Los viejos de la Habana vieja

Después de intervenir fachadas en Israel, Río de Janeiro y Shanghái, el artista francés JR llegó a La Habana a adornar sus deteriorados muros con fotos de ancianos cubanos comunes y corrientes. El grafitero José Parlá los rellenó de caligrafía. Ambos quieren cambiar la percepción del heroísmo en Cuba. Un homenaje a las arrugas de la ciudad.
Los viejos de la Habana vieja

JR es un artista guerrillero, y no porque tenga vínculos con grupos armados ilegales sino porque así les suelen decir a los  artistas callejeros. El francés empezó su carrera artística haciendo grafitis en las calles de París. En una de sus aventuras se encontró una cámara con un lente de 28mm en el metro. Fue en ese momento cuando encontró su concepto artístico: JR inmortalizaría sus obras efímeras con fotografías.

Después encontró otra manera de mezclar la fotografía y el arte callejero. JR empezó a pegar fotos agrandadas de personas en los muros y techos de sus propias comunidades, y después les tomaba fotos a las fotos. “La ciudad es la mejor galería que uno puede imaginarse –dice el artista–, no tengo que hacer un libro y presentárselo a una galería para que ellos decidan si vale la pena exhibir mi trabajo. Yo puedo controlar todo directamente con el público de las calles”.  Y de eso se trata su obra, de involucrar al  público en una conversación artística que desafía los paradigmas de su comunidad. En Israel y Palestina, por ejemplo, JR pegaba fotos de dos personas con el mismo trabajo, uno judío y el otro palestino. No había manera de saber cuál era cuál, y aunque el público quería ponerse molesto con su obra, no tenía cómo, pues no sabía cuál de las dos personas era la que estaba en el lugar equivocado.

En Brasil, JR se metió en las favelas a tomarles fotos a las mujeres de la comunidad. Como hizo en Israel y Palestina, pegaba las fotos agrandadas en las paredes de latón de las casas pequeñas y apretadas en las lomas. De esta manera hacía relucir a lo lejos a las habitantes de estas comunidades, forzando la pregunta: ¿Quién es esa gente?

Su nuevo proyecto se llama Las arrugas de la ciudad. Es un proyecto mundial que ya pasó por Shanghái y ahora se pasea por Cuba, gracias a que JR es uno de los artistas invitados a la XI Bienal de La Habana, un certamen de arte contemporáneo que se celebra desde 1984. La idea es parecida a la de los otros proyectos, pero esta vez el foco son los ancianos de la comunidad. JR les toma fotos a viejos que representan el patrimonio y la memoria de la comunidad, y los pega en las fachadas deterioradas de la isla.

Sólo que en esta ocasión trabaja con otro artista callejero, el cubano-estadounidense José Parlá. JR toma fotos de ancianos, las pega a gran escala y Parlá la decora con una caligrafía errática que parece más rayones elegantes.

La Bienal de La Habana ha servido para que los artistas internacionales se vuelquen sobre las calles de la ciudad, para que salgan de las encopetadas galerías de las grandes metrópolis e interactúen con un público que no está acostumbrado al contacto cultural con el exterior. JR y Parlá se tomaron esa misión en serio, pues su materia prima son los ancianos de una ciudad que ha vivido contra la corriente.

Ambos quieren resaltar la importancia de la memoria, pues muchos de los longevos protagonistas de sus cuadros vivieron una vida anterior a la Revolución. Con su muerte, desaparecería su testimonio sobre lo que había antes. Quizás por eso han querido estampar las calles de gente común, y además gente de edad, porque quizás ellos son los verdaderos héroes de la Revolución, y no las figuras públicas que decoran sus plazas y sus ministerios. 

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