Christian Louboutin, el hombre de las suelas rojas

El Museo de Diseño de Londres rinde un homenaje al diseñador francés, con la exposición de algunos de las más sobresalientes modelos realizados en 20 años de carrera.
Christian Louboutin, el hombre de las suelas rojas

En la exposición se pueden apreciar 200 pares de zapatos, de diferentes colecciones  a lo largo de estos 20 años de carrera. Fue el propio Louboutin el encargado de escoger cuáles modelos exhibiría y de ubicarlos según su importancia. En total la colección suma más de seis millones de dólares.“Si no puedes caminar con ellos, no los uses”. Esta es la respuesta que da Christian Louboutin a quienes aseguran que sus zapatos son imposibles de lucir. Y puede que a primera vista tengan razón (sus diseños son todo menos convencionales), pero, en últimas, tener un par de zapatos con la emblemática suela roja, no es un lujo: es un deber.

Para Louboutin, los zapatos no son un accesorio, son una obra de arte. Su fijación por ellos empezó cuando a los once años vio un cartel en el Museo de las Artes Oceánicas de París. La imagen era la de un par de tacones muy estilizados, atravesados por una línea roja, y, frente a él, una pareja que aseguraba que ese tipo de zapatos para lo único que servían era para rayar los pisos de las casas. En estos 20 años ha podido demostrar que estaban equivocados. Desde ese día empezó a dibujar tacones en todos sus cuadernos. Dejó el colegio y comenzó a frecuentar cabarets parisinos donde, al tiempo que ayudaba a las bailarinas, les diseñaba zapatos para que sus piernas se vieran “largas hasta el infinito”. Con esta idea se presentó ante la condesa Hélène de Mortemart, quien le ofreció una práctica en la empresa proveedora de la casa Dior.

Su creatividad fue la envidia de sus compañeros de trabajo, tanto así que,  cuando regresó de un par de días libres,  se encontró con que todos sus diseños habían sido quemados. Esto fue razón suficiente para que dejara los bocetos a un lado y se dedicara al paisajismo. Terrazas y jardines en Nueva York y París fueron su distracción por unos años, hasta que en 1992 un conocido le contó de un pequeño local perfecto para que vendiera sus zapatos. “El lugar parecía la locación de una película estadounidense de los años 50”, afirmó en una entrevista con la revista Vogue.

Feliz y reencontrado con su esencia, se dedicó a crear zapatos como sólo él los sabe hacer. Tacones de 12 centímetros, taches, plástico, lazos y piel, en diseños que desafían la habilidad de las mujeres para caminar pero que comparten una característica inconfundible: la suela de color rojo, un esmalte intenso de Chanel que les dio actitud a sus diseños.

 Entre las mujeres que primero se le midieron a lucir sus zapatos está Carolina de Mónaco, a quien un fotógrafo de la revista W captó comprando un par. Desde ese día, el nombre de Christian Louboutin se unió al de Jimmy Choo y Manolo Blahnik, conocidos como genios de la zapatería. Una de las razones por las que el Museo de Diseño de Londres decidió unirse a la celebración de 20 años de carrera exitosa, y honrarlo con una exposición que muestra lo mejor de su trabajo. Juzguen ustedes.