«Insisto, a mi hijo Michael lo mataron», Joe Jackson

Tres años después de lamuerte del Rey del Pop, su padre aseguró tener pruebas de homicidio contra su hijo; niega haber maltratado al cantante en su niñez y ahora vende perfumes.
Joe Jackson: "Insisto, a Michael lo mataron"

Joseph “Joe” Jackson tiene 83 años y aunque esconda sus canas con una tintura oscura, use una candonga de oro y se vista de sombrero y corbata, sus ojos parecen mostrar que ha vivido más de un siglo. Detrás de esa mirada profunda y cansada, se esconden historias que solo él conoce, pero cuando escucha mencionar el nombre de su hijo, Michael Joseph Jackson, sus ojos se llenan de brillo.

«Se llamaba así por mí. Yo quise ponerle mi nombre en el medio porque desde que nació hubo algo que nos ató para siempre», cuenta con voz pausada y acento sureño el padre del Rey del Pop. El próximo 25 de junio el cantante cumplirá tres años de haber fallecido por una sobredosis de medicamentos que le causó un ataque al corazón.

Y es precisamente el corazón del patriarca de los Jackson el que no ha logrado reponerse, según él mismo confiesa. Con la mirada perdida entre sus recuerdos, asegura que es muy doloroso saber que ya no tiene cerca a su “niño”. Con una imagen bonachona y casi indefensa, Joseph también dice que le duele que muchas personas lo pinten como el ogro del cuento y lo tachen en gran parte como responsable de la personalidad temerosa y un tanto infantil que tenía el intérprete de Thriller.

Desde que creó el grupo The Jackson Five en 1964, “Joe” fue el encargado de llevar a Michael y a sus otros hijos hacia la gloria y la fama, como lo afirmó en varias ocasiones el propio Michael. Y aunque eso lo llena de orgullo, el octogenario admite con resignación que no haber recibido ni un solo dólar de la herencia del cantante, es una prueba más de que en los últimos meses de vida del astro de la música había gente detrás, manipulándolo como una marioneta.  

Jackson sigue insistiendo en que la muerte del intérprete de Beat it fue un asesinato en el que no solo estuvo involucrado el doctor Conrad Murray, condenado en noviembre del año pasado a cuatro años de cárcel por homicidio involuntario. El patriarca, quien en sus años de juventud soñó con ser un gran boxeador, asegura que pronto saldrán a las luz las pruebas que demostrarán que su hijo fue asesinado como parte de una escalofriante conspiración en la que muchas personas están untadas.

Y mientras llega el día en que –“Joe” afirma– se haga justicia, el padre de los Jackson recorre alfombras rojas en eventos por el mundo, vende perfumes para sobrevivir, visita a sus nietos Prince, París y Blanket en la casa de la madre de Michael en Los Angeles y vive en Las Vegas, soñando a diario con ese “niño” que un día tuvo al mundo a sus pies y que se llevó su magia y su famoso grito al cielo.   

 

¿Cómo recuerda a su Michael Jackson?

No me gusta pensar en su muerte. Es algo que me duele todo el tiempo, pero prefiero recordarlo bailando y cantando en el escenario y por eso no quiero que se pierda nunca su legado. Era una persona que realmente estaba preocupada por el mundo y era muy bueno.

 

¿De los tres hijos de Michael, cree que alguno heredó su talento?

Definitivamente todos tienen la vena de los Jackson. (se ríe) No sé todavía qué van a ser en el futuro, pero son niños muy inteligentes, adorables, con mucho talento. Blanket, en especial, me recuerda a Michael cuando comenzó de niño.

 

¿Y usted mantiene comunicación con ellos?

Claro, yo vivo en Las Vegas, pero siempre voy a la casa de Katherine (la madre de Michael) y allí nos vemos. Tenemos una buena relación, son mi familia.

 

¿Qué sentimiento lo embarga cuando piensa en el doctor Conrad Murray?

Son muchos sentimientos. Para mí es muy, muy difícil pensar en eso, pero no es solo el doctor, hay mucha gente detrás que estuvo involucrada en la muerte de mi hijo y espero no morirme antes de ver que se haga justicia de verdad.

 

¿Todavía cree que la muerte de Michael fue un asesinato?

Claro que sí, esa idea no puedo cambiarla; insisto, a Michael lo mataron. No hay duda, lo mataron y hay pruebas. Lo que ocurre es que no se hicieron suficientes investigaciones”.

 

¿A qué pruebas se refiere?

Hay muchas pruebas y estoy trabajando en eso. Ya saldrán y espero que se haga justicia porque no tiene ningún sentido que Michael hoy no esté aquí con nosotros. Él tendría que estar vivo, feliz con sus fans, ayudando a los demás y haciendo lo que le gustaba: bailar y cantar.

 

¿Cree que el talento de sus hijos, en especial el de Michael, fue herencia suya?

Ellos son Jackson y eso se nota, eso lo llevamos en la sangre. Yo vi desde muy pequeños en mis hijos ese talento enorme, todos eran buenos, y aunque yo todavía creo que Jermaine era mejor cantante que Michael, Michael era un artista completo: tocaba guitarra, cantaba y además bailaba como ninguno. Fue herencia, pero también fue su magia natural.

 

¿Por ahora ve a algún sucesor de Michael?

No, no existe nadie igual, ni lo habrá; él era único y no porque haya sido mi hijo, pero creo que nunca más habrá otro artista como él. Michael no tiene sucesor”.

 

¿No hay ningún artista grandioso que pueda, al menos, ser considerado el príncipe del pop?

Ahora hay muchos artistas que no hacen su trabajo con disciplina ni toman las cosas con seriedad. Hay muchos buenos, pero es que desde niño Michael y sus hermanos tomaron su carrera de manera seria. Ahora vemos a muchos que se suben a la tarima y ni siquiera saben lo que están haciendo allá arriba. Más que un cantante, Michael era un artista completo, tenía magia y eso lo reconocíamos todos los de la familia.

 

¿Cuál fue su mayor mérito en la carrera de su hijo?

Creo que algo que debemos hacer como papás es aprender a reconocer los talentos de los niños, y hay que estar con ellos siendo papás de verdad, y ahí yo no fallé. Recuerdo que aunque tenía dos trabajos para mantenerlos, sacaba tiempo para que ensayáramos y ensayábamos mucho. Yo era muy estricto, porque era un asunto que había que tomar con mucha seriedad. Hacíamos tanto ruido en la casa con las guitarras y los bongoes que los vecinos siempre estaban rodeados de un concierto.

 

¿Cree que quizá fue demasiado estricto con sus hijos?

A mis hijos yo siempre los mantenía en casa. Era una época en la que había mucho crimen en las calles. En más de una ocasión ellos me peleaban porque no los dejaba salir, pero creo que gracias a esa actitud ninguno de ellos se volvió ladrón o terminó en la cárcel. Supe de muchos muchachitos del barrio que pasaron el resto de su vida en prisión o, peor aún, muertos y a los míos no les pasó eso, ni nadie pudo decir alguna vez que estaban en malos pasos.

 

Pero el propio Michael dijo un par de veces que usted lo maltrató físicamente. ¿Mintió?

No. Una cosa es maltrato y otra corregir a los hijos. Yo quería que tuvieran disciplina y varias veces sí, les di una palmada o alcé mi voz, pero jamás les di palizas, ni los agarré a golpes, ni les dejé cicatrices. Michael dijo que yo era muy duro, lo oí, pero también me dijo que gracias a eso él se convirtió en el artista que fue y me lo agradeció. Yo amaba a mi hijo. Era mi niño.

 

¿Cuál era la virtud más destacable en Michael?

Michael siempre fue muy generoso; desde que era un niño y comenzó a tener algo de dinero en sus manos, él compartía todo con los demás. Cuando era pequeño, compraba dulces para los amiguitos del barrio, donó millones de sus conciertos para hacer algo por el mundo y con la gira que había planeado en Londres, su mayor deseo era hacer un hospital para niños con el dinero que se reuniera.

 

¿A qué se dedica usted ahora?

Atiendo algunas invitaciones que me hacen en eventos, trato de mantener vivo el legado de mi hijo para que la gente sienta que Michael está más vivo que nunca, y también vendo un perfume en honor de él que pueden usar hombres y mujeres por igual, quiero que la gente huela bien.

 

¿Cómo lo recibe la gente cuando lo reconoce?

Hay gente muy amable y me gusta mucho ver la manera como la gente quiere a mi hijo y le rinde homenajes, aunque me habría gustado más que esos homenajes se los hubieran hecho en vida.

 

Señor Jackson, ¿cómo fue su niñez?

Yo nací hace muchos, muchos años en Arkansas. Tuve cuatro hermanos y viví en una familia que, para la época, ya generaba mucho impacto, pues mis padres se separaron cuando yo era apenas un niño y creo que por mucho tiempo no supe a dónde pertenecía. Por eso fui un niño solitario.

 

¿Qué recuerdos tiene de sus padres?

Mi padre era un hombre muy estricto, pero yo me sentía muy orgulloso de ser hijo suyo. Era un maestro de escuela y era una persona que se había ganado el respeto de mucha gente en Oakland, la ciudad en la que viví cuando mis padres se separaron. Viví con él hasta los 18 años y luego me mudé con mi mamá, que era ama de casa.

 

¿Y cuáles eran sus metas en la vida en ese entonces?

Al principio yo quería ser boxeador, pero no tuve mucha suerte con los guantes, entonces seguí con la música, que era algo que también disfrutaba.

 

¿Qué fue lo más duro de la separación de sus padres? 

Algo que aprendí de eso es que, a pesar de todos los problemas que hay entre las parejas, uno siempre debe mantener la familia unida, porque no es justo que los hijos sufran las consecuencias de los errores de sus padres. Siempre me dije que si un día tenía una familia, sería para siempre. Así lo hice con Katherine.

 

¿Las acusaciones sobre pederastia cómo afectaron la vida de Michael?

Le dolieron mucho. Nunca se comprobó nada porque él no hizo nada malo, pero las falsas informaciones quedaron en la mente de mucha gente que quiso dañar su legado. En esos momentos nos unimos mucho y yo estuve con él para darle el apoyo que necesitaba, para que supiera que estaba con él todo el tiempo, que papá no lo iba a dejar solo.

 

¿Por qué en los últimos meses de vida de su hijo no estuvo a su lado?

Intenté muchas veces estar más con él, pero no me lo dejaban ver. Había un abogado que revisaba todo y decidía quién podía estar a su alrededor y quién no, y le hicieron mucho daño. Creo que si yo hubiera estado ahí, cerca de él, estaría vivo todavía.