerla pero respetando la esencia. Se puede bailar una seguidilla con una batería, un violín o una flauta, pero bailar por seguidilla. Se puede hacer una soleá con guitarra eléctrica pero que suene a soleá, no a otro ritmo. Yo quiero coger el flamenco en bruto y pulirlo hasta hacerlo brillante”.

Pero Farruco ni es radical ni niega que a pesar de haber nacido entre tablaos, rumbas, palmas y cante jondo, ha recibido influencias que vienen de su afición por la música en general. Por eso al lado de El Chocolate o Manuel Torres, han sonado Michael Jackson, Aretha Franklin, James Brown, Stevie Wonder, Mozart y Stravinski.

“Para hacer una fusión hay que partir del conocimiento. Se debe conocer el flamenco, los cantes, saber cómo se bailaba antes. Cuando eso esté claro, se harán cosas con sentido. Es tener el criterio para saber dónde se debe frenar para no desvirtuar el flamenco”. Por eso tampoco se atreve definir su estilo y solo está seguro de que proviene de la escuela de su abuelo.

A esa leyenda le suma otros que han hecho historia como Carmen Amaya, Antonio Gades, El Güito, Mario Maya y Antonio el bailarín. Y recientemente un maestro con quien ha salido de gira: Paco de Lucía, con quien ha conocido de figuras como Camarón de la Isla y de un género al que, ante todo, sigue mirando con mucho respeto. “Es que el flamenco nunca se deja de aprender”, concluye. Y en Bogotá está dispuesto a demostrarlo.  

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