Harli Jordean, el director ejecutivo más joven del mundo

Tiene 8 años y es el director ejecutivo de su empresa de venta de canicas por internet. Sus padres trabajan para él.
Harli Jordean, el director ejecutivo más joven del mundo

Lo que para la mayoría de los niños es un juego, para Harli es un trabajo. Intercambiar canicas durante el recreo fue el primer paso para entender que más allá de un simple trueque entre amigos, hay un negocio bastante rentable.

Todo empezó cuando Harli, con ayuda de su mamá, buscó por internet lugares en Londres donde pudiera comprar canicas para llevar al colegio. En ese momento tenía seis años y en lo único en lo que pensaba era en bolitas de vidrio. Tanto así que dormía con ellas debajo de la almohada. Pero al ver que las opciones eran escasas, le dijo a su mamá que quería crear su propia página web. Al principio sus papás no le dieron importancia (los niños de esa edad cambian de interés como cambian de ropa), pero Harli insistió tanto que su mamá decidió ayudarle.

Lo que ha pasado desde entonces parece mentira. Basta con entrar a www.marbleking.co.uk para darse cuenta de que Harli no está jugando. Tiene pedidos de Estados Unidos, Suiza, Canadá, China, solo por mencionar algunos. Es tanta la demanda que ha tenido en estos dos años, que sus papás y sus dos hermanos mayores ya hacen parte de la nómina de su empresa. “Disfruto ser el jefe, pero también me gusta dejar que otros hagan parte del trabajo, así, si algo sale mal, no es solo por mi culpa”, comentó en una entrevista cuando fue elegido el director ejecutivo más joven del mundo por la Academia Mundial de Récords.

Y aunque en este punto muchos pensarían que se trata de un típico caso de papás que explotan a su hijo, es importante aclarar que todas las ideas para este negocio son de Harli. “Es extremadamente ambicioso, decidido y emprendedor, a veces sus ideas son tan grandes que debemos frenarlo un poco, aunque su sueño sigue siendo el de tener la mayor tienda de canicas de Gran Bretaña y abrir tiendas por todo el mundo”, asegura su mamá, quien hace las veces de contadora y quien tiene a su cargo actualizar la página web.

Pero su genialidad para los negocios no lo libera de las responsabilidades propias de un niño de ocho años. Aunque ya no intercambia bolitas en los recreos, sí asiste a la escuela y pasa los fines de semana con sus amigos, quienes le pusieron el apodo de Marble King (rey de las canicas). Es precisamente este el nombre de su empresa, donde se venden canicas cuyo valor oscila entre los 12 y los 900 dólares, dependiendo de si se trata de una bolita común y corriente o una de colección. Como todo director ejecutivo, tiene compromisos publicitarios que atender. No es raro verlo como invitado especial en la feria de juguetes de Londres, donde exhibe parte de su colección privada de canicas, que supera las 1.000.

Y si los planes que tiene de comercializar con Brasil, México, Polonia, Grecia, Italia y Francia se cumplen, no solo podrá aumentar su colección, sino que las cifras en su cuenta bancaria serán la envidia de cientos de empresarios que, a diferencia de Harli, comenzaron su vida laboral alrededor de los 26 años.A su corta edad, Harli tiene el mérito de haber sido él, el responsable de su éxito. Si esto es solo con ocho años, toca estar muy pendientes de lo que hará cuando sea mayor de edad y pueda manejar toda su fortuna.