¿Se imaginan una lesión en la ingle tratada por la médica del Chelsea?

Su nombre es Eva Carneiro, tiene 33 años y es la jefa del cuerpo médico del poderoso equipo inglés que disputando la semifinal de la Champions League.
¿Se imaginan una lesión en la ingle tratada por la médica del Chelsea?

El que piensa que el fútbol es cosa de hombres vive en el pasado. Cuando un jugador del Chelsea está tendido en la cancha y el árbitro autoriza el ingreso, no salta a la gramilla el tradiconal aguatero sino una joven médica de rizos oscuros y mirada impasible. Entra vestida de chaqueta y sudadera –sin maquillaje, discreta, distante a las cámaras–, mientras sus asistentes, prestos a sus indicaciones, cargan el botiquín. No se sabe si los hinchas murmuran de preocupación por la salud de uno de sus astros o por la presencia de Eva Carneiro.

La evolución física de sus pacientes depende de su trabajo. Desde una sesión de ejercicios en gimnasio a un partido amistoso. Basta que el goleador Samuel Eto´o o el capitán John Terry, miren hacia un costado, acosados por cualquier molestia, para que ella salte en en medio de un puñado de hombres.

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De la mano del entrenador André Villas-Boas, Carneiro llegó a la plana mayor del equipo proveniente de las reservas. Cuando al portugués lo despidieron por malos resultados, los más de 1.800 fans del grupo en facebook “The hot Chelsea doctor” (la doctora caliente del Chelsea) temblaron de miedo. Pero no hubo de qué preocuparse. José Mourinho está feliz con ella. Y los jugadores también. A fin de cuentas, los médicos duran más en sus cargos que los directores técnicos. Y más si es una mujer que rompe paradigmas.

Antes del fútbol, en la vida de Eva Carneiro se cruzaban el ballet y la equitación. De padre español, nació en Gibraltar. “Crecí en el sur de España montando a caballo, bajo el sol, rodeada del mar y de gente que suele ser abierta y amable”, le dijo a la revista Gibraltar Magazine. Participaba en concursos de salsa y flamenco. Las cosas cambiaron cuando no pudo seguir con sus dos pasiones. Dolores musculares la obligaron a dar un giro.

 “Esto me hizo pensar en ser mejor que el resto para practicar tratamientos de lesiones. El proceso fue la chispa que me envolvió en una fascinación por la medicina deportiva”, afirma. Estudió en Escocia y Australia, y pudo elegir entre el hockey, el tenis, el patinaje, el voleibol. Pero prefirió el fútbol, y no en un onceno de segunda o tercera categoría. Luego de pasar unas pruebas, realizó su tesis en el West Ham United Football Club, en Inglaterra. Fue el trampolín para que en el 2008 el Comité Olímpico inglés le pusiera los ojos encima y la eligiera médica de las selecciones de atletismo y femenina de fútbol.

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Su afición por el balón comenzó en el mundial de Francia 98, en un enfrentamiento entre Brasil y México. Estaba de vacaciones en el país azteca y un grupo de brasileños veía el juego en un bar. Después de cada gol bailaban samba. Eva, que por ese entonces estaba más vinculada a la danza, quedó marcada. El baile y el deporte combinados en un lugar. Como en ella. En febrero de 2009, precedida por el excelente desempeño en el West Ham, se presentó a entrevista en el Chelsea. ¡Y pasó! Un fichaje no tan sonado como el del delantero Fernando ‘Niño’ Torres, pero igual de estelar para ella, que tendría la oportunidad de atenderlo en la cancha. A él y a las demás figuras del plantel.

“Mi rutina usualmente se inicia en la mañana con el cuerpo médico. Revisamos las molestias y los planes de tratamiento con terapeutas, psicólogos y masajistas”, expresa. Para un jugador profesional, que pierde entre siete y doce calorías por minuto durante un encuentro, el riesgo de lesión muscular es alto. A veces las ganas de jugar pueden traicionarlo. Eva, además, es una suerte de amiga. Sus análisis no sólo dependen de los resultados de los exámenes médicos. La sinceridad del deportista ahorra tiempo. “Si viajas con ellos los conoces más. Esto hace interesante mi labor”, manifiesta.

Sus fotos circulan en la red. Los medios, en su afán por mostrarla por fuera de la chaqueta y la sudadera, la confunden con la modelo polaca Eliska Kovarova. Lo cierto es que no necesita posar para que el público descubra su encanto. El Chelsea se alejó de la punta en la Premier League, pero en la Champions está peleando la semifinal. Con o sin títulos, los aficionados van a poder verla donde siempre está. De momento no hay candidatas para robarle el puesto. En el cielo del Stamford Bridge hay una estrella que tiene nombre propio y que, sea cual sea el resultado del partido, no parará de brillar: su médica de cabecera.

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