Atrapadas en cuerpos de hombres

Los hombres que han decidido ser mujeres y lo logran son muchos más de lo que el mundo imagina. ¡Muy machas!
Atrapadas en cuerpos de hombres

1. Roberta Close, modelo

Nadie creía que fuera hombre

Nacido como Luiz Roberto Gambine Moreira, con tan sólo 20 años obtuvo el primer puesto en Miss Gay Brasil. Su belleza, más un riguroso tratamiento de hormonas, la catapultaron al modelaje. Y se disparó. Tanto, que recorrió el mundo demostrando que un hombre podía llegar a ser así de bello. El morbo la hizo famosa. En 1989, sin embargo, decidió dar el brinco completo hacia la feminidad, se cambió el sexo en una clínica londinense, y posó desnuda en la revista Sexy.  Actualmente está casada con Roland Granacher y vive entre Zurich y São Paulo. El 4 de marzo de 2005 la justicia brasileña la reconoció como mujer bajo el nombre de Luiza Bambine Moreira.“Transexual es una persona cuya sexualidad está en tránsito, y yo sé lo que quiero con mi vida: yo no estoy en tránsito”.

2. Christine Jorgensen, cantante de clubes nocturnos

El primer transexual

La inclinación sexual de esta neoyorquina no fue impedimento para prestar servicio militar. Eso sí, al regresar a su ciudad empezó a tomar hormonas y contempló la posibilidad de cambiar de sexo. Viajó a Suecia, cuna de la vaginoplastia, y en Copenhague conoció al doctor Christian Hamburger, un especialista en terapia hormonal que le habló de los riesgos que acarreaba la cirugía. Supo esperar. A principios de los cincuenta, se operó en su país y entonces su vida dio un giro. Una nota del New York Daily News sobre la operación la lanzó a la fama, informando que era el primer transexual. Si bien otros casos la antecedieron en Europa, el suyo fue el más difundido. La popularidad la afianzó con su carrera de actriz y cantante en clubes nocturnos. En 1989, a los 62 años, murió de cáncer.“Nunca me arrepentí de mi decisión, creo que la buena acogida del público a mi cambio de sexo está vinculada al despertar de la revolución sexual en la década de los sesenta”.

3. Lynn Conway, ingeniera

Como hombre, tuvo dos hijos

Experta en el desarrollo de programas para computadoras, Lynn era la empleada estrella de IBM. Pero en 1968 los directivos de la compañía la despidieron al enterarse de su condición de transexual. Graduada de ingeniera informática, como hombre estuvo casada y alcanzó a tener dos hijos. Pero estaba convendida de que era una mujer. En su experiencia laboral también figuran empresas como Xerox y DARPA, una agencia de proyectos avanzados vinculada al Departamento de Defensa de Estados Unidos. En el 98 dejó de ser profesora de la Universidad de Michigan para dedicarse a defender los derechos de los transexuales.“Mi vida como mujer fue más feliz que nunca. Me volví una persona más creativa y feliz”.

4. Amanda Simpson, experta en seguridad

trabaja para obama

Haber nacido bajo el nombre de Mitchell no fue un problema para esta mujer. En el 2010 Barack Obama la nombró experta en seguridad del Departamento de Comercio. Es la primera transexual en ser elegida para un cargo público por un presidente de Estados Unidos. Su experiencia laboral se remonta a Raytheon Missile System y a Hughes Aircraft, en donde diseñó y piloteó aviones T-39 y A-3. Según el diario Arizona Daily Star, Amanda se sometió a más de seis operaciones para ser mujer. Discreta para referirse a su intimidad, no tiene problema en hablar de los derechos de las minorías. Antes de que Obama la llamara a su despacho era parte de la junta directiva de la organización National Center for Transgender Equality. “Como una de las primeras transexuales que ha recibido un nombramiento presidencial para el gobierno federal, espero ser una de cientos. Este nombramiento abrirá oportunidades para muchos más”.

5. Renée Richards, tenista

¿Contra quién estamos jugando?

Richard Raskind alternaba su profesión de oftalmólogo con el tenis. Disputaba campeonatos, pero era más aficionado que talentoso. Acercándose a sus 40 años, un día dejó de inscribirse a las competencias: ¿Dónde estaba? La verdad, se había convertido en Renée Richards y, como mujer, había ganado un torneo en California, donde, con razón, no pasó inadvertida. Richard Raskind había salido del clóset.  Chris Evert y Martina Navratilova, las figuras de la época, pasaron a un segundo plano. La inscripción de Renée en el US Open del 76 en la categoría femenina desató la controversia. Las autoridades la rechazaron porque su prueba cromosómica arrojó que era un hombre. Sin embargo, al año siguiente intervino la justicia ordinaria y fue aceptada. Algunas colegas estuvieron en contra de su participación, otras la apoyaron o se mantuvieron en silencio. El mayor logro en su carrera fue estar en el Top 20. A los 47 años se retiró de las canchas para volver a la medicina. “Únicamente las tenistas frustradas en su vida particular se niegan a jugar conmigo y deciden descargar en mí sus decepciones sentimentales. No me importa lo que la gente piense de mí”.