Jota Mario Valencia, a prueba de insultos

A propósito de la publicación de su libro Insúltame si puedes, el presentador da rienda suelta a su artillería. Amado por muchos y odiado por no pocos, aquí afila su lengua.
Jota Mario Valencia, a prueba de insultos

>    ¿Cuál es el insulto que más le ha dolido?

    Estoy blindado contra los comentarios; nunca me he sentido insultado. Frente a las opiniones de los otros, buenas o malas, repito: “apártate de mí, Satanás”

    ¿Es mejor ser amado u odiado?

    En mi trabajo, lo mejor son las dos cosas. Parte del éxito está en producirle frío a unos y calor a otros.

>    ¿Cuál es la mejor arma para defenderse del insulto?

    No me gustan las armas. Prefiero las estrategias.

>    ¿En qué cree?

    En Dios, en quienes me rodean, en la gente buena de mi país y en las bondades de la carne de cerdo.

>    ¿Cuál es su idea de la felicidad?

    Una tarde en el campo con un sol radiante, con mis hijos y mi esposa, comiendo pollo con la mano y papas saladas con ají.

>    En una frase, ¿cómo describiría a Jéssica Cediel?

    Una mujer muy bonita.

>    ¿Y a Gregorio Pernía?

    Tengo por principio no hablar de gente que no conozco.

>    ¿A quién le gustaría estrecharle la mano?

    A cualquiera que quiera estrechar la mía... y al que no quiera, también.

>    ¿Ha pensado en el retiro?

    Más que los que me quieren ver afuera. Pero son demasiados los que no me han dejado.

>    ¿Cuál es su mayor miedo?

    Que usted siga haciendo preguntas que no tengan nada que ver con el libro y nos dediquemos a perder el tiempo en cosas inútiles.

>    ¿A quién admira?

    A mi mamá, a mi esposa, a mis hijos, a mis hermanos, por muchas razones.

>    ¿Qué libros tiene en la mesa de noche?

    Ninguno. En la cama hago cosas distintas a leer.

>    ¿Cuándo cambia de canal?

    Cuando presentan esa cosa de la Cámara de Representantes o del Senado.

>    De todos los premios que le han dado, ¿cuál es el más importante?

    El cariño, el aplauso y el respeto de los demás.

>    ¿Y qué le sobra?

    Máscaras y egos.

>    ¿Qué consejo les da a quienes quieren ser presentadores?

    Que sean ellos mismos.

>    ¿Qué programa le gustaría presentar?

    Animalandia. Pero ya no lo dan.

>    ¿Por qué lo tildan de malgeniado?

    Porque no me conocen. Pero me gusta mucho que piensen cosas equivocadas sobre mí: eso le pone más misterio al juego.

>    Un vicio que no ha podido dejar.

    Mi esposa y el ser... vicio a los demás.

>    Si no fuera presentador, ¿qué?

    Escritor, amigo, conferencista, papá, mago, asesor, cocinero, policía, esposo, publicista y, sobre todo, buena gente.

>    ¿Cuál es su frase de cabecera?

    “Padre nuestro que estás en los cielos...” y sigue.

>    Un agüero…

    No recibir ni entregar el salero en las manos de otro.

>    ¿Cuál ha sido su mayor extravagancia?

    No ser extravagante.

>    ¿Cómo hacer para seguir vigente?

    Por la generosidad de los televidentes y la pasión por lo que hago.

>    ¿Cuándo miente?

    Cuando digo que estoy cansado.

>    ¿Qué palabras pondría en su epitafio?

    Me bastaría con mi nombre. En cualquier caso, le tocará ponerlo a otros.

     ¿Quién es el mejor presentador de la televisión colombiana?

    Si me da cincuenta páginas de su revista, le respondo encantado.     Después de Jota Mario, ¿quién?

    ¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? Todavía no he podido saber si soy huevo o gallina.   

¿Qué le falta a la televisión colombiana?

    Más Pachecos y Glorias Valencia de Castaño.

    El peor consejo que le han dado...

    Que hiciera dieta, ejercicio y dejara de fumar.    El insulto que más disfruta decir.

    “Muy Buenos Días”.    ¿Qué programa lo hace apagar el televisor?

    Qué pena, pero solo veo las noticias.    ¿Qué les diría a todos los que quieren verlo afuera de la televisión?

    Que les agradezco los buenos deseos. Yo también quisiera estar afuera.