Abel Rodríguez, “la vida de un actor campesino”

El actor cubano, quien caracteriza a Caliche Slebi en la novela “Amor de Carnaval” del Canal Caracol, nos dejó entrar en su casa para conocer al hombre detrás del personaje.
Abel Rodríguez, “la vida de un actor campesino”

Mientras sube la carretera camino a su casa en La Calera, en un Nissan Patrol modelo 71, Abel deja atrás sus personajes para mostrarse tal y como es: simpático, hablador y sobre todo descomplicado. El cubano describe su vida como “la vida de un actor campesino” porque hace varios meses decidió abandonar su antiguo apartamento en la calle 72, al norte de Bogotá, y cambió su carro Aveo modelo 2010, por artículo más acordes a su nueva vida rural, lejos de la ciudad. Nada más agradable para él que el color del pasto, sus dos perros, sus dos gatos y la actriz Anna López  con su bebé aún en la barriga, esperándolo en casa.

Abel prefiere La Calera porque es la terraza de la ciudad, además porque fue en uno de sus caminos donde conoció a la actriz Anna López,  quien ha actuado en diferentes producciones como “Kdabra” y las “Detectivas y el Víctor”. La cosa fue así: Anna se había cortado un dedo e iba camino abajo a una clínica de la ciudad y el cubano estaba llevando materiales cuesta arriba para su casa, él confiesa que no la llevó a la clínica, pero después la asistió personalmente. En este encuentro Abel conoció el amor y por partida doble pues  la actriz se encuentra en el quinto mes de embarazo.

El cubano no sabe cómo es la vida de un actor que pase sus tardes en el Centro Comercial Andino pero sí puede hablar con propiedad de la vida de un actor en el campo. Pasa la mayor parte del día en su casa pensando en personajes e interpretaciones. Para darle rienda suelta a su creatividad también  pinta y escribe, otras maneras de expresarse.

A pesar de ser actor, el cubano se considera retraído. Aunque ha aprendido por experiencia que la hermeticidad en su medio no es buena, prefiere esconderse detrás de sus personajes para que el público pueda descubrir cosas diferentes en él. 

La actuación no fue una casualidad en su vida, más bien fue una herencia: su padre fue productor de cine  y uno de sus hermanos es director, así que Abel continuó con la tradición. Su formación actoral la inició en Cuba, en la Escuela Nacional de instructores de Arte, ENIA, aunque no se graduó, cursó tres años y al cuarto se retiró para vincularse con una compañía de teatro, con la que salió de su país.

Fue gracias al canal RCN que Abel llegó a Colombia, a protagonizar la novela “La viuda de la mafia” uno de sus grandes éxitos nacionales. Con el canal firmó un contrato por 5 años a partir de 2004.

Ya lleva siete años en el país, pero sus sentimientos por Cuba siguen intactos. La nostalgia por los años que vivió en la isla lo ha llevado a contemplar la posibilidad de regresar, aunque espera a que la situación política cambie. De Colombia lo enamoró la comida y el trabajo. Para él el país se está consolidando como un productor audiovisual competitivo.

El cubano ya terminó de grabar la novela “Amor de carnaval” del Canal Caracol y actualmente se encuentra trabajando en una obra de teatro llamada “La felicidad no se compra pero se puede alquilar”, que se está presentando en el Teatro La Butaca. Sus proyectos a futuro están, por un lado, entre el teatro y la televisión, y por el otro esperando a que nazca su hijo.