Ernesto Calzadilla "Soy coqueto desde chiquito"

Este venezolano de 37 años, que fue la revelación como presentador del programa Yo me llamo, es un galán dentro y fuera de los estudios de televisión.
Ernesto Calzadilla "Soy coqueto desde chiquito"

Es imposible no notar cuando Ernesto Calzadilla llega a algún lugar. A diferencia de lo que muchos –o mejor, muchas– pensarían, no hay gritos ni euforia. Por el contrario, un gran silencio se apodera del lugar, que en este caso es una concurrida pastelería en el norte de Bogotá. Todas las miradas están fijas en él. Las mujeres lo detallan de arriba abajo como un escáner, mientras los hombres lo observan de reojo en medio de una curiosidad disfrazada de indiferencia.

Él, por su parte, entra como si estuviera en su casa. Camina despacio pero firme, facilitándole la escaneada a las felices espectadoras. Saluda por su nombre a cada una de las señoras que atiende el lugar, y ellas corren a atenderlo para que no tenga que esperar. La idea de que está como en su casa es cada vez más acertada. Una mesa en la esquina es el lugar escogido para la entrevista (pensando en términos de privacidad).

Poco a poco, el lugar retoma su rutina, pero el volumen se mantiene bajo. Él se sienta, saluda, siempre con una sonrisa. Aunque viste jeans y chaqueta, no deja de estar impecable. Pelo cuidadosamente peinado y perfectamente afeitado, como si estuviera listo para salir en televisión. Quien viera esta imagen desde afuera de la pastelería pensaría fácilmente que se trataba de una escena de una telenovela: mesa para dos, café, y un hombre que mientras habla no deja de sonreír ni de coquetear.

Y es que aunque en los dos últimos años se haya dedicado a ser el presentador del programa Yo me llamo, este venezolano es galán por excelencia dentro y fuera de las cámaras. El hombre caballeroso y protector que interpretó en la telenovela Amor en custodia (2009), era el mismo que estaba sentado respondiendo esta entrevista. Antes de poder ofrecerle algo de comer, él ya se había encargado de ordenar un postre que, como él mismo dijo, “es el mejor del lugar”. ¿Amabilidad o necesidad de lucirse? Cualquiera de las dos le funcionó en el momento. Oficialmente, la pastelería era su casa.

Hijo de tigre…Esa seguridad, que algunos televidentes han catalogado de prepotencia y que le ha valido el apodo de “Canzadilla”, fue precisamente lo que llamó la atención de los productores de la telenovela Amor en custodia. Después de trabajar en producciones exitosas como Así es la vida (Televideo) y La fea más bella (Televisa), y ante la difícil situación social y política de su país, Ernesto Calzadilla decidió probar suerte en Colombia. Se presentó para un papel secundario, pero su habilidad para apropiarse del lugar, su carisma y su coquetería, convencieron a los productores de RCN de que tenía lo necesario para ser el protagonista.

Desde ese momento Aguirre, el guardaespaldas enamorado de su jefa, interpretada por Alejandra Borrero, se robó el corazón de las colombianas. “¿Qué mujer no quisiera tener un hombre así al lado todo el día?”. Esta frase, que durante el año y medio de grabación fue el común denominador entre las televidentes, corrobora su gallardía. Fuerte, ágil, sensible con las mujeres y, por si fuera poco, atractivo. Claro que, a medida que se va hablando con él, es evidente que lo más atractivo es que sabe lo que tiene. “Soy coqueto desde chiquito”, asegura sin sonrojarse.

Y juzgando por la cara de las mujeres que estaban tomando un café y haciendo que hablaban, cuando en realidad estaban oyendo con atención todo lo que él decía, es imposible no creerle. Lo dice en voz alta no por prepotencia (como podría pensarse al principio) sino por orgullo, porque todo lo que hace y lo que sabe lo aprendió de su papá, Agustín Calzadilla. “Soy caballeroso y respetuoso con las mujeres porque así es mi papá y con eso crecí, no puedo evitarlo”. El levantarse de la silla cada vez que una de las señoras se acercaba a dejar algo en la mesa, confirma su explicación.

Si a esa seguridad se le suma que es un hombre fiel, será muy difícil que alguien lo destrone de su título. Dos años de relación con Alexandra Fernández, ejecutiva del canal RCN, lo pusieron en la mira como uno de los mejores partidos del país. Tanto así que cuando terminó su noviazgo y aparecieron los rumores de que estaba saliendo con Amparo Grisales, él, como buen caballero que es, se abstuvo de dar explicaciones y sólo se remitió a hablar bien de su expareja.

Perfecto conquistadorPlaneada o no, esta actitud respetuosa le ganó más seguidoras. Pero, ¿qué más se le puede pedir a un hombre fiel y caballeroso? Fácil, que sea detallista. Calzadilla lo es. En esta ocasión fue un pastel y un café, pero en su vida personal este hombre se caracteriza por fijarse en los pequeños detalles. “A las mujeres hay que consentirlas y hacerlas sentir especiales”. Y para eso Ernesto Calzadilla se rige por la fórmula más sencilla y popular: flores.

Puede parecer un poco absurdo que uno de los hombres más atractivos y deseados del país, a quien es difícil quitarle los ojos de encima –como lo demuestran las clientes de la pastelería– todavía utilice flores a la hora de conquistar. Pero él, como buen hijo de su padre, entiende que a las mujeres no hay que impresionarlas sino enamorarlas, y en esa medida los detalles cliché son su mejor aliado.

Al margen de sus gestos románticos, no hay que negar que su físico hace la mitad del trabajo. Si bien es respetuoso, decidido, caballeroso y detallista, es un hombre muy bien plantado. Y no es gratis. Desde pequeño es deportista. Natación y béisbol eran sus preferidos. Con este último participó en las ligas menores en Venezuela. Ahora que está en Bogotá y que no tiene playa, ha sabido aprovechar la ciclovía para patinar y trotar. Una manera de no perder la disciplina que adquirió cuando participó tres veces en el Reto del Caribe, un triatlón que se lleva a cabo en Margarita, Venezuela.

Es también un hombre vanidoso al que le gusta lucir bien sin caer en los excesos, e incluso muchos hombres lo miran con envidia. Fue modelo durante 10 años, Mr. Venezuela en 1998 y ganador del Manhunt Internacional en Manila, Filipinas, el año siguiente. Come saludable, nunca pica entre comidas (a duras penas probó el postre), toma mucha agua y a la hora de tomarse un trago prefiere siempre un buen vino.

La sonrisa permanece intacta, si está cansado (la noche anterior fue la final de la segunda temporada de Yo me llamo) no lo demuestra. Sigue enérgico y hablador, lo que explica por qué se veía tan espontáneo a la hora de presentar. Es así dentro y fuera de las cámaras. El Ernesto amigable y atento que se convirtió en el mejor amigo de los participantes de dicho reality, está siendo amigable y atento en esta entrevista.

Él está metido en su papel. Es un galán por definición y un caballero de corazón. Dos razones que lo mantendrán como uno de los hombres preferidos de las colombianas un buen rato más. Si no que lo digan las clientas de la pastelería quienes, por su cara de felicidad y sonrisa nerviosa, parecían haber tenido las mejores onces de sus vidas.