Michael Phelps: El campeón que nada en la oscuridad

El mejor deportista del mundo nada en la oscuridad. Compite con gafas pintadas de negro y confía en su intuición para dar la vuelta antes de chocar contra la pared.  
Michael Phelps: El campeón que nada en la oscuridad

Le tenía pánico al agua. Era inquieto, torpe y distraído. Así era Michael Phelps, el hiperactivo. El que corría de un lado a otro y todo el tiempo agitaba las manos con fuerza. El que no era capaz de concentrarse. El mismo que nunca olvidará el comentario de su profesora de inglés: “¡Oh! no tienes talento. Nunca serás capaz de concentrarte en nada.” Ese, el que con 22 medallas olímpicas, hoy es record mundial.  

Nació el 30 de junio de 1985 en Baltimore, Maryland. Es el hijo de un soldado del Estado y una profesora de escuela. Tiene orejas  enormes y piernas cortas. Cuando nada, sus manos  pasan por debajo de las rodillas.  Calza 49, pesa 84 kg, mide 1,93m y nada 80 kilómetros por semana en jornadas de cinco horas diarias de entrenamiento. En cada sesión quema 7.000 calorías, por lo cual, suele ingerir enormes cantidades de pasta para compensar energía y masa corporal. El desayuno es su comida favorita, puede comer, sin esfuerzo,  ocho huevos fritos con sus correspondientes tostadas.   

Tenía 12 años cuando batió récord nacional en su grupo de edad y clasificó para los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Luego vinieron las épocas de gloria. Fue el récord mundial de 100 metros mariposa, 200 metros estilos y en 2003, superó su propio récord mundial. En Atenas dejó al mundo boquiabierto, luego de ganar 6 medallas de oro y 2 de bronce. Luego, en Pekín 2008 ganó 8 medallas de oro. Esa competencia, la recuerda como una de las más difíciles, pues estuvo a punto de golpearse luego de que sus lentes oscuros se llenaran de agua. Pero no hubo pánico: él estaba preparado. No solo ganó la carrera, sino que rompió record mundial. “Si no hubiera estado preparado para todo lo que puede ocurrir, cuando mis goggles empezaron a llenarse de agua, probablemente habría enloquecido. Por eso nado en la oscuridad” Dice. 

A los 27 años, Phelps  ha ganado 22 medallas olímpicas y cada competencia emociona como si se tratara de un profesional en adrenalina. En Londres 2012 es el único deportista que ha ganado 3 medallas de oro y 2 de plata,  pero su objetivo no para ahí.  Phelps viajó a los juegos olímpicos con el objetivo de hacer historia: Ser el atleta con mayor cantidad de medallas a nivel mundial.  “Quiero ser el mejor atleta del mundo. Quiero hacer historia. Siempre he trabajado para eso y si quiero algo, voy a obtenerlo. Me siento confiado.” 

Llegó escuchando su música favorita: El rap de Eminem y 50 Cent. En la última competencia que ganó, Phelps vendó sus ojos y dio paso a la oscuridad. Hizo un salto largo y profundo. Luego nadó. Nadó como un animal rápido y feroz por la piscina olímpica. Cada brazada la sintió con más fuerza. Al fondo, el público se puso de pie y con emoción, gritó su nombre. Los 200 metros terminaron. Phelps, quizás por instinto, quizás por experiencia, ya lo tenía claro. Tocó la pared de la piscina, se dio vuelta, se quitó las gafas negras y miró hacia el tablero electrónico para ver si su equipo había batido el récord mundial. Fue el primero. El más rápido. El mejor. Recibió el trofeo al mejor atleta olímpico de todos los tiempos. Luego sonrió, lagrimeó en lo alto del podio, dijo adiós a su carrera deportiva y desfiló con la bandera estadounidense.