Kieron Williamson: El pequeño Monet

Con solo nueve años este pequeño pintor tiene deslumbrados a los ingleses. Es millonario, sus obras se cotizan cada vez más alto en el mercado y ya circula un libro sobre su vida. ¿Qué tan genio es en realidad?
Kieron Williamson: El pequeño Monet

NO HA CUMPLIDO diez años y ya es toda una celebridad en Inglaterra por cuenta de su precoz talento para la pintura: no solo logró vender sus últimos cuadros a un precio récord (24 obras por casi 400.000 dólares), sino que se prepara una retrospectiva de su trabajo en una galería de su natal Holt, en el Reino Unido. Por si fuera poco, acaban de lanzar al mercado un libro sobre su vida llamado Kieron Williamson saliendo a la luz: la increíble historia de un niño bendecido para pintar.  

Desde que el diario británico Daily Mail publicó su historia, la fama del niño no ha hecho más que aumentar. Y, claro, también su cuenta bancaria: se estima que el pequeño Kieron posee un patrimonio superior al millón de dólares, que sin embargo, no podrá administrar a su antojo hasta que cumpla 18 años. Por lo pronto sus padres, Keith y Michelle, se encargan de administrar la jugosa fortuna que está haciendo el pequeño, y aprovechan para sacar sus propios beneficios (hace poco, por ejemplo, la familia se mudó a una lujosa casa de campo en la villa de Ludham, que perteneció al artista Edward Seago).  

Lo cierto es que los números, al menos por ahora, no parecen preocupar mucho al pequeño, quien pasa los días como cualquier otro niño de su edad. A pesar de la fama que ha ganado, sus padres intentan que el pequeño lleve una vida normal: “Kieron ya no es tan prolífico como antes pintando porque está ocupado con su colegio y el equipo de fútbol al que pertenece. Él se asegura de que le quede tiempo para las otras cosas que le gustan, además de la pintura”, le dijo su madre al Daily Mail.  

Aun así, el joven aprovecha sus ratos libres para pintar en óleos, acuarelas y pasteles los paisajes que lo han hecho famoso, y por los que varios expertos no dudan en considerarlo un genio. “En las mañanas miro las fotos que toma mi madre y luego me voy para la escuela. Cuando regreso a casa trato de buscar nuevamente la imagen que me llamó la atención y me pongo a pintarla. En la escuela suelo pensar sobre la imagen que tengo en la cabeza. Pienso en cómo sacar todos los detalles”, le dijo Williamson a la BBC.   

¿Cómo empezó todo? Cuenta la familia que notó por primera vez el talento del niño durante unas vacaciones en la costa de Devon y Cornwall. Allí el joven dibujó un paisaje tan impresionante que la artista Carol Anne Penington, amiga de la familia, se ofreció a darle clases. “Conozco a Kieron desde bebé, pero no tenía ni idea de que tenía el talento dentro”, le dijo al Mail. Fue entonces cuando su genio despegó de verdad: luego vendría el reconocimiento y las subastas en las que sus obras se han vendido a precios cada vez más altos. Pero quizás por su edad Williamson no le da tanta trascendencia al dinero, al menos por ahora: cuando le cuentan del éxito que han tenido sus pinturas, lo primero que pregunta es si a la gente le gustaron, y no si se vendieron todas. Se entiende: aún es un niño.¿Genio o producto del mercado?    No cabe duda de que, para la edad que tiene, Williamson es dueño de un prodigio sin igual. Sin embargo algunos todavía se cuestionan si, como ha sucedido en otros casos, el niño es de verdad un genio o si es simplemente un producto más de esta sociedad que fabrica ídolos con la misma facilidad que los destruye. El diario El Mundo, de España, publicó un artículo en el que recuerda casos similares al de Williamson, que en su momento también dieron de qué hablar: el de Marla Olmstead, una niña de tres años que deslumbró con su técnica abstracta a lo Jackson Pollock, y el de Aleita André, una australiana de dos años que llenó las galerías de Melbourne con sus cuadros al óleo. En el primer caso, un documental puso en duda que la pequeña fuera la única autora de los cuadros, y en el segundo se descubrió que, definitivamente, las pinturas no habían sido pintadas por la niña.    

Parece, sin embargo, que el talento de Williamson es tan real que ya incluso la prensa lo bautizó como ‘El pequeño Monet’, en honor al gran pintor francés. “Es inusual ver a alguien de esa edad pintar con tanta definición y de una forma tan estilística. Normalmente debería estar esparciendo los colores por todos los lados”, le dijo a la prensa Jeremy Green, dueño de una galería de arte en Inglaterra llamada The Canon Gallery.  

¿Genio o producto? Sólo el tiempo lo dirá. Mientras tanto Williamson trata de llevar la vida de un niño común que, en sus ratos libres, deslumbra a los más expertos con un talento inigualable. El talento de un niño genio.    

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