Los invitados brasileños a la Feria del libro

Pese a la enorme producción editorial del gigante suramericano, los escritores brasileños continúan siendo bastante desconocidos en el resto de Latinoamérica.  
Los invitados brasileños a la Feria del libro

La 25° Feria del Libro de Bogotá, que comienza el 18 de abril, es una buena oportunidad para acercarse a varios narradores que poco suenan en Colombia.

Hablar de literatura brasileña hoy implica referirse a nombres como Nélida Piñón, Rubem Fonseca o incluso Clarice Lispector. Sucede, como en tantos países de Latinoamérica, que al final unos pocos nombres –los grandes– sobresalen en el panorama literario. Si bien durante los últimos años ha habido una especie de “boom” de escritores latinoamericanos que, impulsados por las editoriales, han ganado terreno en países europeos (el colombiano Juan Gabriel Vásquez, el peruano Santiago Roncagliolo, el chileno Alejandro Zambra), el imaginario colectivo aún asocia la literatura de nuestros países con un número muy escaso de narradores.

El caso de Brasil es bien particular, pues en cierta forma el país ha sido ajeno a ese renacer literario latinoamericano y se ha quedado estancado en un puñado de nombres ilustres. Una situación que se debe, en parte, a una barrera tan grande como evidente: el idioma. Por eso mismo los nombres que estarán en la próxima Feria del Libro de Bogotá –que arranca el 18 de abril–, no le dicen mucho a la gente del común a pesar de que muchos han logrado consolidar una obra reconocida en su propio país: Marina Colasanti, narradora y poeta, considerada una de las voces más representativas del Brasil actual; Joao Paulo Cuenca, Santiago Nazarian y Adriana Lisboa, jóvenes escritores que hicieron parte de la iniciativa de Bogotá 39, y Affonso Romano de Sant’Anna, poeta, ganador en varias ocasiones del Premio Nacional de Poesía de Brasil.

El coloso despierta

El gobierno brasileño es el primer preocupado por que los escritores de su nación se den a conocer en el mundo; por esa razón, el Ministerio de Cultura presentó a mediados del año pasado un ambicioso plan para apoyar la traducción y reedición de libros de autores brasileños en el exterior. La estrategia implica la inversión de 7,6 millones de dólares hasta 2020 con el fin de posicionar su literatura en el mundo.  

En cualquier caso, resulta irónico que, si bien Brasil se encuentra entre los diez países con mayor producción de libros, la difusión de las obras de escritores brasileños en el mundo sea tan incipiente. La explicación es que la gran mayoría del ‘consumo’ se queda dentro del país. El Estado brasileño es el mayor comprador: paga la mitad de los ejemplares que se venden, lo que supone un monto de unos 3.300 millones de reales (3,2 billones de pesos) al año para la industria editorial. Esa enorme cantidad de ejemplares son libros de texto que se reparten de manera gratuita en los distintos colegios públicos del país.   De igual manera resulta inquietante que existan tan pocas traducciones y ediciones en español de los escritores brasileños. ¿Cuál es el motivo? Carolina López, editora de Alfaguara, es contundente: “Una razón obvia es que el mercado de Brasil se autoconsume; en otras palabras, es local y no tiene la necesidad de ampliarse. El segundo tema es que, por cuenta del idioma, se dificulta la promoción de los escritores en otros países”.  

Aun así, el panorama, al igual que en varios países de Latinoamérica, es más bien precario: según un estudio reciente presentado por el Instituto Pró-Livro (IPL), un brasileño lee en promedio 2,1 libros completos al año, lo que lo sitúa al nivel de Colombia –que tiene la mitad de su población–, e incluso por debajo de países como Argentina y Chile, donde los habitantes leen 5,4 y 4,6 libros, respectivamente. Una situación paradójica si se tiene en cuenta que este gigante posee una poderosa industria con 750 editoriales que imprimen anualmente 500 millones de unidades. El problema, como sucede en los países vecinos, radica en los bajos niveles de lectura y, más grave todavía, en la pobre distribución, que se complica aún más por los problemas de accesibilidad, transporte y la profunda desigualdad social (situación muy similar a la que vivimos en Colombia).

Lo importante es que el gobierno brasileño es consciente de esos problemas y seguramente en poco tiempo estaremos viendo los frutos de las inversiones que actualmente hacen en la promoción de su literatura. “Hay razones para el optimismo –dice Fabiane Brito, periodista de la agencia de noticias portuguesa LUSA, con sede en Brasil–: una nueva clase media que empieza a tener acceso a la educación y la cultura, y una economía estable que permite al gobierno invertir más dinero en incentivos al mundo del libro, como concursos y ferias literarias”. Es cuestión de tiempo: no por nada el país está llamado a ser una de las grandes potencias mundiales en un futuro cercano.

Adriana Lisboa  (Río de Janeiro, 1970)El premio José Saramago en 2003 y la nominación al Jabuti en 2004, fueron el signo inequívoco de que una promesa se abría paso. Participó en el evento Bogotá 39 hace dos años. Caligrafías (2004), Un beso de colombina (2003) y Sinfonía en blanco (2001), son una muestra ejemplar de su estilo de prosa poética, influenciado fuertemente por Dickinson, Bandeira y Basho.

Affonso Romano de Sant’Anna (Belho Horizonte, 1937)Poeta, ensayista, académico y cronista. Ganador en varias ocasiones del Premio Nacional de Poesía en Brasil. Entre su obra –que abarca más de 40 títulos–, se destacan los libros El lado izquierdo de mi pecho (1991), Testamentos (1999), y Vestigios (2005). En 2007 estuvo en el Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Tatiana Salem Levy (Lisboa, 1979)Oriunda de Portugal, pero afincada en Río de Janeiro, esta escritora y traductora carioca enmarca su obra en el drama de los emigrantes turco-judíos de Europa. Con tintes autobiográficos y de ficción, su novela La llave de Esmirna obtuvo el premio de literatura de São Paulo y fue finalista en el premio Jabuti, en 2008.

Santiago Nazarian (São Paulo, 1977)Escritor, guionista, modelo y DJ. Con una experiencia tan variopinta, son también diversos los temas en sus obras: irreverencia, sexo, excesos… Masticando humanos (2006), Feriado de mí mismo (2005), La muerte sin nombre (2004) y Olivio (2003) constituyen la obra completa de este novel escritor, que estuvo presente en el Bogotá 39.

Fernando Morais (Minas Gerais, 1946) Tres veces ganador del premio Esso y cuatro del Abril, en Brasil, demuestran que su carrera como periodista ha sido prolífica. Ha publicado, entre otros, Los últimos soldados de la Guerra Fría y El mago, una aclamada biografía sobre el escritor Paulo Coelho. En el ámbito político ha sido diputado, secretario de Cultura y de Educación.

Elisa Lucinda (Cariacica, 1958)Poeta, periodista y actriz. Su obra poética incluye títulos como La furia de la belleza (2006) y Paren de hablar mal de Rotina (2010). Hace dos años recibió el “Trofeo a la raza negra” por su contribución a la cultura brasileña.

Además de los múltiples conversatorios con escritores y personalidades brasileñas (se anuncia una charla especial entre los periodistas Iván Mejía y Hernán Peláez con el futbolista Tostao, delantero de la mítica selección del 70), este año la Feria presentará una variada agenda de actividades para acercar más a los espectadores a la cultura brasileña. 

Sobresalen, entre ellas, dos importantes exposiciones: A la hora da Estrela, homenaje a la escritora Clarice Lispector, una de las figuras más importantes de la literatura brasileña en el siglo XX; y Cora Coralina, coração do Brasil, un recorrido por la vida de la poetisa nacida en Goiânia, en 1899, en la que se mostrarán copias de su correspondencia, manuscritos, artículos y fotografías.