En la piel de un beatlemaniaco

¿Cómo vive un verdadero fanático de Paul McCartney el que puede ser considerado el concierto de la historia? El escritor Juan Esteban Constaín reveló cómo se prepara para un momento sublime en su vida.  
En la piel de un beatlemaniaco

Su primer contacto con la música de los Beatles fue ilegal. Juan Esteban Constaín/ 1992/ Bogotá. Era un niño cuando su vecino le prestaba, a escondidas, los acetatos de su padre con la música de los cuatro fantásticos. Encerrado en su cuarto, Constaín transformaba los enormes discos negros en casetes que reproducía una y otra vez, enamorado de She is living home, Oh darling, Not a second time y prácticamente toda la discografía de Los Beatles.

Su afición musical no siempre se alimentaría de préstamos clandestinos. Como un verdadero fanático, Juan Esteban Constaín ahorraría parte del dinero de sus onces para conseguir los CD originales de su grupo favorito. Después compraría el primer libro de su vida, Shout!, que no podía ser una obra que no hablara de su cuarteto preferido, y finalmente juntaría mucho más que las monedas de su recreo para viajar a dos países distintos a cantar y a gritar en un concierto del vocalista de Los Beatles: sir Paul McCartney. Dos países, dos conciertos, dos llantos, una misma camisa de la suerte: “la de botones blanca”.

Para una persona que ya ha sido testigo del espectáculo con el que soñó desde que era un niño, un tercer concierto no supondría mucha emoción. Ya conoce el repertorio que interpretará, sabe los chistes que hace, que por lo general son los mismos, ha traspasado ese manto que parece existir entre un fanático y su gran artista. Pero para él la noche del 19 de abril de 2012 será mucho más importante que las anteriores. Ese día se concentrará desde las once de la mañana con los 20 amigos que compraron una de las boletas más costosas del concierto, la de $800.000, escucharán la discografía del grupo, se tomarán unos tragos, no tantos como para perder la sobriedad que amerita el espectáculo, y llegarán al estadio a las tres de la tarde para no perderse ni un solo detalle.

 ¿El concierto de la historia?

¡Sí, sí! Es la figura musical más importante que ha venido al país. Si por el significado de su música para tantas generaciones que crecimos con la certeza de que no iba a venir nadie, mucho menos él, porque todos los artistas nos pasaban por alto. Si porque Linda, su difunta esposa, decía que el público de los conciertos de Paul McCartney reflejaba en el cantante su vida.

Un grupo sin generación, o un grupo para todas las generaciones, ¿por qué?

Lo definió muy bien Garcia Márquez en una columna que escribió cuando mataron a Lennon. “Los Beatles son la única nostalgia que pueden compartir impunemente los papás, los hijos y los nietos". Yo creo que es casi un milagro. La calidad técnica y la destreza musical no eran las mejores, no eran los más apuestos, ni tenían la mejor voz, pero crearon la banda sonora del mundo contemporáneo.

Pero usted ya ha visto a Paul McCartney en dos ocasiones, ¿por qué esta es igual de importante?

Los dos conciertos que yo viví antes eran como “conciertos en el exilio”. Muchos de mis recuerdos con su música tienen que ver con mi país, con mis amigos. De hecho tengo miedo de quedar privado en la primera canción.

¿Cómo es un concierto de Paul McCartney?

Canta aproximadamente 36 canciones, es decir casi tres horas de show. Es un personaje que está a punto de cumplir 70 años y no se baja nunca del escenario, ¡hasta sus músicos lo hacen! se entrega, no es mezquino con las canciones, les da gusto a los fans redomados pero también canta las que sabe que complacen al público. Recuerda a sus compañeros, les dedica canciones, Here today (Lennon), Something (George Harrison) y Yellow submarine (Ringo Starr).

 ¿Por qué los fanáticos empedernidos desdeñan de las canciones clásicas de los Beatles? Que sean conocidas y tarareadas por millones no las hace menos brillantes ¿no?

Es una relación de amor y odio la que se entabla con Yesterday, Let it be, Yellow submarine… Son canciones magníficas pero como uno se cree el fanático más puro y sabio del mundo se vuelve muy estricto y les coge pereza porque son el lugar común. Debo aceptar que los fanáticos somos cansones. Pero cuando uno madura vuelve a esas canciones con gratitud, yo las adoro. No son mis favoritas pero siempre las escucho.

 Un fanático siempre se pone en la piel de su ídolo, en algún momento de su vida, ¿usted qué cree que piensa McCartney de tener una presentación en Colombia?

A él le gusta mucho visitar países inexplorados, exóticos, porque acá hay una mística y una emoción que ya no existe en el primer mundo. Muchos ya están aburridos de verlo, lo aplauden, lo oyen sentados, etc. En cambio en Suramérica la gente los recibe con euforia. Debe estar emocionado al saber que 60.000 personas en este país van a cantar sus letras. Eso prueba su grandeza.

Finalmente, ¿cómo se va a preparar usted para el concierto?

El jueves lo tengo todo consagrado a Paul McCartney. Es un día de recogimiento, nos vamos a reunir desde las once de la mañana. Tomaremos unos tragos pero no serán muchos. Quiero convencer a mis amigos de que lleguemos a las tres de la tarde porque me gusta darle la vuelta a la tarima, comprar cosas, ir al baño, pero por la lluvia inminente creo que llegaremos a eso de las seis de la tarde.

 Y por supuesto la camisa blanca...

La camisa de botones blanca

 

 

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