Efraim Medina Reyes: "un hijo te llena de pudor"

Tras ocho años sin publicar, el escritor, recordado por su prosa obscena e irreverente, vuelve a la carga con una ambiciosa novela de cuatrocientas veintiséis páginas. ¿Estará llegando a su madurez?
Efraim Medina Reyes: "un hijo te llena de pudor"

Lo que todavía no sabes del pez hielo es la historia de Teo, un joven de 27 años que sufre una enfermedad que lo obliga a encerrarse en su habitación. Es admirador del cómico estadounidense Lenny Bruce y su contacto con los demás es mínimo. En una de sus pocas escapadas nocturnas conoce a Lena, una adinerada abogada que lo saca de su monótona realidad. Quienes han leído los textos anteriores de Efraim Medina y quieran encontrar en este nuevo texto rastros de Charles Bukowski, se van a llevar una sorpresa. Se trata de una prosa más conceptual, con líneas que en ocasiones no se pueden leer de un solo tirón. Hay que degustarlas antes de digerirlas. Los monólogos marcan el ritmo del relato: “Soy ese otro que habita en una parte de mi mente, diría que ese otro es la parte mía menos fiel a mí, una implacable vocecilla tecnocrática que se obstina en insulsos detalles”.

Ahora que es padre de Elisa, que ya tiene cuatro años de edad, el escritor replanteó su estilo. “Un hijo te llena de pudor con relación a lo que has vivido y con relación a lo que vives. Es la responsabilidad absoluta. Siento que diga lo que diga y escriba lo que escriba, ella está ahí”, declaró a CROMOS. ¿La madurez del autor de Técnicas de masturbación entre Batman y Robin? Hay que comprobarlo. Sobre su prolongado silencio y su lejanía –actualmente vive en Piacenza con su esposa italiana y su primogénita–, dijo: “En la distancia encontré lo que tengo. Mi hija y mi obra siguen creciendo y ha sido afortunado dar con el tono de mi nueva propuesta. Años de silencio y escritura. La sensación de crear sin presión externa”.

El inicio de su carrera literaria se remonta a finales de los ochenta, cuando cambió el Caribe por Bogotá. “Con un amigo íbamos a llegar donde una persona que se había quedado en nuestras casas en Cartagena. El tipo nos dio una excusa. Esa noche dormimos en un parque. Mucho frío y muchos perros callejeros”. No fue fácil el comienzo. Trabajó en un Dunkin Donuts y en una fábrica de cajas. Los ratos libres los aprovechaba para escribir. Su vida artística dio un giro siendo mesero en Cinema Bar. Hugo Sánchez, su jefe, lo apadrinó. Medina se dedicó por completo a escribir. Seis informes, su ópera prima (editada artesanalmente por el tío de una novia), bastó para que lo invitaran al Congreso Nacional de Filosofía en el 91, evento al que fue con la ponencia Del absoluto lógico a la música de Julio Iglesias.

Pero no fue sino a mediados de los noventa que se dio a conocer como escritor. Ganó el concurso de cuento de Colcultura y más tarde recibió mención de honor en el de novela. “Luego vino un silencio prolongado. En el 2001 jugaba fútbol con gente de la Nacional y dos chicos que estudiaban literatura sabían de Cinema Árbol, mi libro de relatos. Me preguntaron por material, tenían un sello pequeño. La edición se agotó y entonces apareció Planeta y nos ofreció un contrato. Lo hicimos mitad y mitad, ahí se acabó la cosa con ellos y yo continué mi camino”.

En la solapa de Lo que todavía no sabes del pez hielo se lee que tiene inédita La mejor cosa que nunca tendrás. Pero a Medina no le interesa publicarla todavía. “Mi compromiso es otro. En todo lo demás puedo engañarme, pero en este aspecto soy muy serio. No vale cinco pesos un escritor que publica un libro al año. O es un genio o simplemente está recibiendo órdenes del mercado”. ¿Habrá que esperar casi una década para su próximo lanzamiento? El tiempo y Medina lo decidirán. De momento, antes abandonar la ciudad que lo formó, ha dejado su más reciente (y extenso) aporte a la literatura colombiana.