Natalia Bedoya: “María Barilla fue el reto más grande de mi carrera”

Una vida dedicada al canto, al baile y a la actuación la convirtieron en la actriz más destacada del pasado Festival Internacionade Teatro  de Bogotá 2012.
Natalia Bedoya: “María Barilla fue el reto más grande de mi carrera”

Natalia Bedoya canta desde los ocho años. Comenzó a  actuar  a los nueve y a bailar a los dieciséis. Una vida dedicada al arte la ha convertido en una actriz integral y, por eso, se le ha medido a uno de los trabajos escénicos más exigentes: el teatro musical.

Sus dos últimas obras, Martini Blues Cabaret y María Barilla, hablan muy bien de su formación profesional en esta área, donde combina el canto, el baile y la actuación para entregarle a su público lo mejor de su talento. Llegar a donde está hoy en día no fue una cuestión de suerte sino de trabajo. La entrevistamos para conocer a fondo su trayectoria y su vida.

¿Por qué dedicarse a una vida artística?

Este trabajo lo empecé muy chiquita, pero de manera muy inconsciente y no sabía que iba a terminar haciendo teatro musical, aunque era de esperarse porque tengo una vena muy artística por parte de mi familia y a medida que fueron pasando la vida y el tiempo terminé asumiendo el arte como oficio. 

¿Cómo empezó?

Como ya dije empecé muy pequeña haciendo teatro y cantando, después estuve con María Angélica Mallarino haciendo musicales en La Castellana, luego me fui de gira por Latinoamérica con un musical que se llamaba Fama, hasta Argentina. Allá me quedé viviendo tres años,  tuve  dos bandas de rock y fui presentadora de Cablín, un canal para niños y jóvenes. Volví a Colombia y entré al reality show Pop Star, luego hice seis años de televisión y después tomé la decisión de darme un tiempo para hacer mi propio disco, Emma Proyect, y para dedicarme de lleno al teatro musical.

¿Cómo fue su formación profesional?

No fue formal sino independiente, con diferentes profesores, porque creo que los artistas somos un tipo de buscadores que nos vamos encontrando con personas encargadas de activar en la imaginación distintos universos potencializadores para desarrollar artísticamente un estilo auténtico.

¿Cuál es la historia familiar de Natalia?

Mi papá se murió cuando él tenía 21 años. Yo era un bebé de nueve meses y mi mamá apenas tenía 20 años, por lo que ella y yo crecimos casi juntas.  Mi mamá siempre ha tenido un pensamiento muy abierto y desde que yo era chiquita supo que iba a ser artista y desde entonces me estuvo acompañando a cursos de teatro, audiciones y clases como un ángel guardián. Tengo una hermana mayor que es el amor de mi vida y somos muy unidas.

Vivió tres años en Argentina ¿Cómo fue su experiencia en ese país?

Fue un momento muy hippie en mi vida, tenía dos bandas, una de ellas “La Mordan” solamente cantábamos  covers de Janis Joplin, Eric Clapton o Gloria Gaynor. Fue la época donde tenía el pelo largo, no me maquillaba, andaba con una guitarra por todos lados, fui mesera y tenía 18 años, fue primavera total. 

Hábleme de su disco, Emma Project

Dejé la tele y empecé el camino urbano de nuevo, le puse Emma porque quería limpiarlo y protegerlo de lo que yo había hecho antes, quería que fuera un proyecto más fresco. Emma también es un personaje que estructuré,  interpretado por mí.  Es un álbum de rock independiente, en el que me demoré dos para terminarlo.

¿Alguna lección aprendida?

La lección es que tienes un sueño cuando eres chiquito quiero ser una estrella y empiezas a trabajar por eso y luego te vuelves famosa, llegas a ser cantante y a ser reconocida, pero te das cuenta que el camino apenas empieza y debes asumir el oficio y formarte, pulirte, seguir trabajando, estudiando y asumirlo con humildad.

¿Está preparando algo para televisión?

Ahora estoy en un proyecto que se llama “La prepago”, no como actriz, sino como cantante, es muy chistoso porque me interpreto a mí, Natalia Bedoya, cantando en un cabaret.

Algunos la tildaron como la mejor actriz del festival de teatro, por su interpretación como  María Barilla ¿cómo se siente al respecto?

María Barilla era el reto más grande de mi carrera porque tenía que lograr que a la gente se le olvidara que yo no era negra en los primeros 5 minutos y debía hacerlo con mi voz y con mi presencia escénica, era un personaje muy exigente porque tiene que ver con la cultura costeña y yo soy caldéense y porque tenía que cambiar el tono de mi voz para cantar bullerengue cuando yo cantaba blues. Tuve momentos de sentarme a llorar y decir  ¿en qué me metí? Pero afortunadamente tuve la dirección muy acertada de Pedro Salazar y de Leonardo Gómez y los directores me ayudaron a crear una muy buena María Barilla. Le di mi alma al personaje y trabajé mucho y el resultado se vio.

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