Mariana Rodríguez ¿antisexy?

La modelo revelación de los premios CROMOS de la moda 2010 asegura que modelar es la mejor manera de vencer la timidez y que se considera antisexy.
Mariana Rodríguez ¿antisexy?

UNO

Un mes después de haber sido coronada como Señorita Valle, en 2008, Mariana Rodríguez recibió una llamada a su celular. –Mariana –la interrogó un periodista–, ¿qué opinión te merece tu destitución como reina del departamento? Quedó fría. Hasta ese momento, mientras se preparaba en Bogotá, ella sabía poco. Sabía que el día anterior la habían llamado las directivas del concurso en Cali a preguntarle por un correo anónimo con unas fotos suyas durante un desfile y que le habían pedido explicaciones porque, según ellos, aparecía en ropa interior y eso no estaba permitido. Ella, apurada, había llamado a Gef (la marca con la que había hecho el desfile en Colombiamoda), para que le certificaran que eso era una simple pijama, unos shorts y una camiseta de tiritas. En esas estaba, esperando, cuando la llamaron a contarle que se había quedado sin corona. 

“Yo no tenía ni idea –cuenta–. En ese momento sólo atiné a decirle al periodista que iba a corroborar la información. Traté de comunicarme con la gente del concurso en Cali pero no me contestaron. Ahí mismo asumí que había perdido la corona. Hasta aquí llegó el reinado, pensé”. Pero no se amilanó. Pese a que hoy, tres años después, asume que todo se trató de un malentendido, tampoco se quedó con las ganas de ser reina. Después de su intento fallido por llegar a Cartagena, participó en el Reinado Nacional de la Esmeralda... ¡y ganó! No contenta con eso, salió elegida Miss Earth Colombia y viajó a Filipinas en representación de nuestro país. Allá ocupó el quinto lugar entre 92 participantes y se llevó el premio a Mejor cuerpo y Mejor vestido típico.

Mariana se convirtió en reina sin buscarlo. Cuenta que llegó casi por casualidad, como empujada por las circunstancias. “Nunca había tenido la meta de ser reina. Entré para aprovechar la oportunidad y porque me iba a servir para mi carrera como modelo. Me fue útil para perder la timidez pues siempre he sido muy introvertida”.

Con el tiempo le han propuesto más experiencias de ese tipo –que sea Miss Beauty of the World, que acepte representarnos en Miss Tourism– pero Mariana las ha ejado a un lado porque, dice, no se quiere volver la reina de todo. “Y a estas alturas, en sexto semestre de Economía, ponerme a aplazar es complicado”. Para ella su etapa de reina es asunto del pasado. Lo suyo, ahora, es su carrera. Y claro: el modelaje, al que también llegó por casualidad.

DOS

Cuando uno la ve –alta, delgada, con los ojos grandes y la boca pequeña– cuesta trabajo creer que ella misma, apenas unos años atrás, se considerara una mujer sin mucha gracia. “Nunca pensé en el modelaje porque siempre fui muy flaca, altísima y no creía que fuera bonita –confiesa–. A los 16 años estaba en el Colegio Rosario, en Cali; por esa época una amiga me propuso que me presentara a la agencia El Molino. Me convenció, hice un curso y a la semana me salió trabajo”. Si no fuera por su altura y esa figura que, quiéralo o no, atrae las miradas de la gente que pasa, uno podría pensar que Mariana es una universitaria como cualquier otra: jeans, camiseta informal, gafas negras grandes. Pero, claro, la moda le importa. Y mucho: “A mí me encanta ser un poco hippie-chic; como soy estudiante, me gusta estar muy cómoda, llevar tenis porque para llegar a la universidad hay que subir y bajar la montaña. Cuando asisto a eventos más formales me gusta estar bien, con vestidos sobrios. No soy muy amante de los accesorios; me gustan los relojes pero hasta ahí”, dice.

Es claro que su vida cambió gracias al galardón de Modelo revelación que ganó en los Premios Cromos del año pasado. “Para mí es un reconocimiento increíble –dice–. Ahora llego a los desfiles o a las tiendas de los diseñadores y me conocen; incluso los mismos medios que me van a entrevistar ya saben quién soy por cuenta de ese premio. Es un gran título no solo para mí, pues me encanta que reconozcan mi trabajo, sino para la gente que sigue mi trayectoria”.

Un premio que le ha servido para estar en la pasarela de la casa italiana Moschino y que ha logrado posicionar su nombre como una de las modelos más cotizadas del momento a pesar de que, como ella misma reconoce, es una mujer más bien tímida y sencilla. ¿Cómo lo ha hecho? “Puede que yo sea una persona inexpresiva, pero cuando me meto en el papel personifico completamente a una modelo, una mujer dispuesta y capaz de representar lo que tiene puesto. Es algo actoral que uno tiene en algún lugar recóndito del alma; en el sentido poético es algo muy personal: tú eres una persona pero cuando te metes en una prenda te conviertes en otra, estás caracterizando un personaje”, cuenta.

Siete años en el modelaje

–está en las pasarelas desde los 16–, le han significado mucho más que un ingreso extra. Ha crecido, ha aprendido (“paciencia y tolerancia, más que todo”), y ha disfrutado. Quizás por eso lo que empezó como algo fortuito y esporádico hoy se ha convertido en mucho más que un pasatiempo. Tanto que espera poder combinar su carrera con la moda cuando, en unos años, esté lejos de las pasarelas. “El modelaje tiene una cláusula –concluye–, y es que hay que hacerlo hasta cuando tú te sientas bien realizándolo”.

TRES.

No es caleña pero la capital del Valle hace parte importante de su vida. Nació en Bogotá, hace 23 años, y llegó a Cali cuando tenía 13 por cuestiones del trabajo de su papá. Allá pasó la adolescencia, allá están sus amigos, allá dejó los mejores recuerdos. “Amo esa ciudad, en ella viví unos años muy importantes de mi vida –dice–. Cali fue definitivo y lo sigue siendo: me encanta la lulada, el pandebono, la salsa… todo”. Volvió a Bogotá cuando terminó el colegio y fue en la capital donde empezó a despegar su carrera como modelo. Pensó en estudiar Finanzas, Gobierno y Relaciones internacionales pero se decidió por Economía en la Javeriana, carrera que ha alternado con su faceta de modelo. “Es gracioso –dice–. A veces me toca llevarme mis libros a los desfiles porque no me queda más tiempo”.

Y aunque a simple vista salta lo contrario, Mariana insiste en restarle méritos a su belleza. “En ciertos momentos tengo que ser sexy, pero no lo soy generalmente. Al contrario: me considero más bien antisexy porque ando de jeans, tenis Converse, y muy arropada porque soy friolenta. He aprendido trucos, claro, pero me gusta mantener un bajo perfil, no ser muy notada porque perder la privacidad es incómodo”, dice.

Quizás sea incómodo, sí, pero está claro que el premio de Modelo revelación la ha obligado a perderla un poco. Y seguro tendrá que acostumbrarse más a ello. Es inevitable.