Gigantes del océano se toman el Pacífico colombiano

Cada año, entre junio y noviembre, enormes mamíferos acuáticos embellecen y agitan las paradisíacas aguas del Pacífico, un majestuoso lugar escogido por las ballenas jorobadas para el nacimiento de sus crías.
Gigantes del océano se toman el Pacífico colombiano

De sitios como Nuquí, Bahía Solano, Málaga, Gorgona y Utría se ven emerger de sus aguas unos gigantes de más de 40 toneladas que caen desplegando una hermosa estela de agua en un baile sincronizado de cortejo y apareamiento.

Playas, acantilados y bahías se convierten en miradores desde donde cientos de turistas se sitúan a esperar este bello espectáculo que nos ofrece la naturaleza cada año. Las condiciones del lugar permiten apreciar el nado de las ballenas y sus ballenatos de manera segura y, sobre todo, respetuosa del medio ambiente, debido a que los ilustres visitantes están protegidos por entidades del Estado colombiano.

Las ballenas jorobadas nadan en todos los mares del mundo. Pero la calidad del agua, su profundidad y temperatura, así como las características del viento y el ambiente, son razones para que estos cetáceos prefieran culminar su viaje en las costas del Pacífico colombiano.

Según investigaciones sobre el tema y registros bibliográficos, entre julio y agosto de 1920 llegaron las primeras ballenas jorobadas a parir sus crías en la bahía de Málaga. Décadas después, luego de que en California se estableciera el avistamiento de ballenas como actividad turística, en 1994 se realizaron las primeras observaciones desde embarcaciones en la bahía de Málaga, mientras que en Nuquí y Bahía Solano se hicieron en 1997.

Por lo general los machos regresan rápido al sur de Chile o a la Antártica luego de haber cumplido con su función de apareamiento mientras que las hembras se pueden quedar hasta cuatro meses, esperando que sus crías se adapten y estén listas para emprender el largo viaje al sur del continente.

El avistamiento de las ballenas jorobadas es un hermoso espectáculo que nadie debería perderse, donde uno aprecia el cortejo, el apareamiento y el nacimiento de los ballenatos desde la playa y también las podemos acompañar en una lancha, a pocos metros de distancia, y donde casi se pueden tocar.

Gracias a entidades del Estado como Parques Nacionales y Proexport, que cuidan a  estos animales, colombianos y extranjeros podemos disfrutar de un hermoso show acuático.